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Se cumplen hoy cien años del nacimiento de Quijano

Carlos Quijano nació con el siglo. Fue en 1917 cuando, a los 17 años, al frente de una insurgencia estudiantil, dio los primeros pasos de su militancia política y fundó el Centro Ariel y su revista. Ya a los veinte su nombre era conocido a escala nacional debido a su infatigable militancia y su conocida habilidad en la oratoria.

Poco después viajó a París para profundizar sus estudios en ciencias políticas, sociales y económicas que fueron siempre su gran pasión y que tan bien manejó.

En 1928 retornó a Montevideo y comenzó de inmediato con el lanzamiento de su acción política nacionalista hasta ingresar al Parlamento. Pero esta actividad nunca eclipsó su vocación periodística. El Nacional fue la tribuna periodística que él fundó el 3 de agosto de 1930 (que funcionó en donde anteriormente lo hicieron El Siglo y La Razón) y en la cual ya se había constituido como un verdadero “maestro del periodismo”, como se le llamó en más de una oportunidad.

El 22 de junio de 1939 nacía la más grande creación de ese maestro: Marcha. Eran tiempos cuando presidía la República Alfredo Baldomir y se promulgaba la Ley de Lemas. Eran tiempos en que Inglaterra y Francia, dando inicio a la Segunda Guerra Mundial, le declaraban la guerra a Alemania, luego de que ésta ocupara Checoslovaquia y Polonia. Cuando el Graf Spee se hundía en las costas de Montevideo, cuando Pablo Neruda visitaba el país y cuando Onetti publicaba “El Pozo”.

El precio al público de la publicación era de 0.05 pesos cuando la libra cotizaba 13.9 en el Banco República y 13.26 en los bancos privados. Quijano, obviamente, era el redactor responsable y en ese primer número aparecían varios nombres: Arturo Despouey, Eduardo Jiménez de Aréchaga, Lauro Ayestarán, Pedro Zeballos y Julio E. Suárez, alias “Peloduro”.

Fundador del FA y exiliado

Sus diferencias con la corriente política a la que pertenecía confluyeron en una ruptura, y Quijano terminó siendo uno de los principales precursores del Frente Amplio.

En el mismo local de Marcha, el “maestro del periodismo” presidió reuniones con importantes personalidades con las que sentaron las bases de esa nueva fuerza política: Oscar Bruschera, la doctora Chuy Terra, el abogado Luis Alberto Viera, Juio Barreiro y el sacerdote Manolo Dibar, entre otros.

El semanario, durante la administración de Jorge Pacheco Areco hasta la dictadura militar, sufrió varias calusuras. El 21 de agosto de 1968 Marcha fue clausurada por tres ediciones en el marco de las Medidas Prontas de Seguridad, días después de la muerte de Líber Arce. Después de prohibirse su circulación por diez ediciones, fue clausurada una vez más el 4 de marzo dee 1974 y Quijano, Julio Castro, Juan Carlos Onetti y Mercedes Reein fueron encarcelados en el Cilindro Municipal.

Finalmente llegó la clausura definitiva, el 16 de noviembre de 1974. El gobierno de facto consideró que existía “una indisoluble identificación y solidaridad de la redacción del mencionado semanario con el comportamiento, prédica, orientación y acción desarrolladas por las organizaciones marxistas disueltas, continuando el órgano aludido con la difusión ideológica realizada por aquellas asociaciones”.

Forzado al exilio en noviembre de 1975, Quijano desarrolló en México una importante labor académica y posteriormente, en 1979, su invulnerable tesón periodístico, creando los Cuadernos de Marcha, que hoy son dirigidos y editados por su hijo José Manuel Quijano Capurro y su nieto Carlos Vargas Quijano.

Fue en 1984 que el infatigable periodista, cargado con la preocupación por la situación en su país –y con el recuerdo de su querido compañero Julio Castro, desaparecido por la dictadura– pero con esperanzada energía y ganas de continuar con la lucha (ver recuadro), dejó de existir.

El 22 de junio de ese año, poco después de su muerte, el hoy director de LA REPUBLICA, Federico Fasano Mertens, publicaba en el diario mexicano El Día, y reproducía en Radio Educación y el Canal 11 de ese país, su homenaje póstumo a Carlos Quijano. El editorial de Fasano se titulaba: “Quijano, el desmitificador” y en su primer párrafo señalaba: “América Latina está de duelo. No equivocarse. No sólo al país de los uruguayos se le oprime el pecho, ya tan oprimido por tantos costados. Ha muerto Carlos Quijano. Y con él muere uno de los últimos condottieri de la inconformidad y la rebeldía creadora en nuestras comarcas”.

El maestro sigue dando cátedra en la vida, entre la gente humilde, en medio de la patria grande y junto al Ché, su amigo, grita a los cuatro vientos: “El presente es de lucha, el futuro es nuestro”, porque “navegar es necesario”.

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