La columna de Sherlock

De Rivera a Eladio Dieste

El pasado viernes Sherlock viajó a la ciudad de Durazno, donde se reunía la cúpula del Partido Colorado, justamente en la vieja casona de Rivera, frente a la plaza principal, en donde funciona un impecable museo y un centro cultural, en el cual se realizan distintos actos en los que se expresan artistas de esa ciudad.

Como nuestro sabueso llegó tarde, intuyendo que en ese acto, presidido por José Luis Batlle, se producirían algunas definiciones importantes de los colorados, no se detuvo a observar las piezas expuestas ni a leer los cartelones que indican lo que allí está conservado del acervo familiar de la familia del general. Comenzó a oír los discursos, casi todos en la misma línea.

«A esta gente le falta un congreso de actualización ideológica, dejar detrás al país idílico y pisar la tierra», pensó nuestro sabueso. Luego de escuchar un rato lo que se hablaba sobre las «maravillas» de los gobiernos de Julio María Sanguinetti. Cuando llegó el consabido ataque del diputado Washington Abdala contra el Encuentro Progresista   Frente Amplio, nuestro sabueso dijo con voz inaudible:

-Cartón lleno…- se levantó y se dirigió a la zona del Museo. En una vitrina había unas interesantes cartas de Benardina Fragoso de Rivera, dirigidas al caudillo, en que le hablaba de su creciente ceguera, describiendo con absoluta claridad todos los síntomas del glaucoma.

«Pobre Benardina   pensó Sherlock   quizás hoy hubiera salido adelante de su problema».

Luego leyó algunas respuestas de Rivera, demostrativas del cariño que le tenía a su mujer. De la reunión colorada sólo se escuchaban los gritos de Abdala cuestionando a Vázquez y a otros dirigentes encuentristas, calificándolos de «antinacionales» y dejando planteada la odiosa comparación de éstos con el terrorismo.

Sherlock se reiteró:

-Cartón lleno. Ya sabía que de esa reunión no saldría ningún tipo de soluciones para la falta de trabajo, el cierre de empresas, para la competitividad del país. Lentamente salió de la casa-museo de Rivera, cruzando en ángulo la plaza para dirigirse a la bellísima catedral de Durazno, una de las obras más notables del ingeniero Eladio Dieste. Por lo menos, con toda esa belleza arquitectónica, nuestro sabueso se llevaría algo de Durazno, pese a que sabía que el intendente blanco, Carmelo Vidalín, concurriría a saludar a sus colegas colorados.

Sherlock prefirió bañarse otra vez en las amplias curvas arquitectónicas creadas por las genialidades de Dieste, en ese marco de mágica luz natural que ingresa sobre el púlpito, al fondo de la nave principal.*

El amparo de Sanguinetti

La casa de la calle Zorrilla de San Martín, a pocos metros del bar Tabaré, se está convirtiendo para nuestro sabueso en uno de los puntos de atención semanal. Allí se deciden estrategias, como la de polarizar a la opinión pública tras el enfrentamiento entre el Foro Batllista y el Encuentro Progresista  Frente Amplio, con el fin de evitar acuerdos políticos (implícitos o explícitos) del sector del doctor Tabaré Vázquez con otros partidos u otros sectores, como podrían ser el Nuevo Espacio o el sector nacionalista que acompaña al doctor Ramírez.

Sherlock vio que autos, todos de modelo flamante, se detenían en las inmediaciones de lo de Sanguinetti: vio llegar al director de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) Javier Bonilla, al director de Secundaria, Jorge Carbonell, a la consejera Carmen Tornaría y al consejero Sirio Nadruz.

Obviamente –pensó nuestro sabueso–, el tema es el de la Enseñanza. ¿Tratarán de coordinar distintas acciones para que los muchachos que concurren a los establecimientos oficiales puedan recibir una mejor formación?

Sherlock, como sabía que la reunión sería larga, se dirigió al bar Tabaré, para hundirse en su prosapia y pensar, de paso, qué podrían estar tratando en la casa del ex presidente. Luego de un rato y una cerveza mediante, nuestro sabueso regresó al ámbito de la casa en donde seguía la reunión. En ese momento vio que un hombre que tras de un árbol, casi desde el frente de la empresa publicitaria «Tango», también se encontraba observando lo que pasaba. Fue cuando Sherlock se acercó.

-¿Demoran?   dijo nuestro sabueso.

El hombre, sorprendido, primero trató de disimular pero luego, como arrepentido, se puso a hablar.

-¿Sabe lo que están arreglando?   señaló con vos ronca  

-Algunas acciones en la enseñanza, respondió nuestro sabueso.

-No, más bien que se bajen las revoluciones de las denuncias contra Rama, ya que es un hecho más que está erosionando al Foro.

-Pero sobre ellas   agregó Sherlock   hay comprobaciones de la Auditoría Interna de la Nación y del Tribunal de Cuentas. Lo ocurrido durante el período de Rama es lo suficientemente grave como para que se investigue a nivel parlamentario y posteriormente se pase a la Justicia Penal. Fueron muchos cientos de millones de dólares que estuvieron en juego. Todavía no aparecieron las computadoras ni se explicaron los pagos de elementos con superprecio ¿verdad?

En ese momento tanto Sherlock, al igual que el otro hombre, comprobó que los visitantes de Sanguinetti se comenzaban a ir. Nuestro sabueso prácticamente corrió, se enfrentó con uno de los participantes del encuentro, que recibió a nuestro sabueso con una nerviosa sonrisa.

-¿Qué pasó?- fue la pregunta del periodista.

-Hemos resuelto evitar el revisionismo sobre la gestión de Rama.

-…revisionismo, o sea ¿una investigación?

-Use usted las palabras que quiera.*

Depresión de Sherlock

Estos días son de depresión para nuestro sabueso que siempre ha creído estar viviendo en un marco de modernidad.

Su aspecto alicaído era tan notorio que un compañero de trabajo, preocupado por su estado, le preguntó:

-¿Qué le pasa mi amigo?

-Es que la revista «Galería», que sale con el semanario «Búsqueda», dijo que es «De menos» usar lentes fotocromáticos.

-¿Y eso qué tiene que ver?

-¿No ve que yo uso ese tipo de lentes?

-Pero eso es una estupidez hasta para «señoras gordas».

-¿Le parece? ¿No estaré fuera de onda?*

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje