Llamadas al Director

«Su pésimo editorial de humor despiadado que intenta herir al corazón»

Señor Director:

Como lector imparcial y crítico, consternado luego del análisis cotidiano de los titulares que usted publica en negro, o bien los editoriales. El mejor ejemplo para fundamentar mi abatimiento es lo que salió a la calle un 12 de setiembre en el medio que usted dirige; tras un titular grosero y malicioso («Así cayó Nueva York»), sigue un editorial disgregado, sucio, e hipócrita («La mesa está servida: la loba que parió el belicismo se encuentra otra vez en celo»). ¿Señor, 43 años de «periodismo» para darle esto a la gente? ¿Pluralismo es seguir linealmente su pensamiento? Espero los días de humedad, para poner a LA REPUBLICA sobre el suelo y darle mil pisotones, con todo respeto. Porque hay que diferenciar «periodismo» de «panfleto», y no inmiscuir los términos. Y su modo de comunicación es más lo segundo que lo primero. A lo lejos se distingue lo maniqueo de su diario. Es odio o amor; las opiniones de los lectores están totalmente polarizadas: desde «Fasano es un fascista totalitario» a «Â¡No nos dejes nunca Fasano, nunca!», desde «Editorial para una antología» a «Váyase a su casa». ¿No hay alguien que se ponga en el medio o que pinte de gris sus palabras? Usted sabe dirigir lo que dirige, es evidente. Como también es evidente que sus reflexiones publicadas un día después al ataque terrorista a los Estados Unidos, del pasado mes, son «nerviosas y rápidas». Creo que «nerviosas» porque le debe de temblar el pulso a la hora de decir lo que realmente piensa y siente ante los actos… y «rápidas» por frívolo al pensar. ¿Ama al pueblo chileno y por eso es un día lúgubre y fatídico el 11 de setiembre? ¿Ama al pueblo chileno o al socialismo que ganó en las urnas y perdió de forma cruel ese día de setiembre? ¿Por qué no decanta su pensar? ¿Por qué no llama al pan «pan» y al vino «vino»? Después de los atentados hubo corrientes de pensamiento muy disímiles. Cuando algunos lectores opinaron y creyeron en su «humanismo» reflejado en un editorial pésimo, otros lectores cargaron de ira ante sus pensamientos de paso, justificadamente. Los disidentes políticos norteamericanos más brillantes (caso de Fidel Castro, que sí demuestra humanismo en toda la extensión del término) se mostraron más solidarios que nunca. El líder cubano, hombre entre hombres, abrió sus puertos y dio sus manos, solidarizándose más que con palabras ante todos a los afectados, y reprobando con alma a los desleales y bárbaros atacantes. Por otro lado, los disidentes políticos norteamericanos que no pueden contener los esfínteres de su intolerancia (me remito a un viejo «chiste» suyo, o modo de contestarle a un lector, no sé), grupo en el cual lo encierro, se enmascararon para reprobar los actos por un lado, y para justificarlos por otro. En sus palabras: «¿Cómo poner fin al tiempo del fundamentalismo teocrático de los asesinos sin poner al mismo tiempo fin al tiempo de los asesinatos en masa por hambre diseñados por los fundamentalistas del mercado cuyo único dios y tótem es la ganancia por sobre las necesidades humanas?» ¿Qué es eso? ¿Quebrar una lanza por el terror? ¿Defender el hambre? Por favor… es fácil defender el hambre cuando se trabaja con el trasero en una silla confortable, delante de una computadora y haciendo abuso del lenguaje. A esto se suman sus ya conocidas carencias de expresión escrita, que salen a la luz día a día. Por eso es que idolatra a Eduardo Galeano. En sus dichos Bush es «el gran sheriff», quien chantajea, quien «se calza las pistolas al cinto». He notado que cuando tiene que criticar lo hace con un humor despiadado y malintencionado (vaya tolerancia), que lo utiliza como arma para matar el pensamiento divergente. Un humor hondo, que intenta herir al corazón. ¿Es ésa su forma de contraponer ideas para llegar a la verdad? Vaya forma… Ahí es cuando da a conocer toda la frustración que mastica desde que tiene uso de razón, y desde que hace «periodismo». Me quedan mil palabras para seguir expresando mi aversión a su mundillo perdiodístico, pero deseo que esta opinión sea publicada y contestada en el espacio de lectores de LA REPUBLICA, factor que impide sobreextensión. Si realmente creyera en el «humanismo solidario» y en un mundo civilizado, cambiaría su política de prensa hoy mismo. Excelente lo que publica en la última hoja de su diario los domingos, a excepción del señor Horacio Buscaglia y su «Columna amarilla» (bien puesto el nombre). Se rescata poco más que las opiniones hechas por escritores de buena cepa. Volviendo a su persona, pensé en declararme, después del 12 de setiembre, «enemigo mediático», y aquí lo firmo. Espero su respuesta con ese humor que siempre aplica para pretender salir airoso. ¿Va a publicar y contestar? Ah, porque siempre publica y contesta a la crítica insensata y «contestable», a aquellos lectores que no tienen dos dedos de frente. Le queda la última palabra, ¿la usará?

Luis Ignacio Acosta Dassatti<[email protected]>

El Director: Triste es no tener amigos, iracundo lector, pero más triste debe de ser no tener enemigo, porque el que enemigo no tenga señal es que no tiene ni talento que haga sombra ni carácter que impresione, ni valor temido, ni honra que la murmuren, ni bienes que se codicien, ni cosa buena que se envidie. Espero que estas reflexiones tomadas prestadas a uno de los más grandes héroes americanos, el mártir cubano don José Martí, penetren aunque sea un poquito en sus despistadas neuronas. Ah, me olvidaba. En cuanto a mis carencias de expresión escrita, me gustaría recibir un curso suyo por correspondencia. De todos modos, gracias por obligarme a releer a Martí.

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