La fórmula de consenso fue propuesta por los delegados de la presidencia del FA, Siniscalchi y Bergamino

Acuerdo en el Frente Amplio en torno a la actualización ideológica

Del extenso texto sobre «actualización ideológica» –aprobado por la mayoría de los sectores frenteamplistas y la oposición irreductible de la Corriente de Izquierda (el Partido Comunista, Movimiento de Participación Popular y Partido por la Victoria del Pueblo presentaron aditivos y sustitutivos)– solo quedaría la introducción y el primer capítulo, obviándose así los aspectos más polémicos del mismo.

La fórmula, propuesta por los delegados de la presidencia del Frente Amplio (FA), Fabrizio Siniscalchi y Ariel Bergamino, a todos los sectores frenteamplistas, pretende allanar el camino a una resolución del Congreso a realizarse el 21, 22 y 23 del corriente mes.

Paralelamente se han reunido los grupos que no comulgan con el texto original, previéndose –según fuentes frentistas– que acordarían con la propuesta de presidencia, aunque insistirían en algunas modificaciones. Los informantes agregaron que la CI insistiría en la aprobación de su documento.

Para concretar el acuerdo, a partir de hoy comienza nuevamente a funcionar la Comisión que redactó el anterior.

El siguiente texto será la base de la resolución.

«Compromiso por el cambio»

Ante un mundo que se ha modificado en las décadas transcurridas desde su fundación, el Frente Amplio ha encarado en profundidad un proceso de análisis e interpretación crítica de la realidad, recogiendo experiencias y valores acumulados a lo largo de la historia por las generaciones que nos precedieron en la formulación de utopías, caminos y luchas por la superación del hombre, y proyectando todo ello hacia el futuro como horizonte hacia el cual avanzamos.

Entendemos que la actualización ideológica, al igual que la actualización programática y estratégica, constituyen un proceso permanente y necesario en tanto formamos parte de la sociedad –tan cambiante como las circunstancias– y es un proceso unitario de pensamiento y acción en torno a los valores y principios que en 1971 motivaron la fundación del Frente Amplio.

Vivimos un tiempo de transformaciones civilizatorias. El vertiginoso avance científico técnico de las últimas décadas del siglo XX ha transformado profundamente todos los aspectos de la vida humana.

Los cambios ocurridos en el mundo, que sin embargo no han modificado sus realidades más hirientes, la situación por la que atraviesa nuestro país luego de transcurridos largos años desde la reapertura democrática sin que se concretaran las justificadas expectativas de los uruguayos, las crecientes responsabilidades que la ciudadanía ha otorgado a nuestra fuerza política y los desafíos que nos esperan por delante, así como la esencia misma de nuestra condición de izquierda –sujeto y objeto de cambio permanente en la búsqueda del progreso– motivaron un proceso de reflexión colectiva, llevado a cabo por los frenteamplistas a lo largo y ancho de todo el país durante un año que tuvo como resultado las siguientes definiciones que renuevan nuestra convocatoria a los uruguayos para construir una realidad más justa y solidaria para las mujeres y los hombres de nuestro país y del mundo.

Capítulo I

El desarrollo humano integral y la liberación del individuo en sociedad como horizonte de la izquierda.

Nuestra historia nos impulsa moral y políticamente. Treinta años después de aquel entonces los frenteamplistas reafirmamos nuestra vocación humanista.

La razón de ser del Frente Amplio son los hombres y mujeres de nuestro tiempo y del tiempo por venir. Trabajamos por la realización integral de cada uno de ellos en el marco de una sociedad donde la plena vigencia de los Derechos Humanos en cuanto pilares universales, interdependientes, indivisibles y en evolución, sea una realidad cotidiana.

Creemos que es posible construir una sociedad más humana que la actual. Una sociedad en la que los derechos de los hombres no sean considerados mercancías, en la que el trabajo sea efectivamente el valor sobre el cual se sustente la supervivencia y la prosperidad de la gente, y en la cual el Estado opere como un articulador entre los diferentes sectores, capaz de asegurar cohesión social y territorial, acceso universal a los servicios esenciales, y el desarrollo de actividades que requieren inversiones de gran alcance y a largo plazo.

Reivindicamos también la libertad y la igualdad como nuestros principales valores.

La libertad es la condición más fascinante de la vida humana. Sin ella no hay paz, ni democracia, ni pueden desarrollarse las personas.

El compromiso con la libertad es nuestra razón de ser. Un compromiso de emancipación colectiva basada en el respeto a cada individuo y, simultáneamente en el compromiso solidario de todos.

En lo que a la igualdad refiere, creemos que los seres humanos no solamente han de ser iguales ante la ley, sino que más allá de ello han de serlo ante la vida, lo que es más importante aún; el principio de igualdad bien entendido lleva a tratar de forma desigual a los desiguales para garantizarlo.

En función de ello postulamos la igualdad de oportunidades como principio rector en la organización y funcionamiento de una sociedad más justa y solidaria. Reafirmamos nuestra condición de herramienta política comprometida con la paz, la democracia y el desarrollo sustentable.

Porque desde la política, desde los valores que le dan sentido ético y desde la acción para hacerlos realidad, se pueden afrontar exitosamente los desafíos del mundo actual y de la sociedad en que vivimos para construir entre todos un futuro mejor para nuestra generación y las generaciones venideras.

Sólo a partir de los instrumentos políticos –partidos e instituciones democráticas– podremos organizar también una convivencia pacífica, plural, tolerante e integradora.

Queremos más y mejor democracia. Y ello pasa por mejorar los mecanismos de información, participación y representación ciudadana.

Queremos una sociedad plural en su mayor amplitud. Una sociedad que asegure el respeto a la diversidad, de las diferencias culturales, de raza, de orientación sexual, de las capacidades diferentes, de las distinta edades y etapas de la vida, y la plena igualdad entre los sexos, con pleno ejercicio de sus derechos. Asumimos la igualdad en la diferencia como una de los desafíos del nuevo tiempo.

Para los frenteamplistas la ciudadanía es, con lo que ella implica en derechos y responsabilidades, sujeto y objeto de nuestra acción.

Trabajamos por un desarrollo sustentable, porque el crecimiento económico por sí solo, no implica la prosperidad de la gente.

Una sociedad próspera es también una sociedad comprometida –ante sí misma y ante el futuro– con los principios de responsabilidad ecológica, que apuesta decididamente al desarrollo de la cultura, la construcción colectiva de la identidad nacional, y asegure el acceso democrático a la información y al conocimiento. Hoy, como ayer, expresamos nuestro irrenunciable compromiso con los más desposeídos, que son quienes más sufren los devastadores efectos del llamado modelo neoliberal.

Queremos y trabajamos por un Uruguay sin exclusiones, y por eso no somos neutrales ante las hirientes condiciones de desempleo, pobreza, marginalidad e incertidumbre que hoy padecen tantos compatriotas.

Fieles a José Artigas, para quien «los más infelices» han de ser «los más privilegiados», el compromiso con quienes viven en tales condiciones es la mayor riqueza del Frente Amplio.

No nos resignamos a vivir en un mundo hegemonizado por fuerzas e intereses que cuestionan la paz, la soberanía y la identidad de los pueblos. Rechazamos el imperialismo, el colonialismo, como también toda otra manifestación de intolerancia y chauvinismo.

Impulsamos una auténtica integración regional en el marco de una Latinoamérica más unida y fuerte en la lucha contra toda forma de violencia y contra la pobreza (que también es una forma de violencia), y a favor de la globalización de la paz, la democracia, la justicia y el progreso en esa patria común de la humanidad que es el planeta en el cual vivimos. Porque sólo sobre la dignidad de los pueblos puede edificarse una auténtica convivencia internacional. En tanto herramienta política del pueblo uruguayo, el Frente Amplio es un proyecto y un proceso de progreso.

Nuestra tradición, una tradición de la cual nos sentimos orgullosos nos impulsa a nuevos inicios en este nuevo siglo que reclama una ilusión que le dé contenido y sentido a la vida de los uruguayos». *

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