Brezzo: "En la guerra hay reglas"
Tambien instó a no caer en situaciones de violación de los derechos humanos a partir de una «agresión que nos conmueve».
Brezzo clausuró anoche en el salón de Conferencias de la Escuela Naval el seminario «Midiendo el progreso en el respeto por los Derechos Humanos», en el que participaron militares de Latinoamérica y Estados Unidos.
Al cierre del evento, estaban presentes los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas, Carlos Daners (Ejército), Carlos Giani (Armada) y José Malaquín (Fuerza Aérea) y un representante del Ministerio del Interior. Estados Unidos estuvo representado por la encargada de negocios de la embajada norteamericana, Marianne Myles, y por el general Robert Bishop, director del Departamento V del Comando Sur de los Estados Unidos (EEUU).
En su discurso, Brezzo reconoció que no resultó «fácil» arribar a un documento de consenso «entre las fuerzas armadas y las fuerzas de seguridad». Dijo que se trata de una «tarea por demás complicada» y a veces «incompatible» por parte de quienes tienen por profesión «la de las armas y la guerra» y también «el mantenimiento del orden utilizando legítimamente la fuerza».
«Sin embargo –agregó– muchas veces a lo largo de la historia, pero muy fuertemente hace poco tiempo hemos visto que hasta en la guerra y hasta en la confrontación hay reglas, y hay barreras que no se pueden trasponer». «Y que cuando se trasponen se entra en un mundo de descalificación absoluta, en donde no se merece el respeto de nadie.
Esto ha pasado muchas veces a lo largo de la historia, pero muy fuertemente lo hemos vivido todos en estos hechos del 11 de setiembre, que todos hemos sufrido», afirmó.
En rueda de prensa, Brezzo indicó que el seminario dejó un sentimiento de reafirmación de los valores democráticos a los que «afortunadamente desde la década del 80 casi toda América está en esa actitud, de defensa de los derechos humanos aún en situaciones de confrontación».
Pacíficos y pacifistas
Brezzo dijo que a partir de episodios como los atentados a las Torres Gemelas y el Pentágono, se ha presentado esta «contraposición eterna que a veces se maneja con mala fe entre quienes somos pacíficos y quienes son pacifistas».
«No somos pacifistas, porque creemos que el pacifismo tiende a entregarse, a doblegarse, a no luchar frente a un ataque o a una agresión injusta, y entonces creemos que eso termina provocando una actitud o un sentimiento de entrega y humillación de los pueblos», afirmó.
Recordó que a su regreso de la ciudad de Munich, en 1939, durante la Segunda Guerra Mundial, el primer ministro británico Chamberlain, en el aeropuerto en Londres, «en la escalinata del avión mostraba el papel con el tratado y decía: aquí traigo la paz».
«Churchill, en la Cámara de los Comunes, declaró: ‘Tuvieron que elegir entre el deshonor y la guerra. Eligieron el deshonor pero igual perderán la guerra. Eso es lo que le pasa a la gente que no enfoca la actitud pacífica auténticamente'».
«Que seamos pacíficos, que cuidemos los derechos humanos de las personas, que desarrollemos nuestra defensa con energía y con fuerza no quiere decir que no tengamos profundamente arraigada la vocación de paz y que no tengamos profundamente arraigada nuestra vocación del respeto por el ser humano y por el derecho humanitario».
Brezzo llamó a enfocar al derecho humanitario «desde el punto de vista cuidadosa y ortodoxamente ético».
«No podemos caer en algunas trampas que muchas veces se plantean, a partir de situaciones de emociones fuertes; entonces se utiliza la presunta defensa de los derechos humanos como una herramienta política para, en muchos casos, defender los derechos de quienes violaron los derechos humanos».
«En esto no podemos caer, tampoco podemos caer en una situación de empezar a violar la libertad de las personas a partir de una agresión que nos conmueve y que nos lleve a defender con energía nuestra paz». *
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