La unidad del movimiento de los trabajadores en su hora más difícil

¿Tres centrales sindicales?

MIGUEL FLORES

 

El VII Congreso del movimiento sindical culminó con el retiro de la nómina para integrar la Mesa Representativa de nueve organizaciones; entre las cuales se encuentran importantes núcleos de trabajadores como los bancarios, maestros, construcción y UTE.

Esta situación llevó a que se comenzara un período de negociación a fin de permitir el reagrupamiento de todas las organizaciones. Se analizaron varias propuestas y la mayoría de la dirección del PIT-CNT impulsó la propuesta de poner a consideración de la Comisión de Reestructura, que preside el Sunca, modificaciones de fondo. Sólo cinco organizaciones se opusieron a esta propuesta en la Mesa Representativa del sábado 6 de octubre. Todo hacía suponer que a partir de esta resolución se concretaba una voluntad política en llevar adelante una reestructura, pendiente desde hace más de un decenio; cuando se comenzaron analizando tres reformas de estatuto, se llegó a consenso en una y nunca se aprobó. En las reuniones de la Comisión de Reestructura participan de forma alternada seis de las nueve organizaciones que no integran la Mesa Representantiva (los que reclaman cambios estructurales) y dos o tres de los que sí están en la dirección del PIT-CNT. A esto se le suma la falta de participación de las actividades que viene realizando la central. El 1º de octubre del corriente se llevó adelante un homenaje a José D’Elía en el marco del 35 aniversario de creada la CNT. En este encuentro participaron muy pocos dirigentes de la Mesa Representativa. Días atrás, con el auspicio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el PIT-CNT realizó un encuentro sobre el trabajo en la IMM y Universidad de la República. En el mismo participaron representantes del gobierno y de la Intendencia, y faltaron las principales figuras del movimiento sindical. Algunos dirigentes interpretaron la ausencia como parte de un «boicot». La preocupación por estos hechos, motivó el intento por dinamizar y comprometer a los gremios para que se participe en la Comisión de Reestructura.

Más allá del éxito o no de este organismo, está planteada la división del movimiento sindical. «Por la vía de los hechos podemos caer en que existan dos conducciones y que esto, indefectiblemente, lleve a la formación de dos centrales. Sin embargo, algunos no entienden que si se forman dos centrales clasistas (porque lo serán) se está dejando el terreno fértil para la creación de una organización amarilla; ya que contaría con el respaldo, de todo tipo, del gobierno y los empresarios. Organización que ni la dictadura logró concretar gracias al sentido de unidad que existía entre los trabajadores». La «luz amarilla» está encendida entre muchos dirigentes del PIT-CNT. Y, ahora, depende de las gestiones que se hagan para que la división de la central no se haga realidad.

Transición

Recuperadas las instituciones democráticas, el Plenario Intersindical de Trabajadores (PIT), continuación de la ilegalizada central durante la dictadura, vivió un momento difícil cuando comenzaron a llegar del exterior o ser liberados del Penal de Libertad los «viejos» dirigentes. En esos momentos se creó una disputa de intereses; donde los jóvenes que habían «bancado» la represión y, asesorados por experimentados sindicalistas, utilizaron la denominada ley «Bolentini» que les permitía la formación de Asociaciones Profesionales (sindicatos de primer grado, de fábrica o lugar de trabajo), se encontraron con que los «viejos dirigentes» querían ocupar sus antiguos cargos en las estructuras de los gremios y de la propia dirección del movimiento obrero. Finalmente se fueron integrando a partir de las elecciones sindicales. Este proceso llevó a formar el PIT-CNT, luego de extensas discusiones y encuentros. A fines de 1985 la amenaza de quiebre de la unidad se convirtió en un hecho casi consumado cuando más de 500 representantes de los trabajadores se retiraron del congreso que se realizaba en la sede de AEBU. El motivo fue que la mayoría de los delegados respondían a la corriente comunista. Basados en esta mayoría se pretendieron imponer determinados criterios de funcionamiento y de dirección que fueron catalogados como producto de la «aplanadora comunista». Desde el retiro de un importante número de delegados y de sindicatos de la central se iniciaron intensas negociaciones que permitieron que el PIT-CNT continuara unido. En esa oportunidad se dispuso que menos de la mitad de los miembros de la Mesa Representativa respondieran a la corriente comunista. Sin embargo ya se tenía previsto por parte de la dirección sindical comunista que en elecciones sindicales futuras varios gremios pasaran a tener una predominante influencia de su corriente y ello los llevaría a tener nuevamente la mayoría en la dirección del movimiento sindical; cosa que pasó.

El VII Congreso, culminado el domingo 29 de julio del corriente, otra vez dejó al descubierto la «incompatibilidad», por el momento, de las diferentes estrategias que existen en el seno del PIT-CNT. *

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