En 2001, frenética labor en Diputados que recibió más de 500 delegaciones
Y este año 2001 no ha sido la excepción cuando observamos el papel de la Cámara de Representantes como «caja de resonancia» de los intereses ciudadanos, y se constata que fueron recibidas más de 500 delegaciones en sus comisiones.
Allí contamos la fluida presencia de las autoridades oficiales, Entes Autónomos y Servicios Descentralizados, otros organismos estatales, así como representaciones internacionales.
También lo hicieron, jerarquías de la Presidencia de la República, del Poder Judicial, y de las Fuerzas Armadas.
De esas 500 delegaciones, 325 pertenecen a la sociedad civil (no oficiales): organizaciones empresariales, trabajadores, asociaciones, o ciudadanos.
Es de destacar el avance en temas capitales: la problemática de la plombemia, la prevención de la violencia doméstica, el profundo diagnóstico sobre pobreza, y el análisis del exilio uruguayo.
Merece un destaque la lucha contra el contrabando y sus consecuencias legislativas: la reestructura de la DGI, por sólo dar un ejemplo. Por otra parte, lo referente a la reaparición de la aftosa, y sus lamentables repercusiones en la economía, y en la cultura del sacrificado hombre de campo.
El año del plomo
Aunque en Uruguay desde 1992 existen estudios serios sobre la contaminación por plomo, fue en este año, que la Cámara baja canalizó esta inquietud y se conformó un grupo multidisciplinario, que ya está legislando. Asistieron autoridades del MSP, Mvotma, especialistas de la Universidad de la República, directores ambientales de la IMM, el BSE, Ancap, OSE, INDA, y BPS. Y claro está, los vecinos.
Crespón negro
Tomando el ejemplo de mujeres del Comunal Nº 9, las legisladoras, a través del uso de un crespón negro, denunciaron la triste realidad de las mujeres que mueren por la violencia doméstica.
No se quedaron en eso. Su trabajo legislativo dio sus frutos y se aprobó normas para prevenir y evitar esta «patología» social.
En tanto, se abordaron varios temas polémicos: el contrabando, el Impuesto a las transferencias de los deportistas, la crisis mutual, los residuos hospitalarios, y los conflictos laborales.
En materia de DDHH, no podemos pasar por alto la «removedora» presencia de la Alta Comisionada de la ONU, Mary Robinson.
Tampoco olvidar que las comisiones tuvieron oídos para quienes no tienen voz: los no videntes del Instituto de Ciegos, los reclusos, los pacientes psiquiátricos, y la injusta muerte del joven Marcos en el Parque Posadas. Como conclusión, «desfilaron» por sus comisiones, la tragedia de la aftosa y la crisis del agro, la «llaga abierta» de los DDHH, la situación del joven que debe emigrar, la plombemia en Montevideo, la lucha contra el contrabando, y la sensibilización ante la violencia doméstica, todo lo cual, nos permite afirmar que en el año, 2001, «nada de lo humano» le fue ajeno a Diputados. *
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