Sindicalista revela "acomodos escandalosos" en esa secretaría de Estado

Atribuyen "clientelismo político" a 52 "pases en comisión" en Industria

«Abreu se va del gobierno con sus correligionarios, los blancos, pero los pases se quedan a costas del Estado», lamentó Héctor Morales. «Se quejan del tamaño del Estado para justificar los recortes, pero después trasladan gente que no trabaja ni en su lugar de origen ni en su nuevo destino», agregó.

Morales explicó además que Uruguay está en el pico más alto de desindustrialización de las últimos décadas, aspirando tener «sólo un gas por cañería que depende de Argentina», y con una minería «sumergida en una parálisis total» limitada a la exportación de materia prima.

«No se justifica para nada que sigan hinchando de gente al Ministerio de Industria, y mucho menos con gente que viene a no hacer nada», concluyó el sindicalista, para quien «la utilización abusiva» de los pases en comisión «corrompe un mecanismo esencialmente noble».

Según indicó el sindicalista, los pases en comisión al MIEM son especialmente codiciados por que la cartera de Industria ofrece a sus funcionarios «altas compensaciones», una «prima por alimentación» desde el primer día de ingreso, y un «incentivo al rendimiento» desde los seis meses.

«Los pases en comisión al Ministerio de Industria se cotizan alto en el mercado del clientelismo político y el nepotismo», ironizó Morales.

 

«Acomodos escandalosos»

 

En una entrevista con LA REPUBLICA, el dirigente de COFE sostuvo que los pases en comisión beneficiaron a un particular que fue contratado a través del Ministerio de Salud Pública, pero que enseguida «fue pasado en comisión» al Ministerio de Industria como «chofer» del ministro Abreu.

«No trabajó ni un solo día en el Ministerio de Salud que todavía le está pagando el sueldo; lo entraron por Salud Pública para pasarlo enseguida a Industria donde está a disposición de Abreu», indicó Morales.

El sindicalista señaló que otro caso de «acomodo escandaloso» es el de Juan Montero.

«Es un periodista del diario El País que no iba ni siquiera a firmar la planilla de asistencia», acusó Morales. «Ahora, por lo menos firma todos los días porque el gremio lo denunció por ser un ‘ñoqui': va las 8 de la mañana y firma la entrada, después vuelve de tarde para firmar la salida».

Morales, que trabaja como funcionario del MIEM, dijo que ingresos similares fueron concretados a través del Ministerio de Interior y del Instituto Nacional del Menor.

«Después dicen que no hay suficiente médicos ni policías ni educadores porque no hay presupuesto, pero el poco que hay lo usan para acomodar a los correligionarios y a los amigos», protestó.

Mencionó además el caso de Gladys Zeballos, una funcionara de UTE que pasó en comisión a la Dirección General de Secretaría del MIEM, quien reiteradas veces manifestó a sus asombrados colegas de sección que «no vino para trabajar».

 

«En el peor momento»

 

El dirigente de los sindicatos estatales aseguró que los 52 pases en comisión fueron avalados por el ministro Abreu «en el peor momento» de la situación industrial uruguaya. «No se justifican para nada», afirmó rotundo, al cuestionar una práctica que calificó como «la corrupción de un mecanismo noble».

Morales agregó que los 52 pases en comisión «resienten» el presupuesto del MIEM en perjuicio de los funcionarios presupuestados.

 

«Los ñoquis»

 

El dirigente sindical destacó las movilizaciones emprendidas durante el gobierno pasado por el gremio de los funcionarios del MIEM que permitieron revertir la situación respecto a «unos 80 ñoquis» que se habían instalado en la cartera durante la gestión del ex ministro Augusto Montesdeoca.

Los «ñoquis» –una expresión popular de origen argentino utilizada para designar a los funcionarios que firman la planilla de asistencia pero sin cumplir con ninguna función– fueron denunciados por el gremio durante la anterior gestión, y las autoridades del momento debieron revertir la situación imperante.

Montesdeoca contó con el respaldo del Foro Batllista, sector partidario al que pertenece.

Morales recordó por su lado que entre los 80 casos estaba el de un funcionario de la Junta Departamental de Maldonado, y a la vez operador inmobiliario en Punta del Este, que había sido «pasado en comisión» al MIEM sin que, al parecer, tuviera ninguna función que le hubiera sido asignada.

«El le decía a todo el que lo quisiera escuchar que a él le habían dicho que lo pasaron al Ministerio porque ahí no era necesario trabajar, y porque habían buenas compensaciones; en ningún momento dijo que trabajar pudiera estar entre sus planes», recordó Morales.

El sindicalista mencionó también el caso de una funcionaria de la Intendencia Municipal de Florida que fue pasada en comisión al MIEM.

«El marido de la señora, un chofer de ambulancia del Hospital de Florida, venía todos los días a Montevideo a traer a su mujer que tenía que firmar la asistencia; ni él ni ella hacían nada por los organismos que les estaban pagando el sueldo», se escandalizó Morales. *

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