El intendente capitalino impulsa creación de la figura

Arana recibió al defensor del pueblo de Córdoba

La aspiración de Filippi es que los países del Cono Sur se unan para realizar una presentación regional en el próximo congreso de la Federación, que se realizará en setiembre en Puerto Rico. La mayoría de los países sudamericanos tiene carencias en cuanto a la estructuración de la figura del Defensor del Pueblo, que existe solamente en algunas ciudades en unos casos o directamente no ha sido instrumentada. Filippi dijo a LA REPUBLICA que «por rara paradoja, donde está más consolidado el sistema democrático es donde todavía no se ha creado el Defensor del Pueblo, es decir en Uruguay, Chile, Paraguay y Brasil. En Brasil hay solamente en Paraná, y en Paraguay hay en Asunción. En Uruguay, país esencialmente democrático, creo que no habrá impedimentos para la creación de esta figura».

La instauración del ombudsman es una aspiración que el intendente Arana sostiene desde el inicio de su primer mandato pero no tuvo andamiento en la administración pasada por discrepancias internas en el Encuentro Progresista (EP). La intención es lograr en breve los acuerdos necesarios para instrumentarlo, ya que el tema fue replanteado este año en un acuerdo firmado por el jefe comunal con el Partido Nacional. El ombudsman cordobés aseguró que la creación de esta figura «contribuye a consolidar el sistema democrático, dando control y participación. Escuchando a la gente se va creando la posibilidad de la solución para sus problemas».

Receptor de angustias

Filippi explicó las ventajas de contar con esta figura en una reunión sostenida en el Palacio Municipal con Arana, el presidente de la Junta Departamental, Uberfil Hernández y varios ediles del EP. Aunque las bancadas blanca y colorada fueron invitadas a concurrir, ninguno de sus integrantes asistió al encuentro.

El visitante explicó que el Defensor del Pueblo «se ha afianzado en todo el mundo, fundamentalmente en Iberoamérica». Se trata de «una figura consustanciada con los sistemas democráticos porque a través de ella el pueblo tiene la posibilidad de hacer realidad la democracia participativa. Por una vía no tradicional formula sus reclamos y ejerce, a través del Defensor, un control del poder administrador».

Filippi aclaró que el Defensor «no es una figura de confrontación con el poder administrador sino que debe tratar de ser una institución objetiva y complementaria de la tarea para hacer ver al gobierno las cosas que a veces no puede sentir». En ese sentido, el ombudsman es «receptor de todas las angustias de la gente, que debe trasmitir desprovisto de interés partidario. El Defensor debe actuar con total objetividad, haciendo entrar en el análisis su concepción del tema sin presión de sectores interesados. Sus planteos no obligan por lo que debe sustentarse en la autoridad moral necesaria que surge de saber que no está sectorizado sino que responde a los intereses de la gente». *

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