Organizaciones promueven un movimiento por la paz
Ayer se reunió por segunda vez, en la sede del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), el conjunto de organizaciones que promueven un movimiento por la paz. En la pasada jornada participaron la Asociación de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, Amnistía Internacional, Serpaj Uruguay, Serpaj América Latina, Centro de Promoción e Investigación Franciscano Ecológico (Cipfe) y Mujeres por la Paz.
El delegado de Familiares, Alberto Hein, dijo a LA REPUBLICA que la intención de quienes estaban presentes es generar actividades en favor de la paz, a través de un espacio de coordinación al que están convocadas otras organizaciones de la sociedad civil, sin excluir partidos políticos.
Las entidades mencionadas, más Hijos y Fransida, emitieron un comunicado donde explican las razones de la convocatoria.
En él se condena el atentado terrorista contra los Estados Unidos de Norteamérica, «tanto por lo injustificable de este tipo de actos, como por la magnitud del daño producido a ciudadanos inocentes».
Sin embargo, rechazan el carácter militar que ha tomado la respuesta a los atentados, «focalizada contra Afganistán y ejecutada por una alianza de países encabezada por EEUU».
En el entendido de que la guerra y la militarización no son la respuesta al terrorismo. De ahí que «el carácter de las acciones militares hasta ahora emprendidas, así como el discurso con el que se pretende legitimarlas, antes que contribuir a generar una reflexión sobre las verdaderas causas que provocan la aparición de acciones terroristas, lo que provocan es la profundización del conflicto».
Regresión
El documento recuerda que antes del atentado del 11 de setiembre, «la prensa y las organizaciones de derechos humanos de los Estados Unidos venían estimulando con éxito un proceso autocrítico respecto al rol que ese país tuvo en la implementación de las prácticas de terrorismo de Estado, aplicadas por las dictaduras que soportó América Latina en los años 70. La finalidad última de esos esfuerzos era lograr que Estados Unidos aprobara la conformación del Tribunal Penal Internacional, o lo que en última instancia es lo mismo, que ese país se sumase a los esfuerzos por calificar los instrumentos jurídicos para defender los derechos civiles en todo el mundo».
Pero, la dinámica de la guerra ha modificado ese escenario, en base a un discurso belicista «que divide al mundo entre el bien y el mal» y no hace más que alimentar «la violencia racial, étnica, religiosa, antiislámica, antiarábica y antiinmigrante». *
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