
El documento sostiene que una de las tareas fundamentales de OSE es ampliar el servicio de saneamiento en el Interior –en la actualidad hay más de 100 ciudades de más de mil habitantes sin él– a la vez, mejorar el sistema de depuración de las plantas existentes, para evitar la contaminación de las fuentes de agua del paÃs.
“De las localidades del Interior donde OSE administra por Ley Orgánica el servicio de saneamiento, solamente el 15% de los servicios abastecidos de agua potable poseen saneamiento”, observa el texto.
Más adelante recuerda que las obras se realizaron hace 50 años, y prácticamente no hubo más inversiones en redes y es casi nula en construcción y remodelación de las plantas de depuración.
Por lo que “si bien el tratamiento de los efluentes construido en ese momento es casi sin excepción del tipo primario, con una reducida remoción de materias contaminantes hoy dÃa considerado insuficiente en casi todos los casos, nuestro paÃs se ubicaba dentro de un panorama muy adelantado en materia de saneamiento, tanto a nivel regional asà como también en comparación con los paÃses más desarrollados.
ExistÃa además una conciencia muy clara por parte del ente de la incidencia de los efluentes de las ciudades en la protección ambiental y sobre todo de la preservación de las cuencas fluviales muchas de ellas utilizadas para la producción de agua potable”.
Sin embargo, aclara, en los años siguientes no se acompasó el crecimiento con las inversiones necesarias, “quedando las obras de saneamiento (sobre todo en lo referente a ampliación y remodelación de las plantas de depuración) postergadas con la consiguiente saturación de las plantas y disminución vegetativa de la cobertura en aquellas ciudades”.
Situación que ha llevado, según los técnicos de la Comisión de Programa del FA, a que OSE se vea enfrentada a una doble presión en cuanto a ampliación y mejora de sus instalaciones.
“Por un lado, la insuficiente inversión en redes y casi nula en construcción y remodelación de las plantas durante 50 años, encuentra al ente con una cobertura muy baja en ciudades importantes a la vez que las plantas de depuración se encuentran con su capacidad de tratamiento sobrepasadas con baja calidad de efluentes vertidos a los cursos de agua. Existen ciudades medianas y pequeñas sin ningún tipo de saneamiento con los consiguientes problemas sanitarios asociados, que manifiestan una fuerte demanda por el servicio de saneamiento.
Por otra parte, en este medio siglo han empeorado las condiciones naturales de nuestros rÃos y arroyos sobre todo en las cercanÃas de las zonas de más actividad, disminuyendo su capacidad de auto depuración y haciendo por tanto más exigente la calidad de los vertimientos provenientes de los desagües urbanos”.
El documento advierte que “si se apuran metas para brindar el servicio de saneamiento a toda la población que actualmente no lo tiene, el organismo, OSE, como se encuentra actualmente no podrá hacer frente al volumen de obras necesarias dada su capacidad presupuestal actual”.
Uno de los componentes que no puede soslayarse, según el texto, es el hecho que en las décadas posteriores, el Estado redujo hasta prácticamente detener la inversión en OSE.
“Los administradores recientes del organismo, lamentablemente no han adoptado medidas tendientes a cambiar este rumbo. Por el contrario se han tomado medidas equivocadas como la reducción de la tasa de saneamiento en un 40% luego de una guerra polÃtica desatada contra la Intendencia Municipal de Montevideo, que terminó pagando OSE en forma indirecta, disminuyendo aún más los exiguos recursos del ente para obras y mantenimiento del saneamiento del Interior, que son recaudados proporcionalmente al consumo de agua desde hace décadas”.
Para los técnicos frenteamplistas, un elemento de preocupación es que se estarÃan comprometiendo préstamos muy importantes para obras en este momento, “sin tener la seguridad de que los recursos se aplicarán adecuadamente con los criterios señalados más arriba.
Si no tuviéramos en cuenta todos estos aspectos y pusiéramos todo el énfasis en la total satisfacción de la demanda que existirÃa actualmente, llegarÃamos rápidamente a la conclusión de que OSE no es viable, y que para lograr la concreción de esas obras en plazos que podrÃan resultar antojadizos, debiéramos venderla, rematarla, etcétera.
Creemos que dicha actitud, si bien es armónica con la ideologÃa dominante del neoliberalismo, no ofrecerá soluciones reales que permitan contar con las obras acordadas entre todos en los plazos razonables, controlando el endeudamiento y manteniendo estas áreas que están directamente relacionadas con la calidad de vida de la gente, en poder de un Estado bien administrado que ha dado muestras en el pasado reciente de hacer las cosas debidamente”.
Finalmente, advierten que una ciudad del Interior del tipo mediano con 8 mil habitantes, que actualmente son las que establecen más prioridad para contar con saneamiento, implicarÃa una inversión correspondiente a redes, más planta de tratamiento de efluentes, del orden se los U$S 10 millones. *
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