Pobreza destruye la democracia y la sociedad, advirtió Batlle ante la ONU

El presidente de la República Jorge Batlle reclamó ayer luchar contra la pobreza y el subdesarrollo para enfrentar al terrorismo porque ésta, dijo, «no sólo destruye la democracia, (sino) lo que es peor, destruye las sociedades».

En su discurso ante la Asamblea General de la ONU, el mandatario uruguayo, defensor acérrimo del libre comercio, también pidió a los países desarrollados que abran sus mercados a las naciones pobres.

Sentenció que Uruguay, un país pequeño, «está dispuesto a asumir la cuota de responsabilidad que los acontecimientos le asignen», pero se quejó por la forma en que instituciones financieras internacionales, monetarias y comerciales, encaran el fenómeno de la globalización.

«Cuando se nos acerca un préstamo o se nos indica un ajuste, no se abren al mismo tiempo las puertas de los mercados para nuestros productos y nuestro trabajo, y con ello, en lugar de globalizarnos, nos encerramos en compartimentos cuasi estancos, en los que, los que han logrado determinados niveles de crecimiento, los aumentan, y los restantes, salvo excepciones, pierden, y cada vez más lejos, las metas que posibilitan asegurar la prosperidad necesaria», afirmó Batlle..

El discurso del Presidente fue retrasmitido para todo el Uruguay a través de la Mesa de Radio de Antel. 1410 AM LIBRE difundió en directo las palabras del mandatario.

Batlle señaló que el terrorismo «pende sobre cada uno de nosotros» y expresó que se trata de un fenómeno global que, por tanto, merece una respuesta global. Advirtió que ante un nuevo escenario mundial, tras los atentados del 11 de setiembre, «tenemos un objetivo común que es responder al terrorismo por encima de fronteras, de ideologías, de religiones, de razas, y de culturas».

Para Batlle, ese compromiso «implica ejecutar todas las acciones posibles», aunque «sin perder nunca el objetivo superior que es la paz y cuya garantía suprema debe seguir siendo el derecho internacional, las convenciones, y tratados de los que somos parte».

 

Combate en todos los frentes

De todos modos, indicó que «no basta con tal compromiso» y sentenció que «en todos los niveles, interno e internacional, en todos los frentes, legal, militar, de seguridad, de inteligencia, administrativo y de gestión, en todos ellos, debemos librar combates contra todas las formas del terrorismo». Definió al terrorismo como un fenómeno «ciego e inicuo». «Ciego, porque no visualiza ni transmite objetivos asumidos por los demás, sumiéndose así en la irracionalidad. Inicuo porque atropella sin medida personas y bienes, e introduce el temor, la angustia, por momentos, el pánico». Para combatirlo, agregó, «será preciso actuar sobre otros enemigos de la paz, como son la pobreza, el subdesarrollo, para llevarle al ser humano buenas razones para vivir, y hacer de cada uno de nosotros activos defensores de la humanidad».

También señaló que «no hay causa ni bandera alguna que justifique esta violencia» y reclamó evitar que «la marginalidad el desamparo, la desesperanza, se instalen en el alma de la gente, para convertirse en eco favorable o complaciente con las acciones criminales de las que hemos sido víctimas». Batlle indicó que la tarea de los países miembro de ONU es «galvanizar el espíritu de unos y de otros, en la lucha contra el terrorismo».

 

Decisiones sectoriales

Batlle manifestó que si bien el mundo es cada día más globalizado se asiste al nuevo fenómeno sin estar «debidamente preparados». «Hemos creado los medios tecnológicos y de comunicación para unificar al planeta, globalizándolo, pero no sabemos ni tenemos los instrumentos adecuados para conducir y ordenar este proceso», sentenció.

«Vivimos sí una formidable revolución y ella precisa ser encausada, para empujarla si se detiene, para limitarla si se excede, para que alcance los objetivos que permitan estructurar un nuevo sistema internacional de equilibrios que reconozca los cambios que la humanidad se ha dado en los últimos 50 años».

Batlle afirmó que la ONU nació en respuesta «a un mundo que hoy no existe más». Recordó que Uruguay tiene una larga tradición internacional, y está dispuesto a «asumir su cuota de responsabilidad en los acontecimientos que se le asignen». Sin embargo, opinó que instituciones internacionales financieras, monetarias, de comercio, creadas tiempo atrás, «rigen nuestra conducta»; «todas determinan lo que debemos hacer, pero nunca actúan en común, y mientras que el mundo es global, sus decisiones son sectoriales o singulares». La pobreza, advirtió Batlle, «no sólo destruye la democracia, sino, lo que es peor, destruye las sociedades, y abre el camino a la violencia». Por último reiteró que la comunidad internacional está aún «lejos de tener las respuestas necesarias para el mundo que hemos creado» e indicó que, «el trágico destino» de las cinco mil víctimas «nos ha señalado una tarea impostergable. Es hora de cumplirla». *

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