Un déficit "insostenible"

El ministro de Economía y Finanzas Alberto Bensión reconoció en el Parlamento que el déficit de 9.231 millones del ejercicio 2000 es «claramente insostenible y genera un nivel de endeudamiento que está más allá de las posibilidades de pago normal de la economía uruguaya, en la medida que se mantenga incambiado a lo largo del tiempo»; agregó que si se continúa con un alto nivel de déficit se deberá «restringir aún más el gasto o recurrir a nuevos impuestos».

Bensión concurrió el pasado 23 de julio ante la Comisión de Hacienda integrada con Presupuesto de la Cámara de Representantes en el marco del análisis de la Rendición de Cuentas y Balance de Ejecución Presupuestal del ejercicio 2000. Acompañaron al secretario de Estado, el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Ariel Davrieux; y el contador general de la Nación, Luis Zunini.

En la exposición de motivos del proyecto de ley el estado de resultados del ejercicio 2000 presentó un déficit de aproximadamente «9.231:000.000 de pesos lo que representa cerca del 3,8 del Producto Bruto Interno (PBI)». En ese sentido Bensión indicó ante las comisiones parlamentarias –según versión taquigráfica a la cual tuvo acceso LA REPUBLICA— que se trata de «un resultado que no se corresponde con las expectativas que tenía la secretaría de Estado a lo largo del año».

Agregó que «un déficit de esas características, en el marco de esta economía, es claramente insostenible y genera un nivel de endeudamiento que está más allá de las posibilidades de pago normal de la economía uruguaya, en la medida que se mantenga incambiado a lo largo del tiempo». «En las actuales condiciones de la economía uruguaya, un nivel de déficit de estas características claramente perjudica nuestras posibilidades de reactivación y pone una nota de incertidumbre muy importante sobre los planes de los agentes económicos», señaló.

«Restringir el gasto, o recurrir a nuevos impuestos»

Por su parte, Davrieux reconoció que «la situación deficitaria de las finanzas públicas llevó a determinar una reducción de las partidas que podía determinar el gobierno, y entre ellas está el gasto de inversiones. Eso hizo que el año pasado, frente al anterior, la ejecución de inversiones bajara un 16 por ciento en términos reales».

En tanto que Bensión, más adelante, expresó: «Está claro que en el año 2000 como consecuencia de las restricciones presupuestales que enfrentamos al principio de nuestra gestión, decidimos bajar el nivel de la inversión pública. Sabíamos que eso podía tener cierto efecto recesivo sobre la economía. En definitiva, fue uno de los factores que seguramente tuvo ese efecto al cabo del año».

«Evidentemente si la recesión se prolonga y se continúa con un nivel de déficit muy alto, inevitablemente la economía uruguaya, nosotros y el Parlamento, nos veremos enfrentados a una decisión importante: si restringimos aún más el gasto o si eventualmente recurrimos a nuevos impuestos», puntualizó.

Bensión aseguró también que insistirá en la «desregulación y la desmonopolización a través de decisiones que se tomarán en el transcurso de las próximas semanas, en algunos casos por decreto y en otros mediante proyectos de ley».

Se refirió a medidas de desregulación en el sentido de promover «un mayor nivel de competencia en el sector privado. En aras de una solución para un eventual problema que puedan tener las finanzas públicas en el futuro está el tema de las Cajas paraestatales y de la Caja Policial y Militar, cajas cuya solvencia de mediano y largo plazo no está del todo asegurada». *

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