Diálogo de terror
Por Horacio Buscaglia
–Buenas tardes, vengo a traer una encomienda.
–Estee… bueno, póngala arriba del mostrador.
–¿No está caliente, no?
–No, yo soy así desde que nací.
–Me refería al mostrador.
–Ãl puede ser. Porque le tocó oficina en vez de boliche. ¿Pero además qué importa que esté caliente?
–Puede ser peligroso.
–Hace años que está acá, ya se acostumbró. Pero, ¿por qué usa guantes de goma y máscara antigases para sacar la encomienda?
–Es lo que se lleva hoy en día. Lo que se usa. Es lo más de lo que está de más. ¿Usted no lee Galería?
–Temo que le pase algo a mi cerebro.
–No tema, no está hecha para llegar hasta allí.
–¿Usted se refiere a la encomienda?
– No, a Galería.
–¿Y por qué la encomienda tiene ese bulto?
–Cosas de la naturaleza. Unos mucho y otros nada y eso no es casualidá. Si el máiz crece desparejo, alguna razón habrá.
–Me está queriendo decir que ahí adentro hay maíz.
– Máiz, dije yo. Y a lo que me refería está más cerca del marlo que del grano.
–¿Usted dice granos por lo de la viruela?
–¿Y usted me dice viruela como quien dice Varela?
–Lo dije pensando en que allí usted traiga un polvo.
–Bué… en fin… para decirle la verdad, hay cosas que prefiero hacerlas personalmente. No las hago por correo. A mí eso de in vitro no me convence. Yo soy de los que lo hacen in situ.
–Yo insitu en preguntarle sobre el polvo, por eso del ántrax.
–Por ántrax o por el lado que sea, ya le dije que por correo no me interesa. No me seduce. No me excita. Aunque sea certificada, en una casilla de correos y hasta con poste restante.
–Estoy hablando del carbunco
–¿El negro Carbunclo, dice usted? Ese sí, por correo, por mail, hasta por señales de humo te lo hacía.
–Perdón quisiera volver a lo del maíz.
–Máiz.
–Máis bien que si es maíz debe ser pisingallo, porque está moviéndose como si se hiciera pop.
–Popó, dirá usted. Me la llevo. (PARA SI: Otro kamikaze enano que se me asustó.) *
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