Junta reclamará a Gaseba que cumpla con el Estado
La Junta Departamental reclamará al Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) que «haga cumplir estrictamente a Gaseba Uruguay el contrato firmado entre dicha empresa y el Estado uruguayo» para que se cambien las cañerías «obsoletas» de Montevideo. También impulsará la búsqueda de «caminos de diálogo» entre la empresa y el sindicato para superar el conflicto. El planteo fue aprobado ayer luego de dos horas de debate con los votos del Encuentro Progresista y el Nuevo Espacio y la oposición de blancos y colorados.
El argumento de la oposición, sostenido por el forista Raúl Rodríguez Apelo y la herrerista Patricia Harte, fue que «no hubo incumplimiento de contrato sino una sustitución del plan original». La representante blanca agregó que el informe «omite información» y que fue elaborado para «tratar de conformar al sindicato». Desde su punto de vista, no habría motivos para preocuparse por el estado de las cañerías de gas».
Desde la firma del contrato de Gaseba con el gobierno nacional, en 1994, únicamente fueron cambiados once kilómetros de cañerías cuando el compromiso era por 83 kilómetros.
La frenteamplista Teresita Ayestarán señaló que diversos estudios realizados sobre las cañerías demostraron «la presencia en Plaza Independencia de un caño reducido a la mitad y debilitado por el fósforo» y que el recambio de las «cañerías obsoletas ha sido diluido en el tiempo» por Gaseba.
«Razones políticas»
El nuevoespacista Nelson Cao criticó a blancos y colorados diciendo que «en el tiempo de análisis unos trabajamos para que la empresa cumpliera mientras otros se dedicaron a defender a la empresa multinacional. No votan la declaración, no por causas humanas sino por causas políticas».
El frenteamplista Mortimer Valdez también manifestó su molestia con la oposición por haber insinuado que la resolución de la Junta apuntaba a conformar al sindicato. Desde su punto de vista, «no se puede echar sombras sobre la honestidad de un cuerpo democrático y plantear que no actuamos con ecuanimidad por atender a las denuncias de un sindicato. Nosotros tenemos un gran respeto por los trabajadores aunque hay otros sectores que se limitan a defender a las empresas capitalistas. Esto no es un problema de cañerías sino de seres humanos que quedan desocupados».
Harte respondió al respecto que «respeto a los sindicatos que muestran confiabilidad, pero en este caso no respeto para nada al sindicato del gas». Esa postura fue respaldada por el quincista Mario Linzo, que dijo tener «la impresión que este sindicato no es muy representativo y que se ha ocupado de la seguridad como derivación del conflicto gremial».
Carlos Varela, en cambio, enfatizó que Gaseba «se ha burlado de las leyes nacionales intentando destruir un gremio. La defensa de lo nacional y la soberanía nos tiene que unir a todos. Este país no es una colonia y es responsabilidad de todos nosotros defender la seguridad de los vecinos y no los intereses de una multinacional».
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