Acariciando los recuerdos
Lucia: «La imagen de aquella noche que nunca olvido y se me presenta a menudo, es cuando comenzaron los sordos golpes del gato hidraúlico contra el hormigón. El lugar, donde sabíamos que iba abrirse, comenzó a elevarse y caer, se volvía a elevar y caía, aquello parecían los movimientos del corazón cuando laten agitados».
Graciela: «Yo recuerdo la ansiedad que sentí cuando vi el piso resquebrajado y empezamos a retirar los primeros escombros. Luego desde la oscuridad del túnel surgió una mano extendida, me acerque y vi el rostro amado, feliz y sonriente, con una linterna en la frente como esa que usan los mineros, de un compañero que me invitaba a fugarme».
Lucía: «Eramos todas muy jóvenes, la edad promedio se situaba entre 22 y 25 años. Aquello significaba el rescate de nosotras para volver a la actividad militante, nadie renunció a la lucha, ni se fue del país, continuamos en lo que creíamos».
Graciela: «La otra imagen que tengo muy presente de esa noche fue cuando salimos en el auto de la casa de Nueva Palmira y Democracia.
Había llovido durante la fuga, aunque nosotras no nos enteramos, el hormigón se encontraba mojado y brillante, miré hacia el cielo, estaba todo despejado. Se me hizo que nunca vi titilar con tanta fuerza las estrellas». *
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