El presidente cubano abrió ayer el encuentro de comunicadores contra el neoliberalismo

Fidel a los periodistas: "Esta es una batalla de ideas"

Castro escuchó sin intervenir 12 ponencias, pero finalmente tomó la palabra tras la intervención de un joven periodista panameño, del diario Universal, de nombre Hitler. Castro interrogó al periodista panameño sobre la cobertura de los medios en su país y luego durante dos horas y cuarto realizó una intervención fuera de libreto que incluso durante varios pasajes fue un diálogo con los periodistas presentes en la sala del Palacio de las Convenciones. Castro hizo una definición central: «Estamos ante una gran batalla de ideas» y destacó especialmente el papel de los medios de comunicación en esa contienda.

Castro, que mientras escuchaba el debate era permanentemente informado sobre la situación en Afganistán, afirmó: «Hay que saber distinguir las contradicciones del sistema, ya no puede hacer los repartos de mercados a través de guerras, porque entre los grandes que se los disputan serían nucleares, tienen que portarse relativamente bien, pero la competencia es feroz. Nosotros le hemos puesto un nombre a esta batalla que libramos: «batalla de ideas». Los pueblos y nosotros tenemos ideas, ellos no. Es una batalla de la verdad contra la mentira. Ellos están desarmados, no resisten la prueba de la argumentación. Las ideas tienen gran fuerza, gran capacidad de transmitir. Mientras EEUU y el sistema avanza hacia la censura, nosotros avanzamos hacia la libertad».

«Pero entendemos que es imprescindible la unidad, no sé si habrá otra fórmula mientras el imperialismo exista, siempre lo hemos tenido que hacer en desventaja y contra una maquinaria poderosísima especializada en fabricar mentiras y en engañar al mundo. En esta batalla es decisiva la cultura, cuando hablemos de cultura, hablemos de conocimiento, es una batalla de ideas y no hay ideas sin conocimiento».

El presidente cubano en un tono coloquial explicó algunas de las iniciativas en comunicaciones que están implementando: «Nosotros recogemos diariamente entre cuatro y cinco mil opiniones que recogen miles de estudiantes voluntarios. En esas cinco mil opiniones está claro que muchas representan un estado de opinión, pero una sola opinión negativa tiene que aparecer». «En una semana –agregó– tendremos antenas dirigidas que abarcarán Europa y Medio Oriente. Estamos ampliando la capacidad de llegar. Dentro de tres semanas inauguraremos un nuevo canal de televisión dedicado exclusivamente para la Educación. Emitirá 12 horas de programación educativa».

«Este es un terreno (el de los medios de la comunicación) central de la batalla de las ideas, es necesaria la unión de los que estamos luchando por estas ideas. He escuchado cosas muy interesantes aquí, se trata de que todos los que estamos aquí transmitamos esas ideas a millones. Aquí se ha dicho que sólo el 2% de los latinoamericanos tiene acceso a Internet, es cierto, pero ellos tienen influencia y conocimiento. Está claro que el medio para comunicarse con las masas en América Latina no es Internet. Hoy por hoy radio y quizás dentro de poco la televisión, y ahí se acabó todo».

«Estamos entonces –dijo– en una gran batalla de ideas, contra los que son dueños de todo y contra muchos de sus medios». «Mientras ellos están estudiando qué cosita ayuda a que el misil apunte mejor, se guían por los rayos y los satélites, nosotros estamos estudiando en un esfuerzo similar o mayor cómo la bomba cae en el lugar exacto, la bomba de las ideas. Por radio, por televisión o por Internet. Hace 30 años no había nada de esto, ellos desarrollaron toda esta tecnología, nosotros la podemos utilizar. Nosotros tenemos municiones, ellos no».

Consultado sobre quién había escrito el editorial que apareció ayer en la tapa de Granma, Fidel Castro contestó: «Esa editorial la escribí yo»; y aclaró: «La televisión y la radio son la munición gruesa, la prensa es para formar, para la línea fina, para la argumentación».

Castro expuso algunos ejemplos concretos: «Hay actos nuestros que los han transmitido total o parcialmente hasta 30 cadenas internacionales. La batalla en relación a Elián se libró en los medios y el propio pueblo norteamericano terminó apoyando su regreso. Es muy importante que lleguen imágenes de las manifestaciones, no es lo mismo hacer un pronunciamiento en un estudio de televisión que hacer ese pronunciamiento respaldado por medio millón de personas».

«Del discurso del sábado en la tarde –indicó– se habían repartido en las Naciones Unidas, más de 20 mil copias, en ocho idiomas. En Washington alrededor de 23 mil, se lo mandamos a todos los legisladores, alcaldes. Hay que hacerle llegar el mensaje al adversario o a los confundidos».

«Usualmente yo no hablo de muchas cosas, acuérdense del lío que se armó en Argentina con lo que dije, solamente porque dije que eran unos lamebotas, una verdad tremenda. Hubo un rollo parecido con los mexicanos, tuve que escribir una carta abierta al pueblo mexicano. Dije algo relacionado con los muñequitos, con el Pato Donald y no sé qué otros macaquitos y lo presentaron como la peor agresión al pueblo mexicano».

Castro analizó el comportamiento de «casi todos» los gobiernos de América Latina ante las presiones de EEUU y la ejemplificó por la votación contra Cuba en la Comisión de DDHH humanos de la ONU. «Con algunas excepciones tienen el hábito de obedecer, es algo genético, alguna mutación se produjo porque así no era la gente que hizo la guerra de independencia. Quizás con el mapa del genoma humano se pueda resolver». «Pero cuando vuelan cohetes y bombas y amenazas, la tembladera es universal», afirmó en medio de una cerrada ovación. «Una ventaja que tiene Cuba es que perdió el instinto de conservación».

 

Errores, Torrijos y Noriega

 

Castro también se refirió a algunos «errores» del movimiento comunista, en especial destacó el pacto de Stalin con Ribentrop pocos días antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. «Al único que le dieron oxigeno fue a Hitler, yo hablé mucho de esto con los soviéticos, cuando existían». «A los partidos comunistas les hizo mucho daño, aquí en Cuba acordaron con Batista, un ladrón de los más grandes que ha habido aquí». «Era la internacional comunista, daba orientaciones desde Moscú y todos las aplicaban con una disciplina admirable, y entre los más disciplinados estaban los partidos comunistas de América Latina. Gente honesta, cercanos a los trabajadores, pero por disciplina cometieron errrores gravísismos».

En este punto un periodista panameño le interrumpió y le dijo: «Eso pasó con Noriega, que salió disparado al primer cohetazo». «Dígamelo a mí», le respondió Fidel, «que sé que no tenía ninguna razón para correr».

«Conocía al personaje porque conocía a Torrijos, que estuvo aquí en una relación. Nosotros hicimos nuestro aporte de información para arreglar el canal. Torrijos a cada rato decía que iba a sacar el canal y le dijimos no hagas esa declaración, porque si lo hacés, les vas a dar un pretexto enorme a los yanquis y te van a matar, y si no lo hacés te vas a desprestigiar. Le adiviné que tenía que esperar, porque Carter iba a ganar las elecciones y con ese se podía discutir. Le brindamos información de primerísima mano porque sabíamos lo que estaba dispuesto a ceder. Nos lo contaba un millonario latinoamericano que era comunista. Este millonario tenía grandes relaciones y no digo más nada. Todo lo que tenían ellos en la cabeza se lo pasábamos. Es bueno que ustedes tengan el canal, aunque los yanquis los tengan a ustedes. Es una propiedad indirecta».

«En el momento de la invasión –continuó– vinieron más de 40 delegaciones a Cuba. La verdad es que le podían haber creado un dolor de cabeza a Bush padr
e si resisten. Había unos cuantos militares jóvenes dispuestos a luchar, había una milicia que era una caricatura de milicia, en la mentalidad militar es muy difícil aceptar darle armas al pueblo, son cosas de su profesión». Castro interrogó al periodista panameño: «¿Tú has escuchado alguna vez si Panamá antes de la invasión recibió ayuda en armas para defenderse?». «Si, respondió el periodista, tengo entendido que los estadounidense capturaron 7 mil fusiles empacados en sus cajas». «Multiplícalas por unas cuantas», respondió el presidente cubano. «No digo más nada –agregó entre risas de los presentes–, los yanquis lo saben, cogieron mucho más que eso y armas antitanque había unos cuantos cientos. Y un pueblo que es valiente. Ahora había que movilizar. No eran las drogas, todos saben que la persona que tú nombraste tenía relaciones con el señor Bush. El en la cosa de la droga no se metía». *

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