Negocios de guerra
La economía estadounidense, como se sabe, se está viniendo a pique. Nadie sale a cenar, nadie va al cine, nadie va al teatro, la gente consume sólo lo necesario. El miedo y la depre detuvieron el deseo consumista (ojo corrección, no confundir con «comunista», que podría llegar a complicar demasiado las cosas).
Es así que los únicos que están haciendo negocio son los que venden cosas relacionadas con el miedo o la bronca. Armas y más armas, máscaras antigás, antibióticos, antídotos, vacunas, prozac, libros tales como «El Islam en 200 palabras» y la versión condensada por el Readers del Corán.
Estas se venden aprovechando el miedo de los estadounidenses, pero ya están invadiendo el mercado cientos de productos dirigidos a la «bronca» de la gente.
Ya sabíamos que America Wins, una empresa norteamericana de Michigan, puso a la venta papel higiénico con la imagen de Bin Laden, al excesivo precio de U$S 4,95 el rollo. También podrían venderse calcomanías para pegar dentro del inodoro con la cara de Bin Laden. Según donde caiga «tu misil» tiene un puntaje, la boca abierta es el mayor. (La verdad que a mí me pondría un poco inquieto tener al tipo ahí abajo mirándome las partes).
Y poner su cara en felpudos y púchinbols que «se quejan» al pegarles. Las camisetas con distintos insultos impresos ya no sorprenden a nadie salvo la que un joven empresario de California, Skipy, puso a la venta: la cara de Bin laden estaba impresa en la parte de la axila como para poder «matarlo» con la transpiración. Skipy ya anuncia un calzoncillo con la cara de Bin como para aplicarle la «cámara de gas».
Con el mismo motivo hay alfileteros y la ingeniosa promoción de un verdulero que puso en sus limones la cara del tipo, para que la gente se dé el gusto de destrozarlo con sus propias manos al exprimirlos.
Hay más, pero te los cuento otro día. *
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