Desde el Foro, se intenta comprometer a la izquierda en fórmula

Desaparecidos: gobierno sondea posible solución

A través de contactos informales, Batlle auscultó la opinión del líder encuentrista Tabaré Vázquez, del presidente del Directorio del Partido Nacional Luis Alberto Lacalle y del senador Rafael Michelini. También dialogó con el ex Presidente Julio María Sanguinetti. Voceros oficiales admitieron que una fórmula jurídica que declare fallecidos a los adultos secuestrados y desaparecidos podría constituir una vía de reparación, aunque reconocieron que la misma no resolvería el caso de los menores. Esta fórmula no cuenta con el apoyo de los familiares de desaparecidos. A su vez, advirtieron que cualquier solución se debía contar con el más amplio respaldo, incluido el del Encuentro Progresista-Frente Amplio.

Al respecto, en el Partido Colorado crece la intención de repetir la fórmula utilizada para la reforma del Código del Proceso Penal (CPP): plantear a la izquierda que proyecte una fórmula.

Esta iniciativa es especialmente impulsada por el Foro Batllista. El sector de Sanguinetti es el más reacio a que se reabra la discusión sobre la situación de los desaparecidos pero considera que «en el caso de hacerlo hay que comprometer fuertemente al Frente Amplio». Fuentes muy cercanas a Sanguinetti señalaron que Batlle y el ex Presidente conversaron del tema en el reciente viaje a Santiago. Según los informantes la idea central es: «Que el FA no quede afuera, no debe plantearse nada sobre los desaparecidos que no cuente con el apoyo explícito de la izquierda y si se puede lograr que sea el Frente quien plantee la fórmula mejor».

Fuentes de la izquierda confiaron que «hasta el momento, nada de esto fue planteado», y que en caso de producirse «sería difícil su aceptación». «El tema está aún muy verde», reconoció una alta fuente del EP-FA.

No obstante, ayer en Clarín, el vicepresidente Luis Hierro López adelantó que el gobierno «dará pasos concretos» para buscar una solución definitiva «en las próximas semanas».

En tanto, la Asociación de Familiares Detenidos Desaparecidos, formalizó el pedido de audiencia a Batlle a través de una carta personal. El 1º de marzo, el grupo hizo pública una carta en la que además de solicitar la entrevista, planteó los requisitos para arribar a una solución: el Estado uruguayo debe asumir la responsabilidad; debe haber respuestas sobre ¿cuándo, dónde, cómo y por qué? ocurrieron los hechos; esas respuestas deben darse para todos los desaparecidos; las respuestas deben comprender a los niños desaparecidos; la verdad debe ser resultado de una investigación seria e independiente; las tareas de esclarecimiento deben contar con el acuerdo de Familiares de Desaparecidos.

En medio de un especial clima de efervescencia en torno al tema, la Iglesia Católica reafirmó días pasados su posición a favor de una solución.

El arzobispo de Montevideo monseñor Carlos Cotugno, reclamó que los militares pidan perdón por las violaciones a los derechos humanos.

El sacerdote jesuita Luis Pérez Aguirre coincidió con Cotugno y manifestó a su vez que la memoria de los desaparecidos «debe mantenerse viva en el pueblo para neutralizar los efectos de la impunidad» (ver pág. 15).

En los últimos días, Batlle incluyó el tema en sus conversaciones con diversos actores sociales y políticos.

Durante el reciente viaje a Chile, con motivo de la asunción del presidente Ricardo Lagos, Batlle y el líder encuentrista Tabaré Vázquez dialogaron informalmente sobre el tema. El mandatario también recogió el punto de vista del presidente del Directorio del Partido Nacional, Luis Alberto Lacalle. Este último, declaró el miércoles a la salida del Edificio Libertad su conformidad con la política de pacificación anunciada por Batlle. El líder nacionalista también se refirió a una posible solución legal. Al respecto, sostuvo que «si declarar muertos a los desaparecidos es necesario, existe el artículo 51 del Código Civil, que regula ausencia prolongada, que puede convertirse en un estado civil definitivo, entonces ese proyecto de ley no sería necesario».

Esta idea, es «muy afin» a la planteada en 1998 por el entonces ministro de Educación y Cultura Samuel Lichtensztejn (Lista 15), que integra la Comisión por la construcción del memorial de los detenidos desaparecidos. Según confió a LA REPUBLICA el propio ex secretario de Estado, «en esta oportunidad no fui consultado. Aquella idea pretendía ser una aproximación y no una solución definitiva al tema», aclaró. «El caso de los menores por supuesto no estaba contemplado en esta idea», agregó. La iniciativa surgió a partir del accidente aéreo ocurrido en Río Negro, después que el Registro Civil declaró legalmente la muerte de los pasajeros y tripulantes, cuyos cuerpos se desintegraron por la fuerza del impacto. Batlle también tocó el tema con el senador Rafael Michelini, poco después de resultar electo.

«Debajo de la mesa»

En su discurso de asunción, el 1º de marzo, Batlle anunció su disposición de «sellar la paz» en lo que fue interpretado como una inequívoca señal en favor de encontrar una solución.

En setiembre pasado, el entonces candidato presidencial, se mostró dispuesto a apoyar una «solución» a la problemática de los detenidos desaparecidos. Al respecto, señaló que un camino podría ser la instalación de un ámbito de diálogo entre representantes de las fuerzas armadas y del MLN-T.

En aquel momento, se entrevistó con una delegación del Consejo Nacional de Iglesias de los Estados Unidos de América, encabezada por la doctora Joan Brown Campbell, a la que se sumó un integrante de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Javier Miranda.

En el encuentro con Batlle, también participó el reverendo Oscar L. Bolioli, director para América Latina y el Caribe del Consejo Nacional de Iglesias y del Servicio Mundial de Iglesias y Testimonio. Campbell y Bolioli confirmaron que Batlle admitió la «necesidad» de resolver el «problema» y que si es electo lo «va a tener que considerar». Bolioli dijo que el candidato colorado se mostró «muy cauto» en sus respuestas, aunque evidenció un «matiz» con la posición oficial del gobierno en esta materia. Según el religioso, Batlle afirmó que «cree que no se debe intervenir desde afuera» para evitar «que el tema se politice». «El dijo algo que me pareció muy importante; primero que es un problema que existe y que si él es electo va a tener que considerar; segundo, que cree que no hay que intervenir desde afuera, que los actores deben resolver el problema, y que en el caso que los actores se pongan de acuerdo en una solución, él apoyaría la solución».

Agregó que, para Batlle, «actores» son aquellos que tuvieron un rol protagónico en la «confrontación: es decir el ejército o las fuerzas armadas de un lado, y los tupamaros, del otro», y que ambas partes, «deberían sentarse a la mesa para ver cómo resolver este problema».

Joan Campbell, por su parte, dijo que Batlle «es partidario a tratar el problema pero con calma», e indicó que éste en determinado momento «utilizó la frase, «debajo de la mesa», como diciendo que hay que tratarlo aunque con delicadeza, con cuidado».

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