Insólito: gremio de la bebida logró acuerdo de estabilidad laboral y reducción horaria

FOEB propondrá en la central sindical que se impulsen convenios similares

Ante este importante acuerdo, en momentos en que se producen en el país despidos, rebajas salariales y la eliminación de beneficios conquistados por las luchas obreras, resulta casi insólito que en un sector de la industria se fije un convenio de estas características. Los sindicalistas de Salus, Javier Garateguy y Darío Juni; de Norteña, Jorge Zurbano; y Richard Read de la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida (FOEB) destacaron como muy positivo el acuerdo logrado y anunciaron que propondrán en la estructura del PIT-CNT que este convenio sea utilizado como base por el resto de las organizaciones obreras.

Recordaron los sindicalistas que recientemente se firmó entre los trabajadores y las nuevas empresas que compraron Salus Minas (Danone) y Norteña Paysandú (Brama) un convenio de reestructura. Especialmente en Salus Minas los nuevos propietarios se encontraron con una realidad laboral difícil, ya que nunca se había planteado una reestructura negociada con los trabajadores. Tan es así que el convenio recientemente firmado es el primero que se logra entre la empresa y los trabajadores del lugar en toda su historia.

El planteo de reestructura que presentó la dirección de Salus Minas en un principio significaba el despido de cerca de 80 trabajadores. Teniendo en cuenta la gente que podía ser jubilada el problema de estabilidad laboral quedaba afectando a 52 personas, las cuales no podían ser reubicadas en otros lugares de la planta. Ante esta situación, la FOEB y el gremio plantean la reducción horaria para mantener la fuente de trabajo. Y así comienza el intercambio de opiniones con la empresa.

El experimentado dirigente del gremio de la bebida Read subrayó que con esta posición la empresa extranjera marca una gran diferencia con las patronales uruguayas, las cuales «en lugar de defender sus propias empresas los gerentes se han convertido en brazos políticos, ideológicos y partidarios, cuyo primer fin es destruir las organizaciones sindicales; aun al costo de perjudicar a la propia empresa. Un ejemplo claro de esto es lo que sucede en la institución bancaria Surinvest, donde el gremio planteó una reducción horaria y la dirección se negó ha aceptarla. Hoy nos encontramos con que esta empresa extranjera acepta la reducción horaria y la seguridad laboral de todo el personal».

En el noveno artículo del convenio se establece que «la empresa se compromete a ocupar a los trabajadores involucrados durante un mínimo de 72 horas y un máximo de 96 horas por quincena. En caso de no ser ocupados durante 96 horas en la quincena, la empresa deberá abonar a los empleados que no hayan alcanzado dicha carga horaria un complemento salarial equivalente a 38,5% del valor líquido de la diferencia entre las horas efectivamente trabajadas y las 96 referidas.

Los empleados alcanzados por la reducción horaria y que trabajen en dicho régimen de reducción de jornada por lo menos durante seis meses en el año percibirán conjuntamente con el pago del salario vacacional legal la suma de $ 2.150 en concepto de complemento de salario vacacional, siempre que se cumplan determinadas condiciones de presentismo que oportunamente las partes fijarán».

En el acuerdo también se estableció mantener reuniones entre el gremio y las autoridades de la empresa para evaluar la marcha del convenio. También se estableció que de 48 horas que tenían antes pasarán a trabajar 36 y cobrarán por 44 horas. Sí se toca el salario, pero trabajan menos, sostuvo Read, quien agregó que los jornaleros, por su parte, ganarán más por hora. *

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