La conexión uruguaya

La utilización de las sociedades comerciales uruguayas para el lavado de activos se basó en «tres modos operativos. Los modelos ‘Lublinerman’, ‘De Posadas’ y ‘Etcheverrito», dice el informe presentado ayer por la diputada argentina Elisa Carrió.

El extenso documento dedica el capítulo 9 (de 14) a la conexión uruguaya en el tema.

«A partir de fines de los años 80 las sociedades comerciales uruguayas se han hecho crecientemente presentes en la agenda de los delitos comerciales. Particularmente esto se ha incrementado en lo que tiene que ver con lavado de activos producto de la evasión impositiva, del narcolavado y del fruto de la corrupción política», se dice al comienzo del capítulo.

«La permisividad del sistema uruguayo ha permitido (…) que todo el tema que es objeto de la Comisión Especial Investigadora sobre Hechos Ilícitos vinculados con el Lavado de Dinero se apoye en la ingeniería jurídica uruguaya y sus estímulos que –al aunar ‘paraíso fiscal’ con rígido secreto bancario– vienen a promover la protección de los ilícitos regionales en territorio uruguayo».

A continuación se detalla en el informe la operativa en Uruguay.

Respecto al estudio Lublinerman, se informa que crea sociedad anónimas desde 1955 y luego las vende. Si bien señala que la comercialización de las sociedades anónimas «suele no vincular a quien confecciona la sociedad anónima con lo que ocurra con la actividad de la misma una vez que ha cambiado de directorio», en el caso de Lublinerman, «la situación se hace más compleja cuando dicho estudio instala su sucursal en Buenos Aires».

«El Estudio no se desprende de la vinculación con el comprador de la sociedad anónima puesto que se dedica usualmente a brindar el servicio de liquidación fiscal en Uruguay.

El tenor de la documentación reservada en posesión de la Comisión demuestra que la actividad de este tipo de sucursal en Argentina de estudio jurídico contable uruguayo deriva en asesorar para la evasión de impuestos y otras modalidades de lavado de dinero».

En cuanto al estudio Posadas, Posadas y Vecino (uno de los socios es el ex ministro de Economía, Ignacio de Posadas), indica que se especializa en la oferta de sociedades financieras de inversión (Safis), «sociedades off shore que en la práctica carecen de control fiscal, la tasa impositiva es tremendamente baja, y permite fáciles modalidades de ocultamiento de las personas de los accionistas. Combinado este instrumento propio de paraíso fiscal con el riguroso secreto bancario uruguayo, uno de los más rígidos del mundo, es claro que el mecanismo opera como una cobertura del lavado de dinero argentino. El caso que estudió esta Comisión permite evaluar cabalmente cómo más de un centenar de Safis operadas por el Federal Bank y el American Exchange Bank pueden montar una gigantesca red de lavado de dinero».

En cuanto a la operativa del estudio de Juan Alberto Etcheverrito, se indica que existe un «expertizaje en ocultamiento de los propietarios de las Safis mediante la producción industrial de sociedades dirigidas por testaferros (…) que encubre a la perfección circuitos de lavado».

En tal sentido pone el ejemplo de las empresas uruguayas Daforel y Delbote, que «son presididas por Angela Chiodi, nacida el 6 de octubre de 1910, incapacitada a los 83 años en 1993, y fallecida en 1998. La Comisión ha logrado obtener a modo de ejemplo las 60 empresas que Angela Chiodi resolvió fundar cuando a los 81 años resolvió hacerse empresaria. Actividad en la que persistió pese a estar incapacitada mentalmente durante 5 años, pues fundaba empresas hasta diciembre de 1998″. *

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