La columna de Sherlock
Megaconcesión y Michael Jordan
–El auditor puede rebotar como una pelota de basquetbol picada por Jordan –le decía a nuestro sabueso un informante que, parado en uno de los escalones de la Catedral, había citado a Sherlock para pasarle unos datos sobre lo último actuado por el Tribunal de Cuentas.
–¿Como pelota de basquetbol?
–Sí, en la puerta de la Corporación para el Desarrollo…
–¡Como siempre ha ocurrido!
–Usted sabe –siguió el hombre– que el pasado miércoles y por unanimidad se aprobó la megaconcesión que hará el Ministerio de Transporte y Obras Públicas de varias rutas, en las cuales se establecerán ocho peajes. Pero este negocio se realizará a través de la Corporación.
–Ya lo sabía y me ocupé del tema en la columna.
–Pero lo que no dijo era que en la resolución que aprobó el Tribunal de Cuentas se establece que la Corporación debe rendir cuentas ante el Tribunal de Cuentas, lo que no hizo nunca.
–¿Y si no lo hace?
–Se realizará la megaconcesión sin ningún tipo de control, pues el Tribunal de Cuentas no tiene posibilidades de imponerle a ese organismo que dé la información o que deje ingresar a los auditores para analizar sus libros.
–¿Por eso lo de rebotar como una pelota de basquetbol?
–Claro. Y le tengo que agregar que el representante del Frente Amplio, el contador Ariel Alvarez, fue el que determinó que el Tribunal aceptara incluir esa especie de «exhortación» para que la Corporación informe de sus actividades.
–¿Se puso duro el hombre?
–Claro, de lo contrario no votaba.
Embestidas bagualas en Ucudal
Todas eran flores en la sala magna de la Ucudal. El ex presidente Julio María Sanguinetti y el ex ministro de Economía en la presidencia de Luis Alberto Lacalle matizaron sus disertaciones sobre el tema planteado (las relaciones entre la Justicia y el Gobierno) con reverencias, saludos, sonrisas y hasta explícitas coincidencias. Sherlock cumplía allí la abnegada función de recoger información. Sentado en una silla, junto a algunos estudiantes de la Facultad de Derecho, escuchó el siguiente comentario de los muchachos.
–Estos no discrepan en nada. ¿Para qué los trajeron?
Otra voz agregó:
–La derecha llama a la derecha y entre bueyes no hay cornadas.
Sherlock, con un dejo de asombro y valorando la independencia de los estudiantes, siguió escuchando.
El tema central que preocupaba a De Posadas era, obviamente, el que se denominó en su oportunidad como «embestida baguala».
Trataba de demostrar, de todas maneras, que la Justicia tiene prejuicios con la «clase» política. Incluso señaló que «quizás» exista una afinidad ideológica entre los actores políticos que llevan denuncias a los estrados judiciales y los actores judiciales que las aceptan».
–Pucha, se desbocó, dijo con tono de murmullo uno de los estudiantes.
–Seguro que ahora dice que el Banco Pan de Azúcar no fue vaciado… –dijo el primero, y el segundo agregó:
–Y que sus ex dueños no se llevaron la plata…
El primero volvió a intervenir, con la boca de costado, articulando otro murmullo:
–¿Sanguinetti no dice nada?
Luego, cuando el ex presidente tomó la palabra, trató de describir el problema con una definición: «Existe una política espectáculo, una justicia espectáculo, un gran show mediático y cuando una persona aparece en medio de un juicio ya tiene una condena irrevocable».
Los estudiantes vecinos seguían moviéndose incómodos, pero el acabóse para ellos fue cuando Sanguinetti indicó que la venta de armas a Croacia «fue un acto de gobierno que es atropellado y sobrepasado».
–Lo que faltaba –volvió a hablar el que se expresaba con un sordo murmullo–, salió en defensa de Menem.
–Piensa –respondió el otro–, que en Argentina también hay embestidas bagualas.
La Fieldcar hizo el gol
Dentro de algunas semanas –seguramente– los usuarios de los celulares de Ancel que utilizan tarjeta podrán adquirir las mismas, con imágenes impresas de Alvaro Recoba, Paolo Montero, etcétera. Además podrán conectarse a un número en el que recibirán información sobre la actividad futbolística.
–¿También sobre los incentivos a diversos equipos, coimas, etcétera? –fue la sarcástica pregunta de nuestro sabueso, que había llegado tarde a la cita porque debió irse a cambiar su saco cruzado.
–¿Por qué se cambió el saco? ¿Ese que está usando ahora es prácticamente de verano?
–Es que no tengo otro y el cruzado fue declarado como «de menos» por la revista de «Búsqueda».
–Deje de hablar de cosas estúpidas y escuche lo que pasó. El negocio se aprobó pese a la reticencia de algunos ministros, especialmente porque no se cumplimentaron algunas de sus exigencias.
–¿Cuáles?
–Querían conocer los contratos de Tenfield con la Mutual de Futbolers y la Asociación de Fútbol y no lo consiguieron.
–¿Por qué?
–Lo que recibieron fue una síntesis hecha por escribanos. Además hubo otra exigencia no cumplimentada.
–¿Cuál?
–Que se hiciera un análisis económico financiero del negocio, lo que se encomendó a los servicios del propio Tribunal.
–Y ¿qué pasó?
–Que ese informe se hizo, pero no contenía un solo número.
–Eran todas letras…
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