ENTREVISTA A FONDO - Vicealmirante Carlos Giani

Giani: "Yo quiero la discusión dentro de la Armada; después decido yo, no hay duda"

–¿Qué tarea inmediata tiene por delante la Armada en cuanto a su misión específica?

–Estamos ante la posibilidad de reivindicar casi más de 100 mil quilómetros cuadrados de territorio marítimo. Vamos a ampliar el territorio marítimo del Uruguay a 256 mil quilómetros cuadrados. También este comandante tiene responsabilidad, porque así lo ha decidido el país y la organización marítima internacional, sobre una extensión oceánica de casi dos millones de quilómetros cuadros, casi diez veces el Uruguay, dentro del cual ejercerá la misión de búsqueda y rescate.

–Un tema que siempre aflora, comandante, es si la Armada cuenta con recursos suficientes, humanos y materiales. ¿Ud. que dice?

–La Armada cumple con su misión, con los recursos que se le ha asignado. La Armada cumple 184 años. Es una institución como tantas del Estado. Cuando asume este comandante, creí que debíamos fijar un rumbo hacia donde apuntar, de acuerdo a lo que nosotros creemos que el país necesita. No es sólo la Armada la que necesita barcos. Es el país que necesita barcos. Por eso fijé cuatro áreas para estudiar: orden interno, organización, acciones estratégicas y lo que denominé la «Armada del Futuro». Todas las ideas fueron puestas en conocimiento del señor ministro y del señor presidente. Esas tareas fueron reflejadas en una orden. Terminamos el análisis final el viernes pasado, en una reunión, fuera de Montevideo, para que los teléfonos no sonaran. Determinamos lo que creemos que debemos cambiar ya, lo que tenemos que seguir estudiando, qué debemos priorizar y dentro de la Armada del futuro, decirle al país, bueno, cuáles son los medios que creemos que el país debe tener. Yo no voy a decidir, lo va a decidir el país.

–¿Podríamos describir las conclusiones de ese trabajo?

–En el orden interno, hubo tres ítems prioritarios. Una orden para que se efectuase un inventario general no sólo del armamento y de la munición, sino de todo el material de la Armada. La parte inventario de armamento y municiones ya finalizó, no sólo lo orgánico, sino lo histórico. Los resultados ya fueron puestos en conocimiento de la justicia en virtud de los hechos de notoriedad.

–¿Qué se puede conocer de ese relevamiento?

–Se visualizó, por ejemplo, que los sistemas de control eran muy anticuados, por lo que estamos cargando todo eso en sistemas informáticos, más actualizado y moderno. Esos controles se hacían en forma manual.

El otro gran tema interno, es la creación de una Contraloría naval. Un especialista en el área de administración está realizando un relevamiento de la ejecución del recurso financiero de la Armada, buscando si esa ejecución si en algunos casos no era adecuada, se corrigiese. Encontramos que en algunos casos se llevaba bien, en otros no tanto, y se están realizando los correctivos buscando optimizar el recurso. Dentro de la parte interna, el otro lineamiento es suspender aquellas obras edilicias que se puedan. No quiero decir, cancelar en el tiempo. Porque para este comandante lo prioritario es la línea: los barcos, las unidades aeronavales, y después, las fuerzas navales.

–¿Por ejemplo, qué obras se han suspendido?

–Por ejemplo, la Escuela de Guerra que está al lado de la Escuela Naval. También acá, en el quinto piso donde tengo mi despacho, este edificio está siendo mantenido desde 1995. No quiero decir que no haya que hacerlas, pero uno tiene que priorizar cuando tiene un solo recurso, y cuando se sabe además que no nos van a dar más. Hay media ala hecha, en un edificio que tiene sus años. La otra media ala no se hace. En ese marco, con el Ejército a tratar de integrar algunos de nuestros cursos.

El año que viene tenemos la esperanza ya que nuestros cursos de Estado Mayor puedan tener algún módulo conjunto, que se puedan hacer en el IMES, por ejemplo.

Con la Fuerza Aérea estamos trabajando para que la formación de nuestros pilotos de helicópteros se haga en la Fuerza Aérea. Es decir, estamos tratando de utilizar lo que ya está montado en otras fuerzas o mismo dentro de mi fuerza, aprovecharlo.

–¿En cuanto a la organización?

–En cuanto a la organización. Yo he tenido la suerte de estar en distintos cursos en el mundo. He tenido la suerte de ver otras realidades. Creo firmemente que –esto es una decisión adoptada la semana pasada– tenemos que apuntar a una integración de lo que es logístico, todo lo que es abastecimiento, primero dentro de la fuerza y después, tal vez, como un escalón superior, dentro de todas las fuerzas. Dentro de la organización se apunta a crear –esto lo sabe el ministro, el Presidente aún no– no un nuevo monstruo de organización, sino un Arsenal Naval. Cuando me refiero a Arsenal, no me refiero a las municiones. En términos náuticos, un Arsenal Naval es donde están todos los servicios destinados a atender a los barcos. Los vamos a unificar bajo una misma cabeza. ¿Qué queremos decir? Supongamos, el comandante de la flota, del cual dependen los barcos. Hasta ayer, se encargaba de reparar los barcos, de alistar a la gente. Ahora, no va más. El director de material naval, le va a reparar sus barcos. El director de personal le va a dar la gente adiestrada para ese barco. Es decir, el comandante de la flota sólo se va a encargar de la parte operativa. En este momento, notamos que la organización está dispersa, o sea cada uno estaba en su chacrita. Eso no va más.

–¿Respecto a las acciones estratégicas?

–Entre las acciones estratégicas está el proyecto de relevamiento de la plataforma, que ya es público, que nos va a posibilitar no sólo realizar el relevamiento batimétrico, sino también el geofísico. La Convención de la ONU de 1982 sobre derechos del mar nos marca que sólo con el estudio batimétrico que era la capacidad que teníamos hasta ahora, nos podíamos extender hasta 60 millas náuticas del talud, no más, cuando en realidad, los países pueden llegar hasta 350 millas de reclamo. Los brasileros, que han hecho un estudio geofísico, por la medición del espesor del sedimento, van a reclamar 340 millas. Ese convenio, que nos va a reportar equipos por dos millones y medio de dólares, nos va a permitir hacer un estudio geofísico.

–¿Qué importancia tiene esto para el país?

–Que en el 2004 el país va a tener capacidad de reclamar este territorio. Cuando reclama el territorio, reclama el lecho marino y los recursos que están sobre el lecho y en el lecho. Si usted sale a navegar, al poco que se aleja, en la noche, como si fuera una calle, se ven las luces de las plataformas que están explotando petróleo. Los brasileros están sacando petróleo a 1.200 metros.

–¿Ud. dice que en ese territorio que reclamará Uruguay en unos años es factible encontrar petróleo?

–Científicamente no tenemos indicios. Yo lo que digo, no sé si es para decirlo, pero en el mar no hay fronteras. Si uno va navegando y ve decenas de plataformas brasileras sacando petrólero, capaz que el país tiene la suerte de que haya petróleo. Por eso, repito, no sólo la Armada necesita barcos, el país los necesita.

Durante una década, entre el 70 y el 80, Uruguay perdió, por equis causa, nuestra salida del Río de la Plata hacia el Océano. Brasil agarró el paralelo 35º y de ahí para el norte era para Brasil, Argentina del 35 º para el sur, y nosotros quedamos en el Río de la Plata. Esto lo levantamos en la década del 80, en la ONU. Ahí nos dieron el corredor, tenemos que tener medios para poder efectivamente estar en ese corredor. Nadie le va a cuidar sus intereses, si usted no está.

–¿El país ha descuidado históricamente los temas marítimos?

–Alguien me preguntaba si vivimos de espaldas al mar. No sé. Yo digo que tenemos que tratar de ir cambiando, y que, quizás en realidad, haya sido culpa de los que estamos en la marina, no haber sabido transmitir a nuestros conciudadanos la importancia del mar.

Otra acción estratégica importante, es el traslado de la Base al Cerro, de la parte operativa. Antes de fin de año, sí o sí, se produce el traslado. Todo lo que sea servicio, se centralizará. Estamos apuntando a centralizar todo en un área. No sé si después no agregaré más cosas ahí. Esa sería la primera fase del traslado. La segunda fase es más complicada, que es el muelle. Hemos firmado con la marina brasilera un acuerdo de cooperación; ellos enviaron un team de especialistas que, junto con nuestros ingenieros navales, nos calcularon el lugar más factible de construirlo.

–¿Cómo se financia esto?

–Esto ya no es un tema de la Armada. Pero si se ve nosotros dejaríamos un buen espacio libre aquí para la playa de contenedores. Estamos trabajando muy coordinadamente con la Administración de Puertos, supongo que quizás le pueda interesar a los que adquirieron la playa de contenedores. Por ejemplo, ellos se hacen de esa área y a cambio nos construyen el muelle.

–Una cuarta área, Ud. la denominó la Armada del Futuro. ¿En qué consiste?

–Soy un uruguayo más y sé en la realidad en la que vivimos. No podemos decirle al país, por ejemplo, queremos que nos compren un barco nuevo, una fragata que sale 500 millones de dólares. Tenemos que poner un rumbo. Yo me voy, cuando el señor presidente disponga, después vendrá otro, pero la Armada tiene que continuar, no podemos andar a los bandazos. Por eso es que hicimos trabajar a un gran grupo de oficiales. Porque hay que concientizar. En este trabajo, me reuní con unos ochenta capitanes de navío, con libertad para hablar, como se debe hablar, con el respeto debido, pero sin cortar las ideas. Yo quiero la discusión dentro de la Armada; después decido yo, de eso no hay duda.

Determinamos que nuestra primera área, crítica, es que al aumentarse la extensión de nuestro territorio marítimo, necesitamos dos buques más con capacidad de patrulla marítima. Empezamos a buscar en donde podíamos conseguir ese tipo de unidades, que no fueran onerosas, que se pudieran digamos conseguir a través de un precio político para el país. Alemania era nuestro primer objetivo, el Oyarbide salió a un precio político, medio millón de dólares, lo mismo que los otros barcos alemanes.

Son barcos baratos de mantener. Apostamos a barcos alemanes más chicos que el Oyarbide, que tiene una gran cantidad de ventajas, lleva sólo 24 tripulantes, tiene capacidad para 33 alumnos o guardiamarinas, que es una de las cosas fundamentales para este comandante, darle cubierta al guardiamarina. Yo tuve la suerte con 19 años, de ir al Golfo Pérsico con el presidente Oribe. Desués 5º año lo pase embarcado en los viejos destructores. La tecnología nos ha llevado muchas veces a perder el pie marinero. Y no lo podemos perder nunca. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje