La columna de sherlock

Animadversión de Bensión

El pasado jueves nuestro sabueso tratando de estar, como siempre, en el centro de los acontecimientos políticos, se dirigió a la sala 17 del edificio Anexo al Palacio Legislativo, donde se reunía la Comisión de Presupuesto integrada con Hacienda, recibiendo al ministro de Economía y a otras autoridades del equipo económico. Todos estaban presentes, blancos, colorados y frenteamplistas, con el fin de conocer la realidad de la economía del país, luego de una exigencia planteada por el senador frenteamplista Reinaldo Gargano.

–¿Y… el ministro aclaró algo? –consultó Sherlock a un hombre que entraba y salía, seguramente el secretario de algún legislador.

–Dijo lo que todos sabemos. Que la situación del país es calamitosa, que está cayendo la recaudación… que el Cofis anda mal… que debe restringir aportes en materia de gastos e inversiones…

–¡Chocolate por la noticia! Por ello se quejan todos los que se quejan, comenzando por las Fuerzas Armadas, siguiendo por la Universidad, etc. ¿Qué más dijo Bensión? ¿Fueron todas pálidas?

–Habló también de sus aversiones… enfermizas

–¿Qué? Bensión tiene algún síndrome o patología.

–Habría que ver, porque le ha surgido una aversión al teléfono…

–¿Aversión al teléfono? ¿Por qué?

–Dice que cada vez que suena, alguien le pide plata.

 

Las «aguas» y una campaña

–Vio, mi amigo, el semanario «Búsqueda» le dedicó casi una página al tema de las aguas minerales que se compran en el Parlamento.

–Sí, ese lío, con el asunto del pase en Comisión del propietario de la empresa que se adjudicó la licitación, etc.

–¿No le parece que es demasiado?

–Me parece que se busca reafirmar una campaña que no tiene justificación, especialmente ahora cuando la investigación que ordenó Luis Hierro López llegó a su fin.

–¿La de Jurídica?

–Claro, y no encontró ninguna irregularidad, ni en el pase en comisión ni en la licitación del agua mineral.

–Pero, la campaña sigue y sigue. ¿Cuál será la causa de todo esto?

–Realmente no lo sé, ese tema se está convirtiendo en absurdo. Lo del pase en comisión está claro. Si hay algo que criticar es el arbitrio mismo del pase en comisión que, en mi opinión, tiene algunos aspectos a perfeccionar para evitar abusos…

–¡De acuerdo!

–Pero queda claro que en este caso no se violentaron las normas…

–¿Entonces?

–…además de que se están dejando caer sombras, gratuitamente, sobre quienes actuaron en la licitación.

–Todo mal.

–Sí, casi una campaña como para denunciar ante la SIP. ¡Habría que aconsejárselo a Hierro López! ¿Verdad?

 

Nuevos aires en el BROU

Ya el ex presidente del Banco de la República, Juan Ignacio García Peluffo, había comenzado una etapa de modernización de la operativa del mayor banco uruguayo, tecnificando varios aspectos de la gestión y resolviendo, como es lo adecuado, que el otorgamiento de créditos pasara a estar en manos de las gerencias y no, como antes, en la decisión política del directorio de la institución.

–¿Y esa modernización sigue?

–¡Creo que sí! Además es necesaria para el futuro del banco y del sistema financiero que, como usted sabrá, está comenzando a reformarse.

–O sea, que pese a que se fue García Peluffo, el otorgamiento de créditos seguirá siendo el resultado de un análisis técnico.

–Por supuesto, no podía ser de otro manera. Un Banco que quiera desarrollarse y que, además, es casi el 50 por ciento del sistema, debe funcionar con la mayor eficiencia. Y le digo otra cosa.

–¿Qué?

–Acaba de ingresar un nuevo director, al producirse un corrimiento por la renuncia de García Peluffo.

–Sí, el economista Gustavo Michelín. Es un hombre vinculado al ministro Bensión. ¿Verdad?

–Lo primero que le preguntaron era si quería que se continuara con esa tecnificación, o como antes, que se volviera al sistema en que los directores tenían cupos de créditos para distribuir.

–¿Y que dijo?

–Se jugó, obviamente, por la tecnificación. Si no se moderniza el República, se perjudica todo el país. ¿No le parece?

–¡Claro que me parece!

 

Una «crisis» en el Congreso

Ya ha pasado más de una semana del Congreso del Frente Amplio. Por ello cuando las fuertes contingencias políticas con el paso de los días tienden a aplacarse, bajan decibeles esas tensiones que se vivieron antes y durante el importante evento de la izquierda uruguaya, es que se debe a comenzar a reseñar algunos hechos, que de haberse producido lo podían haber hecho fracasar.

–¿De qué me habla? –respondió Sherlock a su informante, que trataba de trasmitirle algún hecho dramático vivido la semana pasada.

–No escuchó a Marina Arismendi, cuando pidió a los congresales, que no enchufaran los «zum» para calentar el agua de los termos pues se «caían» las computadoras y, por supuesto, no había por ello control administrativo.

–¿Y?

–Y, claro, sin control administrativo en un Congreso de esas características, hubiera sido imposible llegar a acuerdos. Hasta Ruben Díaz podría haber entrado a votar.

–Eso no, porque Pita estaba muy atento….

–Le hablo en serio. Si se caía el sistema, ¿cómo se controlaba el ingreso? No vio que hasta Raúl Legnani, en RADIO LIBRE, lo dijo.

–No, ¿Qué dijo? ¿Al aire?

–Que se estaba produciendo la primera crisis del Congreso: «no se podía calentar agua para el mate».*

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