"Quiero un partido que discuta política y no cargos"

Laguarda reivindicó ayer ante el PS "el socialismo" como objetivo

En relación a las definiciones de su partido reivindicó el centralismo democrático y los trabajadores como «la clase universal» capaz de resolver las contradicciones de la sociedad.

Ayer, el secretario general del Partido Socialista inauguró el Comité Nacional de dicha fuerza política, con un informe en el que calificó la realidad económica y social del país como «muy grave», aunque señaló la característica auspiciosa de la actividad realizada el miércoles 18, cuando el EP-FA presentó su Plan de Emergencia ante 26 organizaciones sociales, incluidas las principales cámaras empresariales.

El dirigente socialista dijo que «ante la crisis del país toda situación personal debe quedar relegada, porque están por delante los objetivos nacionales». Uno de los riesgos es, agregó, la apatía, la resignación o el descontrol social. «Crecen esos factores preocupantes y se patentiza, en la derecha gobernante, una actitud de impotencia, de desorientación, de incapacidad, pues sólo ha apostado, equivocadamente a la reactivación regional. Hipótesis que se vino abajo y dejó al país sin rumbo preciso. En todo caso profundizan la línea neoliberal de desarticulación del Estado, por tanto, sin respuestas positivas para el país», subrayó.

En ese contexto crítico, Laguarda resaltó la jornada del 18 de julio, y dijo de ella que cobra un valor importantísimo: «Primero, porque reactiva la llama de la esperanza, demostrando que desde la política y la democracia se pueden cambiar las cosas si existe la voluntad y la disposición a eliminar privilegios; segundo. porque permite tejer alianzas sociales, que seguramente terminen el año que viene con la ley de iniciativa popular; tercero, porque el FA marca la agenda del país».

Sin embargo sostuvo que la reacción del gobierno fue tremendamente negativa. Actitud que explicó en la sensación de aislamiento, «ante sectores sociales que nos escuchan, y sobre todo porque prima en ellos un reflejo conservador de aferrarse a la vía transitada». Conducta negativa, añadió, porque rechaza en bloque las medidas, incluida la convocatoria al Consejo de Economía Nacional. «Ante esta refractariedad, que surge del miedo y el aislamiento, la izquierda debe proseguir su camino de diálogo, buscando el acuerdo con los sectores sociales y ampliando sus alianzas. Debe dialogar y también desarrollar la movilización y la lucha. Por ejemplo, apoyando el paro general del miércoles que viene. También, una postura de movilización política, sacando a los ciudadanos a la calle. En definitiva, profundizar el perfil de oposición que nuestra fuerza política tiene, ante el rumbo tozudo del gobierno de las derechas».

El socialismo como meta

En otro momento de su exposición, Laguarda se refirió a los temas partidarios y anunció que hacia el congreso de diciembre, el PS elaborará nuevas tesis.

El secretario socialista en la introducción a la problemática interna de la organización recordó que lo primero es resolver «la crisis nacional, el sufrimiento de nuestra gente, que el partido es un instrumento, un medio para cambiar la vida de las personas, no un fin en sí mismo».

En cuanto a la situación actual de su sector, señaló: «Por supuesto tiene problemas y carencias, aunque no creo que tenga divisiones ideológicas. Rechazo esas diferencias inventadas y supongo que a veces son una justificación de intereses menores que no son los del partido. El riesgo es que los inventores terminen creyendo los inventos y éstos operen como realidad. No debemos ni negar ni dramatizar los conflictos. Dramatizarlos desde una posición maniquea, polarizada, es apostar al autoritarismo. Por el contrario, tomarlos como parte de la vida es apostar al consenso y la unidad del partido».

Para Laguarda, el «partido es la herramienta fundamental en la lucha política y social, lo es, también, para la construcción de una sociedad socialista, porque esa sigue siendo la meta de este partido. Una sociedad sin explotación, síntesis de la libertad y la igualdad».

Asimismo, el dirigente señaló que su partido aspira a ser representante de los trabajadores, «porque son éstos la mayoría de la población. Además, porque la entendemos como la clase universal, en el sentido de que Marx (Karl) y Gramsci (Antonio) le daban a ese término: la clase capaz de resolver las contradicciones del conjunto de la sociedad. Pero, en estas sociedades complejas y dispersas, un partido debe apuntar, también, a otros sectores sociales. Sobre todo, a construir el sujeto de los cambios: el bloque popular alternativo».

Un partido sin dueños

Laguarda, en relación a la construcción de su partido destacó que los principios de organización no están en discusión, en particular el centralismo democrático. «Ello quiere decir que en el partido las mayorías deciden, hay libertad para opinar y disentir, pero, una vez adoptada una decisión, ella obliga a cumplirla a todos los afiliados.

También quiere decir que un organismo superior tiene preeminencia sobre uno inferior», precisó.

No obstante se mostró partidario de reformar los estatutos y abrir la estructura organizativa a la creación de redes horizontales, siempre que las circunstancias y el medio hacia donde se dirige la acción política lo exijan.

Finalmente y en referencia a las situaciones creadas en el PS, el secretario general expresó que su organización no escapa a la realidad de una época, donde por causas muy complejas «se ha dado cierto grado de vaciamiento ideológico, lo que vuelve muy importante la lucha ideológica con las derechas», así como la formación en las definiciones básicas del pensamiento de izquierda.

Un riesgo de esas circunstancias es, para Laguarda, la eventualidad de adoptar una actitud de acomodamiento al sistema, basado en una postura «posibilista».

De paso advirtió que una consecuencia de ese «descaecimiento de la ideología» es que los reconocimientos personales operan como un factor disgregante.

De ahí que «situaciones personales no resueltas, inseguridades ideológicas y dinámicas institucionales de una organización compleja como un partido político, donde se juegan cuotas de poder, pasan a operar como factores problemáticos. A veces a partir de ellas se inventan diferencias ideológicas».

Laguarda dijo querer «un partido que discuta políticas y no cargos, porque ante el drama nacional cualquier situación personal debe quedar relegada». Seguidamente subrayó que el PS, es «un partido sin dueños». *

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