La columna de Sherlock
Joseph Stiglitz: amores, odios y otras yerbas
La conferencia que brindó en el Banco Central el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, despertó reacciones de distinta índole entre el heterogéneo auditorio que no sólo completó la sala de conferencias, sino alguna salita continua, en donde se veía al conferencista en una gran pantalla.
Sherlock –es una obviedad decirlo– estaba presente en el lugar con el fin de escuchar al importante disertante y, paralelamente, auscultar las reacciones de un auditorio compuesto por muchas personas que se aferraban a ideas, desde el pique, contrarias a las de Stiglitz.
Cuando el Premio Nobel afirmó –en el marco de su disertación– que el camino de un país, como Uruguay, «no se debe decidir en Washington», advirtiendo sobre las «privatizaciones», casi un temblor se produjo en algunos asistentes. La conmoción fue de tal nivel que el ex ministro de Economía Ignacio de Posadas no pudo resistir lo que oía, se levantó y con cara, entre compungida e indignada, se retiró de la sala.
Otro momento de nerviosismo se produjo cuando Stiglitz sostuvo que «el FMI debe dedicarse a asistir a los países que emprendan políticas fiscales expansivas, permitiendo que cada Estado siga su propio rumbo en materia económica».
Allí los murmullos se convirtieron en sonidos más intensos, escuchando Sherlock algunas palabras de sorpresa.
–¿Escuchó? ¿Se da cuenta? –le dijo a nuestro sabueso uno de los asistentes, que se apretujaba junto a nuestro sabueso junto a una de las puertas de la sala.
–¿Qué me dice?
–Que algunos se han sectarizado de tal manera que no aceptan otra cosa que no provenga de los libros del neoliberalismo. ¡Fíjese en las caras; cómo se resisten a un pensamiento distinto…!
–Es que hay uruguayos que partidarizan todo. Los peores son los que piensan que las ideas escuchadas favorecen a unos y están en contra de otros.
–Creerán que Stiglitz vino a hablar a favor de Tabaré. Por ahí lo está diciendo –escuche– el ex director de la OPP Conrado Hughes.
–Hasta ese nivel se puede llegar.
Para completar de «aterrorizar» a algunos, al final de la conferencia –supo Sherlock– el senador encuentrista Alberto Couriel se presentó al Premio Nobel y lo invitó a que ayudara al «próximo gobierno progresista».
Stiglitz, por supuesto, se sonrió.*
Los bonos globales: ¿una clave para el déficit?
–Fue larga la negociación del gobierno ante la CCS (Comisión de Valores) de EEUU para poder emitir bonos «globales» y colocarlos para su venta en la Bolsa de Wall Street –le decía a Sherlock en una mesa del Café Brasileño uno de sus informantes conectado al equipo económico de gobierno.
–¿Bonos globales? –consultó nuestro sabueso.
–Sí, una línea de bonos que se podrán comercializar en la Bolsa de EEUU, para lo cual es muy importante la baja calificación de riesgo que tiene nuestro país, alrededor de 300 puntos.
–¿Se hará una inmediata emisión? Me imagino que sí…
–El equipo económico mantiene una polémica interna sobre el tema. Por un lado están los que sostienen que la emisión debe hacerse de inmediato. Otros afirman que hay que esperar algunos meses para que el dinero de la primera emisión, que será de unos 300 millones de dólares, sirva para paliar el déficit del primer semestre del año próximo.
–Estos últimos pretenden con ese dinero pagar vencimientos, no utilizarlo para intentar reactivar la economía. ¿Es así?
–Y… desde que Bensión es ministro, ese es el único objetivo del gobierno, cumplir con los servicios de la deuda. Por ello anunció el martes pasado que el año próximo se deberá reducir el costo del Estado en alrededor de 700 millones de dólares.
–¿De dónde los va a sacar? –agregó Sherlock–, el rubro gastos está en un mínimo y las inversiones se manejan por cuentagotas. El otro rubro es el 01, los sueldos.
–También están las jubilaciones, ¡recuérdelo!
–¿Qué me dice?
–Que en este país, con este equipo económico, puede pasar cualquier cosa, menos dejar de pagar a la banca financiera.
–¡Tiene razón! *
García Costa posmoderno
En la sesión del Senado de la República se comenzó a tratar el proyecto sobre trabajo sexual, el que fuera informado por la senadora socialista Mónica Xavier. Luego de la exposición y ante una barra colmada por mujeres que se dedican a esa actividad, el senador nacionalista Guillermo García Costa comenzó a exponer sobre aspectos del proyecto.
–¿García Costa estuvo en contra? –consultó Sherlock.
–Claro. Dijo que el proyecto es un «refrito» de normas que ya existen y señaló que la novedad es la creación de un «ghetto», o «zona roja» en donde las prostitutas tendrían exclusivamente que trabajar. Además, agregó, que el Estado dice «hasta como se tienen que vestir».
–¡Qué posmoderno el senador!
–Claro que sí. Lástima que se olvidó de que se estaba analizando una normativa que le da alguna protección a las trabajadores sexuales. Un tema tabú que recién en 2001, de aprobarse la iniciativa, tendrá una normativa no perfecta, pero necesaria.
–¿Qué carencias explicitó?
–Que no hay menciones sobre el proxenetismo, la prostitución infantil y adolescente.
–Mire usted. ¿Recuerda cuantos años de legislador tiene García Costa? –consultó nuestro sabueso.
–Infinitos…
–¿Fue también ministro de Salud Pública?
–Sí
–Y ahora, cuando se presenta un proyecto –quizás no el ideal–, se opone de esta manera.
–Son cosas de la vida…
–Más bien de la posmodernidad… ¿No le parece?. *
Te recomendamos
autoconvocado
Tulio Rodríguez, vocero de los camioneros, es negacionistas de los desaparecidos y militante de las armas
Se ha hecho famoso en los medios por poner la cara en nombre de los camioneros, aunque en el pasado también ha militado en causas como el negacionismo a los desaparecidos y ha esgrimido insultos contra figuras del gobierno.
Compartí tu opinión con toda la comunidad