Vázquez reclamó globalizar la "solidaridad y la justicia"
Con la premisa de aunar esfuerzos entre las fuerzas socialdemócratas de América Latina y Europa para «gobernar la globalización», comenzó ayer el seminario sobre Mercosur y Unión Europea que organizó el Partido Socialista de Uruguay y la Fundación Jean Jaurés.
Para el líder de la izquierda, un ejemplo de la asimetría existente son «las relaciones entre la consolidada Unión Europea (UE) y nuestro incipiente Mercosur: el intercambio comercial.
Más allá de los sinceros deseos expresados en un sin fin de declaraciones de diverso tipo, la realidad indica que los términos de ese intercambio son algo más que desiguales, son sencillamente injustos».
Vázquez afirmó que en los últimos años el Mercosur fue el principal comprador latinoamericano (en 1997 absorbía el 53% de las importaciones europeas totales de la región) de la UE.
«Pero, ¿cuánto le compra la UE al Mercosur?
Pero tan importante como la cantidad es la calidad, ¿qué le vende la UE al Mercosur? ¿Qué le vende el Mercosur a la Unión Europea?», se preguntó Vázquez.
El líder izquierdista también cuestionó la modalidad de las inversiones europeas en el Mercosur y preguntó, «¿con qué consecuencias? El caso de Aerolíneas Argentinas es paradigmático, pero no es el único caso de inversiones que terminan en ruinosas privatizaciones».
No obstante, Vázquez descartó ubicar la culpa exclusivamente en la UE, ya que «tal actitud es un atajo que no conduce a ninguna parte. Los lamentos y las protestas pueden servir como catarsis. Pero no son más que eso. Lo importante es proponer, y hacerlo sin victimismos ni prepotencia. Sin renunciar a ser nosotros, pero reconociendo en el otro a un semejante (diferente tal vez en materia de raza y cultura, pero igual en derechos y responsabilidades por la sencilla e inalienable razón de ser un ser humano). Y lo mismo vale para nuestros amigos europeos».
Mercados subordinados a la política
Más adelante, Vázquez sostuvo que «ahora es tiempo de globalizar la solidaridad y la justicia, y de globalizarlas también en el plano de las relaciones comerciales». Para ello, agregó, es necesario ubicar los ejes en torno a los cuales debe moverse la integración económica.
«En efecto, para quienes consideramos que la sociedad no es un mercado y que los derechos de la gente no son una mercancía, los procesos de integración y las relaciones interregionales trascienden a las fuerzas del mercado.
Son procesos políticos que como tal han de ser asumidos pues, entre otras razones, solamente la política garantiza el correcto funcionamiento de los mercados.
La política democrática, por supuesto. Porque la política no democrática no es política (y en esa «no política» cuando los mercados se descontrolan resultan ingobernables. Experiencias de ello, lamentablemente, tenemos varias… )». Vázquez señaló, además, algunas carencias del Mercosur, por ejemplo, la carencia de un ámbito parlamentario.
«Pero más allá de tal carencia, hoy en esta región existen fuerzas políticas capaces de impulsar conjuntamente un «proyecto progresista» de Mercosur y de su inserción en el mundo ¿Qué esperamos para hacerlo? Es urgente construir un sistema de relaciones políticas regional e interregional transparente, sólido y eficaz a la hora de combatir la marginación, promover la inclusión social, estimular el desarrollo econónico sustentable, consolidar la democracia y garantizar la paz. Porque no solamente la guerra es violenta. La pobreza y la injusticia también lo son. No hay integración sin la plena vigencia de los derechos y las responsabilidades ciudadanas» precisó. Según el líder de la izquierda, una condición imprescindible para esos postulados es que los mercados estén subordinados a la política «y ésta al servicio de la gente». Finalmente remarcó que lo social es otro aspecto inexcusable de los procesos de integración y en las relaciones interregionales, ya que «al fin y al cabo, estas dinámicas tienen sentido si son beneficiosas para los pueblos, si fortalecen su identidad, si cohesionan su tejido social. (…)
Sin derechos no hay justicia, sin justicia no hay igualdad, sin igualdad no hay libertad, y si no hay libertad no hay integración posible». *
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