El veterano dirigente pondrá su cargo a disposición del VII Congreso

El descanso del guerrero: D’Elía anuncia su retiro

Días atrás el presidente honorario de la central sindical, que ya había renunciado a la dirección en 1993 en el V Congreso y luego se lo convenció de seguir ayudando, le dijo a LA REPUBLICA que pondrá su cargo a disposición de los delegados. Consultado sobre si nuevamente es propuesto para encabezar el PIT-CNT manifestó que desearía que no. También, en otros ámbitos, declaró que su participación en la Comisión para la Paz está por culminar.

El VII Congreso del PIT-CNT comienza hoy a partir de las 19 en el Platense Patín Club con las acreditaciones de los 624 delegados titulares y suplentes plenos que participarán del máximo órgano de dirección del movimiento sindical. Encuentro éste que culminará el próximo domingo y cuyas actividades comenzarán a partir de las 8.30.

Por falta de cotización no tendrán derecho a voto 98 delegados, los cuales sí podrán participar.

Estos pertenecen a 12 gremios, entre los que se encuentran seis organizaciones rurales; Amepu (meretrices); SUA (vestimenta); SIC (cuero); y la organización que nuclea a los confiteros.

Historia viviente

D’Elía forma parte de la historia viviente de nuestro país. De su niñez tiene recuerdos que lo muestran protagonizando acciones en defensa de la vida, de la solidaridad y de los derechos de los sectores más desposeídos. Su infancia la vivió en Rocha y por lo tanto dice que es rochense.

En una oportunidad le dijo al ex presidente Luis Alberto Lacalle que era «rochano» y el líder nacionalista le dijo que no, que en todo caso era rochense porque los rochanos son los del grupo de Carlos Julio Pereyra.

Su primer discurso lo realizó junto a Emilio Frugoni en Rocha, siendo miembro fundador de las Juventudes Socialistas.

El 9 de agosto de 1927, por ejemplo, en nuestro país se realizó un paro general en defensa de la vida de Sacco y Vanzetti. En esa época tenía tan solo 11 años y hoy recuerda que se registraron marchas y distintas actividades por que no se matara a estos dos anarquistas. También recuerda que en EEUU no existió una defensa como la que se registró en otras partes del mundo.

Ya con 17 años, el 31 de marzo de 1933, se produce el golpe de Estado de Gabriel Terra. Sobre esto el presidente honorario de la central indica que a este golpe se lo catalogó como una «dictadura blanda» y que el doctor Emilio Frugoni la llamó la «revolución del machete» porque fue la policía la que tuvo un papel preponderante, más allá que un militar, el general Baldomir, fue uno de los líderes.

Cuando comienza la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) D’Elía tenía 23 años. El 20 de marzo de 1942 se funda la Unión General de Trabajadores (UGT), cuyo secretario general fue Enrique Rodríguez. El acto fundacional se realizó en lo que luego fue el Sodre e hicieron uso de la palabra D’Elía, Rodríguez y un dirigente del gremio de la construcción de Argentina.

En 1943 se aprueba la Ley de Consejos de Salarios. «Lo que fue producto de una movilización de la clase trabajadora muy importante. Más allá del pesimismo que algunos compañeros anarquistas tenían sobre esta ley. Existieron compañeros anarquistas muy buenos y otros que fueron muy sectarios.

De todos modos el anarquismo ha cumplido un papel muy importante en el mundo», indica el veterano dirigente.

Estos Consejos se constituyeron en un ámbito de regulación de las disputas salariales en torno a la negociación con la participación del Estado como «mediador».

Los industriales les apoyaron en tanto reconocieron la necesidad de una distribución del ingreso tonificadora del mercado interno y en la medida en que la negociación relegara las distorsiones que implicaban las huelgas al proceso productivo.

Desde otra perspectiva, los Consejos de Salarios hicieron posible no sólo el mejoramiento del salario real, sino la expansión y consolidación de las organizaciones sindicales.

La «guerra fría» comienza en 1947 y asume la presidencia de nuestro país Tomás Berreta, quien llegó a decir que estaba «indefenso frente a los sindicatos». D’Elía sostuvo que Berreta nunca estuvo tan «indefenso ante los sindicatos ya que no le llevábamos demasiado la carga. Incluso visitó la exposición que se hizo en la Casa del Pueblo (sede del Partido Socialista) con afiches de la Guerra Civil Española».

En 1951 de creó la Confederación Sindical de Uruguay (CSU) que era filial de la ORIT y la Ciols. «En esa época la ORIT tenía un marcado amarillismo».

Ocho años después se realiza la Asamblea Consultiva sobre la central única en la que participaron 78 organizaciones sindicales, las cuales agrupaban a 150 filiales del país.

El Congreso del Pueblo realizado en 1965 intentó aglutinar a los distintos sectores perjudicados por la crisis, como fuerzas sociales capaces de asumir el proceso de transformación profunda del Uruguay. A este congreso asistieron 1.376 delegados representando a 707 organizaciones obreras y populares que agrupaban a cerca de 800 mil personas.

En 1966 se reunió el Congreso de Unificación Sindical, que convirtió a la CNT de Coordinadora de Sindicatos en Central de Trabajadores. Los trabajadores uruguayos de 1966 hacían honor a un rico pasado, a tantos sacrificios, a tanto tesón y heroísmo que contribuyeron a forjar el clasismo y la unidad del movimiento sindical, dice en su libro «Reseña Histórica del Movimiento Sindical Uruguayo (1870 – 1984)» Yamandú González Sierra.

Epoca de enfrentamientos

En estos años los enfrentamientos entre las organizaciones populares y gobierno van creciendo. En 1968 la aplicación de la orientación gubernamental y de las medidas de seguridad se acompañó de la detención de gran cantidad de dirigentes sindicales, del allanamiento de la CNT y de la militarización de los trabajadores estatales.

En ese año se realizaron varios paros de la CNT, se produce el trágico asesinado de varios estudiantes (Líber Arce, Susana Pintos y Hugo de los Santos) mientras el Ministerio del Interior contabilizó 234 huelgas y 446 paros en el ámbito público y privado.

Los trabajadores estatales fueron objeto de destituciones, separación de cargos o traslados, miles fueron militarizados y confinados en cuarteles.

El cinco de noviembre de 1971, en tanto, se constituye formalmente el Frente Amplio (FA). Dos años después, el 27 de junio de 1973 se concreta el golpe de Estado cívico-militar que durante once años sufrirán los uruguayos. El mismo 27 los trabajadores declararon la huelga general, primera y definitiva medida de lucha contra el totalitarismo.

En 1980 el NO gana en el plebiscito impulsado por los militares que querían consolidarse en el poder y a quienes la inmensa mayoría de la población les dice NO. El 21 de mayo de 1981 se aprueba la Ley 15.137 de Asociaciones Profesionales.

Peligró la unidad

La unidad de la central única estuvo en jaque cuando en el Congreso de noviembre de 1985 un importante número de delegados sindicales que no pertenecían a la corriente comunista se retiraron del plenario. Unos 500 delegados no «transaron» con lo que se llamó la «aplanadora» comunista. Luego de intensas gestiones y reuniones, en la cual nuevamente D’Elía tuvo un papel preponderante, se formó una dirección sindical que contempló a las principales corrientes gremiales.

Hoy, nuevamente, la «unidad» del movimiento obrero es una de las mayores preocupaciones de los principales dirigentes del PIT-CNT. Casi todos, o todos, los documentos que se presentaron para este encuentro le dedican un importante espacio a la unidad y lo que costó lograrla.

Más allá de las reestructura que se pueda o no lograr; la unidad de la central será e
l tema más manejado en este VII Congreso. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje