La Columna Amarilla

Lo que el viento de la guerra se llevó

¿Qué pasó con Gil Ribeiro y la mafia de la aduana? ¿Y con la gauchada que pidió Lausarot y que cumplió Fernández Chaves con el pase en comisión del susodicho Ribeiro que no laburó ni un día?

¿Qué pasó con las armas y municiones faltantes en la Armada? ¿Y con las cajas misteriosas llenas de dólares? ¿Y con aquel asunto del funcionario que se suicidó y sus vinculaciones con ciertos grupos neonazis?

¿A dónde fue a dar la denuncia de García Pintos por haber sido nombrado en una carta que el Frente le entregó al ministro Brezzo?

¿Y qué sapa con las denuncias del Frente llevadas a la Justicia?

¿Qué ha sido de la investigación sobre el caso del «Valiente»? ¿Y sobre el helicóptero caído en Rocha? ¿Y el piloto?

¿A dónde fueron a jeder las denuncias sobre las notorias jodas ocurridas en el Diario Oficial? ¿Alguien dijo abracadabra y aparecieron las computadoras de ANEP, desaparecidas como por arte de magia?

¿Cuál es con los contratos de obra del Codicen?

¿Cómo se está cocinando el tuco de los «ñoquis» del Ministerio de Industria? ¿Y qué medidas se tomaron con aquellos funcionarios en comisión en varios ministerios y que no hacen nada y pa’ pior cobran beneficios que no les corresponden?

¿Y con aquella denuncia hecha por el propio involucrado sobre las ventajas de prestar un muro para pintar consignas favorables al intendente de Maldonado?

Y el planteo de los legisladores blancos y frentistas sobre la prueba de la voz de aquel, hijo del otro, ¿anda para atrás como el cangrejo?

¿Y quién autorizó lo de los satélites uruguayos? ¿Por qué no hubo licitación ni promoción del asunto?

Bajo las derrumbadas torres del World Trade Center y de los escombros de los búnker del talibán, quedaron un montón de asuntos que, sin ser misiles, eran bastante ruidosos.

Vamos a tener que empezar a apagar la CNN. *

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