Documento analiza situación interna desde la fractura de 1992, sus causas y perspectivas

Preocupación en el PCU por crisis en el PIT-CNT y situación en Universidad

El documento «Bases de discusión» del PCU en circulación dentro de la estructura comunista hacia el Congreso partidario de mediados de diciembre próximo, sostiene que un gobierno frenteamplista deberá resolver tareas democrático progresistas, que tendrán contenido anticapitalistas aunque no rompan el marco del sistema actual.

Para lograr las modificaciones que implica ese tipo de gobierno, el PCU entiende imprescindible construir un bloque alternativo, con una fuerte presencia de las fuerzas sociales.

«La capacidad y la voluntad política que este gobierno progresista tenga para llevar a cabo el programa o aspectos del programa democrático avanzado dependerá de la relación de fuerzas en el marco de la cual las fuerzas progresistas acceden al gobierno, el grado de movilización de las masas, el estado del movimiento sindical y demás organizaciones sociales, el tamaño y capacidad de movilización del FA y de nuestro propio partido.»

En esa dirección, el PCU entiende que es necesario trabajar hacia el campo, «particularmente entre los pequeños y medianos chacreros y ganaderos amenazados de extinción y desesperados. Ganar a estos miles de pequeños productores disputándoselos a la Asociación Rural, expresión del latifundio y de otros sectores ligados al bloque de poder».

Más adelante, el documento advierte que existen ciertos sectores, «que podemos considerar como los restos de la burguesía nacional, otrora influyente, a los que es posible ganar».

Los comunistas expresan su preocupación por la crisis del PIT-CNT, la que a su entender y de no resolverse, afectaría el «bloque alternativo» y por tanto la posibilidad de los cambios que el país requiere.

También expresa preocupación, porque desde la Universidad llegan «doctrinas y prácticas políticas que debilitan el núcleo firme y avanzado del pensamiento frenteamplista y progresista en general».

La evolución desde la crisis partidaria

El documento dedica un capítulo a analizar la situación del PCU desde la fractura de 1992, sus causas y las perspectivas.

«Hoy es convicción generalizada en el partido, que el interior del mismo ya arrastraba consigo fuerzas inspiradas en una plataforma diferente a la que en lo esencial nos sirvió de guía desde el XVI Congreso.

Quizás, un camino de aproximación a los factores internos que incidieron en la crisis del partido sea el de considerar que se desarrollaban en su seno ideas y prácticas inspiradas en el eurocomunismo.

El fundamento objetivo de esta influencia residía posiblemente en la búsqueda de atajos para llegar al gobierno, sacrificando principios del partido y aspectos sustanciales de su teoría revolucionaria. Se abría paso el cuestionamiento al papel del partido y de la clase obrera. En ese tiempo comenzamos a apelar a la ‘gente'», dice el escrito.

De acuerdo con el texto, la generación del 55 (Arismendi y demás dirigentes) no pudo manejar ordenadamente el tránsito generacional, afectando así la formación de los cuadros. Ello, a pesar de que intentó un proceso de reconversión partidaria que buscó armonizar las distintas experiencias vividas durante el período dictatorial. «Pero no pudo solucionar los inmensos problemas de todo orden que el partido enfrentaba a la salida de la dictadura, dejando instalada las bases internas de la crisis. Los cambios operados en la composición social del partido, así como el ingreso tumultuoso de nuevos afiliados, introdujeron rasgos de debilidad orgánica y política en el partido posiblemente ya en 1985 y se reflejarán, dígase de paso, directamente en el proceso que siguió a la resolución de la crisis del 92″. El documento advierte que coexistieron, hasta fines de los 80, formulaciones teóricas y políticas oportunistas y sectarias.

«Pero esta situación tan fluida y contradictoria coagula en la imposición de la liquidacionista, primero expresada de un modo original en el Documento de los 24, firmado por dirigentes de distintos partidos integrantes del FA como intento de ‘corte horizontal’, luego en el discurso conocido como ‘El ocaso y la esperanza’ y finalmente en las resoluciones del XXII Congreso. Esta corriente quiso poner a su favor la derrota de la experiencia socialista a la que pasó a considerar como fracaso y con él la demostración de que era necesario revisar verdades fundamentales del marxismo y del leninismo. Mientras la 1001 se constituía en primera fuerza electoral del FA, el socialismo se derrumbaba. La mayoría abrumadora del Comité Central, más allá del grado de conciencia que cada miembro de ese CC tuviera en relación a lo que estaba sucediendo, montó un operativo que conducía irresistiblemente a la liquidación del partido»

Luego detalla las resistencias a esas políticas, que permitieron el fenómeno del mantenimiento del partido, entre ellas el «arraigo en la clase obrera y en el tejido de organizaciones sociales».

Dentro de los problemas a resolver, el documento incluye la situación generada a partir de la «desaparición de las grandes concentraciones proletarias que constituían la cantera natural de los cuadros y militantes del partido». *

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