La Fuerza Aérea admitió carencias en potencial bélico y salarios

FAU insistirá por más recursos

El jerarca reconoció que cada vez «es más grande la brecha con otras fuerzas aéreas», debido a las «dificultades para actualizar el equipamiento de nuestra aviación militar» y precisó: «En caso de un enfrentamiento con un agresor con tecnología más moderna, nuestro potencial bélico tendría escasas posibilidades de éxito».

Dichas precisiones fueron realizadas por el comandante en jefe de la Fuerza Aérea durante el discurso realizado ayer en el comando de dicha fuerza en conmemoración de un nuevo aniversario.

El acto contó con la presencia del presidente de la República, Jorge Batlle; el vicepresidente, Luis Hierro; ministros, legisladores, los comandantes del Ejército y de la Armada Nacional, autoridades nacionales y departamentales, embajadores y representantes diplomáticos, el jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea argentina y su comitiva, el inspector general de Policía y jefes de dicho cuerpo, personal superior del instituto policial, oficiales generales y personal superior de las FFAA, personal subalterno de la Fuerza Aérea y representantes de instituciones aéreas civiles.

Luego de la ejecución del himno nacional por parte de la banda musical de la Fuerza Aérea y posteriormente a la entrega del premio «Seguridad de vuelo», al jefe de operaciones del Escuadrón Aéreo Nº 7 «Observación y Enlace», capitán aviador Fernando Colina, Malaquín realizó un racconto histórico de lo que fue esta fuerza desde sus orígenes hasta el presente.

El comandante en jefe aviador recordó, como homenaje a los «pioneros» y «creadores» de la aviación militar, al teniente Manuel Boiso Lanza y a los alférez Cesáreo Berisso y alférez de navío Atilio Frigerio. También tributó un «justo y merecido reconocimiento al Ejército Nacional, que nos dio el origen, en una concepción estratégica, clarividente y patriótica puesta al servicio de la defensa nacional».

Malaquín dijo que hoy era un día «gratificante» porque encontraba a la Fuerza Aérea en «pleno desarrollo de su potencial», en su cometido fundamental de «defender el honor, la independencia, la paz de la República, la integridad de su territorio, su Constitución y sus leyes».

Posteriormente destacó los acuerdos firmados tanto con las universidades de la República, de Montevideo y Católica y fundamentalmente con el Instituto Universitario Aeronáutico de la República Argentina, «el cual permitirá a nuestro personal y de familiares la educación a distancia de diferentes carreras universitarias de aplicación a la Fuerza».

También mencionó el apoyo de la Fuerza Aérea con aviones y helicópteros en lo vinculado a la base en el continente antártico, las misiones dispuestas por el Poder Ejecutivo a Centroamérica con ayuda humanitaria. Destacó la eficacia del escuadrón 5 de helicópteros en las intervenciones en incendios forestales, el apoyo a la Policía Nacional en su lucha contra la delincuencia organizada así como el rescate de náufragos y ayuda a damnificados por las inundaciones.

Por otra parte, Malaquín dijo que se está pronto a la incorporación de radares, lo que posibilitará la «localización de todo tipo de aeronaves que se desplacen por el espacio aéreo jurisdiccional».

«Esto posibilitará en el futuro la detección de transporte aéreo de sustancias prohibidas y agentes agresivos en defensa de las condiciones de vida de la población».

Señaló además que la función de la Policia Aérea Nacional es «imprescindible» para «apoyar y garantizar la operativa terrestre aeroportuaria y ejercer correctamente la función de autoridad aeronáutica que ostenta la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica».

Malaquín, en la última parte de su discurso, y antes del desfile aéreo y terrestre realizó una «breve reflexión» al personal de la Fuerza Aérea sobre el «papel» de la misma, en «momentos donde los recursos del Estado deben estar priorizados a cubrir las necesidades del desarrollo económico y social de la población.

Dijo que si se analizara el «potencial belico» con que cuenta se podría apreciar que «el avance constante de la aeronáutica mundial y las dificultades para actualizar el equipamiento de nuestra aviación militar hace cada vez más grande las brechas tecnológicas con otras Fuerzas Aéreas, en una directa relación con el poder económico de los estados».

Sin embargo –señaló–, esto nos puede llevar a pensar cuál es la razón para mantener una organización que es costosa para el Estado, cuando, teniendo en cuenta el material bélico con que cuenta , «tendría escasas posibilidades de éxito ante un enfrentamiento con un agresor que posea más tecnología».

«Para esta interrogante existen tres respuestas», dijo. «Capacidad de mando, organización y elemento humano».

En cuanto al primero, ratificó que el mando de las Fuerzas Armadas «es un patrimonio de la nación y que ese mando se adquiere en el aprendizaje diario, se nutre de la experiencia, se ejercita en la rutina de la administración de los recursos».

Por ello, puntualizó que «hay que tener una buena organización» porque «una Fuerza Aérea pobremente organizada no podrá emplear con eficacia los elementos de combate».

En cuanto al elemento humano, Malaquín recalcó que «es la esencia de la Fuerza Aérea» y subrayó que «hay que insistir en mejorar sus retribuciones y facilitarle sus medios de vida y de realización familiar».

Agregó: «Potenciemos las capacidades y el valor del elemento humano, desarrollemos el ejercicio cabal de mando y ajustemos la organización hacia un mejor empleo de los recursos mediante una eficiente y continua mejora de la calidad de gestión en todos los procesos».

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