La columna de Sherlock

Sobres, ántrax y avisos en Nueva York

-Fueron alrededor de 50 sobres «manila», con matasellos de Nueva York, los que alarmaron a los funcionarios que reparten la correspondencia en el Palacio Legislativo. ¡No fuera que alguien hubiera colocado dentro alguna sustancia con ántrax y las esporas de la enfermedad se diseminaran por los augustos despachos de los legisladores!

-¡Por los pulmones!   reflexionó Sherlock.

Sin embargo, todo no pasó de una prevención –le contaba con un dejo de humor un informante a nuestro sabueso que trataba de conocer lo ocurrido.

–¿Y qué había adentro de los sobres?

–Un ejemplar de «Banda Oriental», que es una publicación mensual que se edita para la colonia uruguaya en la «gran manzana», y que llega también a los residentes en Nueva Jersey y Connecticut.

–¿Un susto en el Palacio, tantos sobres desde Nueva York?

–Bueno. Se tomaron prevenciones ante el envío, pero en el fondo nadie creía –¡así somos los uruguayos!– que hubiera algo extraño.

–Cuénteme de «Banda Oriental».

–Es un tabloide dirigido por Julia Moreira y el doctor Jorge W. Moreira que, a su vez, asesora y representa en EEUU al Banco de la República en ese país, así como también al Banco de Seguros y a otras empresas uruguayas.

–¿Nada más?

–Me sorprendieron los avisos de pasajes por avión al Uruguay; menos de 500 dólares ida y vuelta. Además un aviso a toda página del Banco de la República que, si no fuera porque se trata de una publicación dirigida a la colonia uruguaya en Nueva York, y sabiendo que los Moreira representan legalmente al Banco, parecería una implicancia.

–¿Implicancia?

–Doy por sentado, amigo Sherlock, que usted averiguará algo más.

 

«Mala relación» con privados

Nuevamente Sherlock había concurrido a observar las obras de la moderna estación de servicio que se construye frente a la sede central de Ancap. El mismo informante que le había pasado anteriormente algunas informaciones sobre esta empresa pública, papeles en mano, estaba allí ansioso de hablar nuevamente con nuestro sabueso.

–¿Qué le pasa hoy mi amigo?

–Existe una preocupación en el Directorio de Ancap que trascenderá en los próximos días   dijo el hombre con voz solemne, pero a la vez cómplice.

–¿Qué me dice?

–Existe un documento   que el hombre comenzó a agitar   dirigido al gerente de la División Asesoría Legal, doctor Leonardo Bianchi, en el que un grupo de auditores le hace una cantidad de preguntas sobre las inversiones de Ancap en la Argentina.

–Un tema todavía polémico. ¿Verdad?

–Sí claro, los auditores quieren despejar incógnitas, por ejemplo la situación en que se encuentra el juicio que la DGI-AFIP (argentinos), mantiene con la empresa Petrolera del Cono Sur S.A., de propiedad de Ancap. Además le piden al Directorio una evaluación de ocurrencia de pérdidas y, por supuesto, una estimación del importe de las mismas o de los límites de las pérdidas potenciales.

–Usted que está vinculado al Directorio: ¿sabe cuál es el nivel de esas posibles pérdidas?

–Si sumamos todo lo contenido en el paquete, los impuestos que podría reclamar Argentina y los préstamos otorgados a Petrouruguay y Petrolera del Cono Sur, que en el primer caso fueron considerados una capitalización, hay directores que sostienen que se puede estar en el entorno de los 70 millones de dólares.

–Mama mía.

–Claro, a esto hay que sumarle las garantías asumidas por Ancap por préstamos de estas empresas frente a terceros. Pero déjeme contarle lo que establece una de las últimas preguntas de los auditores.

–Bueno, dígame.

–¿Por qué no se ha presentado el balance consolidado de Ancap con aquellas empresas en las que se ha invertido y tiene condición de controlante (Petrouruguay, Ancsol SAFI y Alcoholes del Uruguay)?

–¿Cuál es la respuesta?

–Supongo que será la enumeración de los controles que realiza Ancap en las empresas en que invirtió, ¡no puede ser que no los haga!, y la nómina de sus representantes en las mismas. Además la opinión pública debería saber en qué grado participa Ancap en carácter de empresa controlante.

–Ahh, dijo Sherlock ya atosigado por tanta información   otro día la seguimos.

 

Cuando se pierde el patrimonio

–¿Usted se imagina lo que es perder el 40 por ciento del patrimonio de una empresa…, decía a Sherlock un veterano dirigente bancario, sentado a una mesa en la cantina de AEBU.

–Para una empresa sería un desastre… me parece…

–Y, ¿para un Banco?

–También un desastre… pero más grande.

–¿Sabe lo que es el patrimonio?

–Creo que sí. La diferencia que existe entre el activo y el pasivo.

–Bueno, le digo que hay un banco oficial que ya perdió el 40 por ciento de su patrimonio. Es una situación enormemente grave.

–¿No me dice cuál?

–Para qué, todos los sabemos. Lleva perdidos en los últimos ejercicios alrededor de 200 millones de dólares. La situación sigue siendo grave porque sus deudores están en una situación muy difícil y no vale ejecutarlos, porque esos bienes no resarcirán las deudas.

–Además de crear una grave situación social.

–Además…

 

Tarde piaste

Sherlock, el jueves por la tarde se dio una vuelta por la city. En la esquina de Rincón y Misiones un grupo de trajeados operadores, con el semanario «Búsqueda» en mano, comentaban lo que nuestro sabueso escuchó.

–Ahora dice que es posible el «default» en la Argentina.

–Qué manera de cambiar.

–Primero aplaudió a López Murphy y su macroajuste, luego a Cavallo y sus medidas, incluso el megacanje y el déficit cero, que incluyó la rebaja de salarios y jubilaciones.

–Medida que recomendó también para el Uruguay. ¿Recuerdan?

–Y ahora se dio una ducha de realidad…

–Más bien un yacuzzi con toda la fuerza.

–Reconoce que «Argentina está más cerca del default».

–Qué evolución.

–Qué claridad de análisis.

– Mejor dicho: a éste se le quemó la biblioteca completa.

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