A detener el revanchismo guerrerista

Estados Unidos en guerra

Nada ni nadie puede justificar los bombardeos y la guerra que Estados Unidos ha desencadenado contra Afganistán, que solo significará la muerte y penurias para civiles que nada tienen que ver con el terrorismo. Así lo advertimos desde el comienzo en nuestras declaraciones, en las cuales partimos condenando los atentados terroristas en Estados Unidos. Esta actitud revanchista, que hoy se descarga contra Afganistán pero que mañana podría dirigirse contra otros países –de acuerdo a las propias declaraciones de personeros estadounidenses– no pondrá fin al terrorismo y, al revés, puede crear una espiral de violencia impredecible.

Los chilenos fuimos víctimas de la injerencia norteamericana que concibió, promovió y financió el golpe de estado que desencadenó el terrorismo de estado en nuestro país, con miles de víctimas, detenidos, torturados, quemados, degollados y desaparecidos. Estados Unidos ha promovido el terrorismo a nivel internacional y prueba de ello es que Osama Bin Laden fue reclutado por la CIA y sirvió a su política.

El revanchismo guerrerista norteamericano significa continuar con el rol de Estados Unidos como gendarme mundial de los pueblos del mundo, defendiendo el actual sistema neoliberal que impone a la mayoría de la población mundial el terrrosimo del hambre, del desempleo y la pobreza, mientras las transnacionales y los grupos minoritarios que gobiernan el mundo en su beneficio –entre ellos los señores de la guerra y de la industria de armamentos– aumentan hasta el extremo sus ganancias.

A través de la dictadura comunicacional internacional, Estados Unidos entrega su visión que señala que se están atacando objetivos militares. Eso ya lo escuchamos cuando se bombardeó Irak, devastando ese país y matando a cientos de miles de personas, lo mismo que en Vietnam, en los territorios palestinos, Yugoslavia, etcétera. En nuestro continente conocemos de las decenas de miles de latinoamericanos que hicieron desaparecer las dictaduras instaladas por Estados Unidos; de las intervenciones militares en Panamá, Granada, República Dominicana, Cuba, y otros países.

¿De que le servirá la ayuda humanitaria que se anuncia, se entregará después a los muertos en los bombardeos? ¿Son terroristas los niños, las mujeres, los trabajadores, los humildes de Afganistán? Esta forma de concebir la civilización, que no respeta los derechos humanos, desprovista de toda moral, que considera un tipo de cultura superior a otras, puede arrastrar a la humanidad a la hecatombe.

El neoliberalismo y su orden internacional injusto y antidemocrático ya no dan para más. La lucha de los pueblos debe dar paso a un Nuevo Orden Internacional, en que para terminar con el hambre y la pobreza se destinen recursos financieros provenientes de la reducción de los gastos en armamentos –sólo los misiles que Estados Unidos lanzó en el primer bombardeo equivalen a 50 milllones de dólares– y del cobro del Impuesto Tobin sobre las transacciones financieras internacionales, la condonación de la deuda externa a los países del Tercer Mundo entre otras medidas que han sido resueltas en numerosos eventos internacionales como la Cumbre Social de los Pueblos realizada en Porto Alegre en Febrero pasado.

Rechazamos categóricamente las expresiones de apoyo irrestrictas a esta escalada guerrerista de Estados Unidos de parte del gobierno de Chile a través del Presidente de la República, que además intenta justificar nuevas medidas de «austeridad» contra los trabajadores y los sectores populares. La crisis económica en nuestro país, la cesantía, el desempleo no proviene de los atentados en Estados Unidos ni del inicio de la guerra. Está instalada por el sistema neoliberal que ha hecho a nuestra economía más dependiente y desnacionalizada

Es lamentable que el Presidente Lagos no haya dicho ni una palabra sobre las víctimas inocentes de Afganistán, negando así la retórica usada en el acto realizado en el Parque Forestal. ¿En qué quedaron esos cinco minutos de silencio y los pañuelos blancos si hoy se respalda plenamente los bombardeos indiscriminados contra Afganistán y la amenaza de extenderla a otros pueblos? ¿Y sus palabras en cuanto a que la violencia terrorista debe ser respondida de manera razonable, inteligente y justa sin generar nuevos hechos de violencia masiva? La guerra jamás será una manera razonable, inteligente y justa de resolver ningún conflicto ni tragedia por horrorosa que esta sea.

El Presidente Lagos se equivocó cuando habló, el 8 de octubre, de operaciones focalizadas. Los hechos han demostrado que los bombardeos se han lanzado en forma indiscriminada contra ciudades, edificios de gobierno, redes de distribución eléctrica y aeropuertos.

El Gobierno chileno abandona con esta declaración los principios del Derecho Internacional, que obliga a que sea la Justicia la que opere, y no las acciones directas de venganza, y lo más grave desestima el papel principal irremplazable de las Naciones Unidas para abordar todo conflicto internacional.

Lo que el imperio del Norte está buscando es ir avanzando, bajo su dirección, en el accionar coordinado de las Fuerzas Armadas de América Latina contra la lucha de nuestros pueblos, llevando a la práctica el Plan Colombia, y recurriendo a instrumentos anacrónicos como el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, TIAR.

Reiteramos nuestro llamamiento a conformar un amplio movimiento mundial por la paz y un Nuevo Orden Internacional, contra la guerra de Estados Unidos contra los pobres y los países del Tercer Mundo, que desarrolle mil iniciativas de foros y debates, mítines y manifestaciones callejeras, con la exigencia ardiente de no a la guerra imperialista. Sí a la Paz con justicia social, democracia y libertad.*

(*) Gladys Marín es secretaria general del Partido Comunista de Chile.

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