Los fueros de Julio Luis Sanguinetti
El diputado Julio Luis Sanguinetti manifestó ayer su disposición de solicitar a la bancada colorada que «llegado el momento me libere del fuero para proceder libre y tranquilo entre mis pares», ante las supuestas irregularidades constadas en una grabación con Ricardo Moll. Luego que el diputado Guillermo Alvarez realizara el planteo ante la Cámara de Diputados, Sanguinetti dijo no sentir que la circunstancia sea considerada como «una cuestión de fueros».
Flanqueado a su izquierda por el diputado Tabaré Hackenbruch, y a su derecha por Guzmán Acosta y Lara, ambos del Foro Batllista, Sanguinetti definió al fuero como «el sentido práctico que asume el honor de los representantes nacionales, es lo que nos diferencia del resto de los ciudadanos por la importancia de la función». «No es mi honor como persona el que está en juego, es el honor de mi investidura como representante nacional lo que supuestamente lo está», agregó. Por ello, «he pedido a mi bancada que dada la circunstancia y llegado el momento me libere del fuero para proceder libre y tranquilo entre mis pares».
Según la Constitución
En el artículo 93 se establece que compete a la Cámara de Representantes el derecho exclusivo de acusar ante la Cámara de Senadores a los miembros de ambas Cámaras, al Presidente y el vicepresidente de la República, a los ministros de Estado, a los miembros de la Suprema Corte de Justicia, del Tribunal de lo Contencioso Administativo, del Tribunal de Cuentas y de la Corte Electoral, por violación de la Constitución u otros delitos graves, después de haber conocido sobre ellos a petición de parte o de algunos de sus miembros y declarado haber lugar a la formación de causa.
A su vez, según el artículo 115, cada Cámara puede corregir a cualquiera de sus miembros por desorden de conducta en el desempeño de sus funciones y hasta suspenderlo en el ejercicio de las mismas, por dos tercios de votos del total de sus componentes. Por igual número de votos podrá removerlo por imposibilidad física o incapacidad mental superviniente a su incorporación, o por actos de conducta que le hicieran indigno de su cargo. Bastará la mayoría de votos de presentes para admitir las renuncias voluntarias.
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