"El interés de Batlle por los desaparecidos era administrativo: no buscaba la verdad"
CARLOS PELAEZ, MALDONADO
El viernes pasado estuvo en Maldonado, invitada por la Unión Frenteamplista, para agradecer a la gente todo el apoyo que le está dando en la búsqueda de su hijo. A la noche fue recibida por el plenario de la Junta Departamental y también agradeció a los ediles el que la escucharan.
Sara, sigue buscando a Simón y tiene una fortaleza envidiable que esconde en un cuerpo menudo, en sus manos cálidas y en la sonrisa afectuosa. Tal vez por eso la gente le abre todas las puertas. Aunque, quienes ella necesita que lo hagan miran hacia otro lado. Al caer la tarde de ese viernes, mientras bebía una taza de leche caliente, recibió a LA REPUBLICA, para mantener la siguiente entrevista
¿Cómo evalúa su gira por Europa buscando apoyo a la causa por su hijo?
Fue muy buena, mucho mejor de lo que podríamos haber imaginado; mejor de lo que pensaron incluso las personas que nos ayudaron a organizar esto y viven en Europa.
Cuando se encuentran con algo tan fuerte que la búsqueda de un hijo durante 25 años, que tenía 20 días cuando fue secuestrado y desapareció y que yo como madre presencié ya que soy una sobreviviente de ese mismo secuestro y que los secuestradores viven en el país, están libres y gozan de esa libertad guardando el secreto de ese secuestro, es muy brutal y se ubica dentro de los delitos más dramáticos que tiene la impunidad.
Más de una vez los periodistas me preguntaron …pero ¿Uruguay es un país demócrata?, ¿existe la democracia, ¿tienen Constitución vigente?…y había que explicar mucho de lo que fueron nuestras dictaduras y sobre todo el proceso posterior, como se fueron tejiendo las salidas y consolidando esa impunidad.
¿Qué sintió el día que se hicieron las Llamadas buscando a Simón?
Internet nos ayudó mucho a convocar a la gente. Ese día estaba sola, en Madrid, verano, un calor tremendo pero me contaron que aquí hizo un frío muy intenso. Sentí esa sensación, vivir en un lugar tan lejano mientras estaba pasando eso en el mundo, aunque me interesaba mucho saber que pasaba en Uruguay. Fue algo extraño, porque pensé mucho en los 25 años de esta búsqueda. Yo realmente siento que la gente se ha compenetrado con el tema y no pasa por elementos racionales o cálculo de posibilidades sobre si está con vida o no, simplemente es una reacción ante una injusticia que subleva. Siento mucho el calor, el acompañamiento de la gente y veo, ahora, que estoy recorriendo el interior como me escuchan, incluso personas que ya escucharon una y otra vez la historia.
Siempre me he preguntado cómo se sostiene usted, porque no me parece que sean sólo convicciones políticas. ¿Hay algo más poderoso? En ocasión del plebiscito por la Ley de Caducidad a usted la censuraron y nadie protestó, en cambio ahora el apoyo a su búsqueda ha crecido. ¿Es esa la fuerza?
No sé muy bien. Yo antepongo lo natural, lo que significa ser madre, lo humano y luego sumo lo político. Yo no estoy solamente luchando por encontrar a mi hijo, sino que también lo estoy haciendo contra las desapariciones forzadas. Después de haber vivido esta experiencia, todo mi trabajo estuvo centrado en el tema Derechos Humanos y en el campo de las desapariciones forzadas.
Ha sido uno de los métodos más crueles implementados durante las dictaduras. La impunidad que lograron luego, lejos de pensar en que no volverán a repetirse, es un arma que ha demostrado su eficacia. Eso se ve con mucha claridad en Argentina, el movimiento popular está descabezado. Hay manifestaciones y rebeldía pero no se pueden encausar porque ha desaparecido una generación de luchadores con experiencia. El terrorismo de Estado tiene la posibilidad de perpetuarse a través del miedo. Eso se nota en la gente, se ve en todos los ámbitos. Los profesores, por ejemplo, tienen miedo de introducir el tema ante sus alumnos y de esa manera se le retacea a las nuevas generaciones la posibilidad de conocer la historia. Todo esto me da fuerzas para continuar la lucha.
¿Cómo tomó la condecoración al coronel Jorge Silveira?
No me sorprende, porque son elementos de provocación. En ese medio es muy posible….
¿Pero no cree que el Presidente de la República como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas no debería haberlo permitido?
Sí, pero el Presidente tenía otras posibilidades más importantes, si hubiese querido hacer algo, que era extraditar a Silveira a la Argentina para que fuera interrogado.
Sí, pero tal vez eso hubiera sido otro conflicto. Yo me refiero concretamente al estado del alma del que Batlle ha hablado tanto y al que condecorar a un reconocido torturador no ayuda.
Pero es que yo creo que eso del estado del alma ya es difícil de sostener. Han pasado muchas cosas. Hace un año que la Comisión para la Paz está funcionando y hasta ahora no se ha encontrado un desaparecido de los casos que ellos han confirmado su muerte en Uruguay. No han aparecido los cuerpos.
En todo caso los cuerpos identificados habían sido encontrados hace muchos años en Argentina. Eso demuestra claramente que tres gobiernos constitucionales uruguayos nunca habían enviado las huellas dactilares, un elemento fundamental cuando se está buscando gente y cuando, por otro lado, hay personas enterradas durante ese período. Esto encuadra dentro de lo que han sido los gobiernos de (Julio María) Sanguinetti, a quién considero el gran diseñador de este proyecto de salida de la dictadura que trajo impunidad.
Usted y la Comisión de Derechos Humanos del Pit Cnt han mantenido una actitud crítica hacia la Comisión para la Paz ¿por qué?
Porque yo creo que se ha confirmado hasta donde llegaba el interés y la voluntad de Batlle en conocer el tema de las desapariciones.
Por ejemplo, no cumplió con el pedido de la justicia argentina que requería a los militares uruguayos responsabilizados de secuestro en ese país. Uruguay es el país más atrasado del Cono Sur en cuanto a las salidas de la dictadura. Creo que Batlle es consciente, cuando asume, que tiene que dar un salto. Nuestro país nunca había reconocido la existencia de desapariciones forzadas y por lo tanto no hay una lista. Desde lo oficial, ningún caso tomó estado público.
Ese elemento ponía a Uruguay en muy mala posición ante los ojos del mundo, sobre todo cuando en Argentina y Chile se estaba juzgando a militares por estas mismas razones. Con mucho sentido común, Batlle se plantea que hay que dar ese paso y de ahí la creación de la Comisión.
Para mí, la función de la Comisión fue oficializar el tema, tarea claramente administrativa, no lo digo en forma peyorativa, sino que regularizó la documentación que existía obre desaparecidos en el país o en el extranjero.
Aquí había testimonios muy claros de personas que vieron a otras agonizantes en centros de reclusión. De esos testimonios se podía presumir la muerte; lo que hace la Comisión es asumirlos como tales, darle valor a ese testimonio después de revisarlo.
Después vino esto tan obvio y que debió hacerse mucho antes, como enviar la huellas a la Argentina. Recién ahora se hizo. Todo eso se hace sin tocar el andamiaje en el que se basó la represión. Para mí esa es la demostración clara de por qué no pasa nada con Simón.
A Simón podrían haberlo encontrado porque los responsables y los que determinaron lo que pasó con él cuando lo sacaron de mi casa, están vivos, están libres y viven en Uruguay.
Esa parte que hizo la Comisión yo creo que es positiva, pero totalmente insuficiente para cerrar el tema desaparecidos.
Ellos hablan de la verdad posible y yo c
reo que la verdad es un todo, no se puede renunciar a una parte de ella.
Ahora, ¿como es posible que hubieran encontrado los restos del Che Guevara, asesinado hace 34 años y enterrado debajo de una pista de aviación y en cambio aquí nadie quiera dar la orden para excavar detrás de un cuartel? A su juicio ¿los políticos le siguen temiendo a los militares?
Puede haber algo de eso, pero la dictadura no fue solo militar, también tuvo un componente civil….
¿Eso quiere decir que los protegen ante la eventualidad que los reclame la justicia o los necesiten otra vez?
Tal vez, si se profundiza las investigaciones de seguro se va a encontrar muchos civiles implicados. Tampoco se tocó nunca el aparato policial, salvo uno o dos nombres y aquí también se le usó como hicieron con la Federal argentina. Es decir, mantienen el andamiaje de la dictadura que no fue sólo militar.
¿Nunca se cruzó con Gavazzo en la calle?
No, nunca. Una vez fuimos con los familiares de desaparecidos a un juzgado donde se casaba la hija con un militar. Llevamos las fotos de los desaparecidos pegadas en un gran nylon y escribimos…»Gavazzo ¿dónde están?»…Esto ocurrió hace unos diez años. El salió a la calle, se paró frente al cartel, mirándolo y mirándonos mientras sonreía. Después vinieron varios oficiales, aparentemente compañeros del novio de la hija y destrozaron las fotos y nos prepotearon a pesar de que la mayoría delos familiares eran ancianos.
¿Hay alguna información nueva sobre Simón?
No. A través de la página web llegaron varios datos y algunos de ellos nos permitieron seguir pistas muy interesantes. Hoy estamos casi seguros de que acá pueden haber más chicos desaparecidos, hijos de argentinos, como ocurrió con la nieta de (Juan) Gelman. Estamos trabajando en eso.
Sara, ¿no tiene miedo de encontrar a Simón?
Si, sin dudas. A todos los familiares provoca miedo la situación de encuentro.
Estoy convencida que la etapa más dura no es la búsqueda, sino cuando se produce el reencuentro. Porque quiérase o no hemos ido tejiendo un hijo, un nieto, durante todos estos años, a nuestra forma de ser y sobre todo lo que no le hemos podido dar. En general los reencuentros han sido duros y las dificultades se prolongan en el tiempo. Además no era lo mismo encontrarlo de chico o adolescente que ahora cuando son hombres.
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