Cónclave militar repudió eventual salida política al tema desaparecidos
Durante el almuerzo de camaradería, el coronel (r) José Lamy, único orador, llamó a cohesionar filas ante posibles embates del poder político, en especial en relación a la búsqueda de una solución al tema de los detenidos desaparecidos y eventuales acciones en el plano de la Justicia. El clima de tensión y nerviosismo era ostensible, en particular entre aquellos militares presentes implicados en violaciones a los derechos humanos.
La reunión transcurrió en el subsuelo del Círculo Militar, en el sector del parrillero, aproximadamente a partir de las once de la mañana. Allí se nuclearon decenas de oficiales, aunque ningún general estuvo presente. Si bien el encuentro tuvo lugar en dichas instalaciones, «no fue convocada por la institución», aclararon fuentes militares.
Según los informantes, al encuentro estaba invitado el ex comandante en jefe del Ejército, teniente general (r) Fernán Amado, quien no concurrió. Tampoco asistió el flamante presidente del Círculo Militar, el teniente general (r) Raúl Mermot, quien no obstante autorizó el uso del local.
Fue llamativa la presencia de integrantes de todas las logias, incluidos la Legión de los Tenientes de Artigas, masones, Rodosca y Chucrut, cuyo conflictivo accionar interno nunca fue admitido por los mandos militares,
Entre los presentes se encontraba el mayor (r) José Gavazzo, el coronel (r) Oscar Ferro, Manuel Cordero y Menotti Ortiz. Según las fuentes, el coronel Jorge Silveira, aún en actividad y sin destino, se retiró del lugar al constatar la presencia de Ferro. Ambos militares mantienen desde hace tiempo una agria disputa personal. Estos últimos aparecen implicados en numerosas denuncias de violaciones a los derechos humanos, entre ellas la del poeta argentino Juan Gelman, referida a la desaparición de su nuera y su nieta.
El ex oficial Ricardo Arab, dado de baja del Ejército por inconducta, también fue invitado, aunque a último momento se excusó de asistir. Desde su exclusión, el ex dirigente gremial camionero dejó de participar en reuniones en centros sociales militares.
Precisamente el encuentro de ayer tiene un antecedente muy cercano en el tiempo. El 29 de octubre, dos días antes de los comicios nacionales, el entonces comandante en jefe del Ejército, teniente general Fernán Amado, reunió a un grupo de oficiales retirados en la sede del Comando General del Ejército. Durante aquel encuentro, Amado y el general (r) Mario Aguerrondo dieron por concluidas antiguas desavenencias y sellaron la paz con un abrazo. Ambos, identificados con logias opuestas (Chucrut y Tenientes de Artigas), habían estado enfrentados a raíz del sonado caso de espionaje descubierto en 1993. En ese momento, el asado sirvió para estrechar filas ante un creciente clima de intranquilidad, con encuestas que conferían a la izquierda una leve ventaja sobre el resto de los partidos. Los convocantes admitieron que el propósito de la reunión fue la de desagraviar a un grupo de militares cuestionados por su accionar durante la dictadura.
«Nerviosismo y preocupación»
Las fuentes militares confiaron a LA REPUBLICA que entre los principales involucrados en la represión, en particular desde el año 1975 en adelante, a partir de la denominada «Operación Morgan», hay «nerviosismo y preocupación». Los militares que en ese período operaron son los que concentran las acusaciones por violaciones a los DDHH y por participación directa en secuestros y desapariciones, tanto en nuestro país como en Argentina, en el marco del denominado Plan Cóndor. Como informara LA REPUBLICA en el pasado mes de febrero y pocos días antes de comparecer ante la Justicia Militar para ser interrogados sobre el caso Gelman, Gavazzo, Cordero y Silveira se reunieron y también lo hicieron en la sede del Círculo Militar. Las principales preocupaciones de los militares se refieren a las posibles consecuencias del denominado «Caso Gelman» y a los pedidos de extradición que tienen pendientes desde España y Argentina. Entre estos militares se opina que se podría habilitar mecanismos para facilitar la extradición de «algunas figuras emblemáticas». La reunión de ayer tiene una importante diferencia con la que se realizó el 29 de octubre. Aquel encuentro fue convocado por el entonces comandante en jefe del Ejército, se realizó en las instalaciones del Comando del Ejército y se señaló explícitamente que era un acto de desagravio. Incluso se dejó de lado el tradicional hermetismo castrense y se filtró la noticia para que tuviera repercusión pública poco antes de la instancia electoral. La de ayer tuvo una convocatoria informal, se realizó en una institución social y se mantuvo en reserva. Por otra parte el comandante en jefe del Ejército, teniente general Juan Geymonat, que desplazó al coronel Silveira de su cargo en el Estado Mayor del Ejército en una de sus primeras medidas, no tuvo ningún tipo de participación en el evento.
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