Entrevista con el flamante presidente de la Junta Departamental capitalina

Uberfil Hernández: "Ideales son como la zanahoria para andar"

MARIA JOSE FRIAS

 

El acercamiento del deliberativo con la gente es una iniciativa del nuevo presidente del cuerpo, Uberfil Hernández, que el jueves se entrevistó con el secretariado ejecutivo del PIT-CNT para ofrecer el respaldo de la Junta en la búsqueda de alternativas ante la falta de empleo.

Hernández concurrió acompañado por el secretario del deliberativo, Gustavo Fernández, para iniciar el ciclo de contactos con los delegados sindicales y políticos. A partir de la semana próxima recorrerá las Juntas Locales y Concejos Vecinales para ponerse a disposición de las autoridades locales y fijar una agenda de visita con todos los ediles de la Junta.

Hernández señaló que «la tarea de los ediles no es conocida por la gente y esa situación debe cambiar». Esta idea es acompañada por las demás bancadas, aunque la propuesta para sesionar en forma plenaria o en comisión en un ámbito diferente a la Junta Departamental todavía está a estudio de los partidos.

En un extenso diálogo sostenido con LA REPUBLICA, el nuevo presidente se refirió entre otros temas a sus propuestas de generación de empleo, que incluyen «poner en los contratos de licitación para obras menores como conservación de áreas verdes, podas, colocación de veredas o limpieza de locales, una cláusula para que se privilegie a los vecinos organizados, los que además deberán ser controlados por los CCZ en la realización de la tarea».

A continuación reproducimos el resumen de una conversación que mostró a un político totalmente convencido de la «importancia decisiva del diálogo» y resuelto a atender «los problemas de la gente por encima de mezquindades y chacritas personales».

«Sin mezquindades ni perfilismos»

–¿En qué consiste su propuesta de «acercar la Junta a la gente»?

–Consiste en ir todos los ediles a los barrios pero no en una forma demagógica ni para decirle a la gente que vamos a hacer determinadas cosas o culpar a nadie por lo que falta. Tenemos que ir para tener la información de primera mano sobre lo que pasa la gente y buscar caminos.

No se trata de hacer politiquería, de mezquindades ni perfilismos. Se trata de dialogar entre todos y buscar la voluntad política para encarar problemas que necesitan decisiones de Estado. No podemos analizar los problemas de la gente con una conciencia literaria o comentarios externos. Necesitamos una conciencia sensible para poder tener una visión universal del departamento.

–¿Cuándo empezará este recorrido de la Junta por los barrios?

–Vamos a tratar que sean dos días semanales, uno para los organismos formales y otro para los barrios. Esto no puede demorar porque en ese caso quedaría como una retórica incumplida.

–¿Ha habido contactos con el ejecutivo por la propuesta para incluir una cláusula en las licitaciones que permita priorizar a los vecinos organizados?

–Hemos hablado con directores y con el intendente y creo que hay voluntad. Esto permitiría dar trabajo a la gente en sus propias zonas, priorizando a los jefes de familia sin trabajo para que tengan salarios, no digo dignos, pero por lo menos que les permitan llevar la comida a la casa y cubrir una canasta básica.

Habría que ver el marco jurídico para que la gente pueda presentarse a las licitaciones para las tareas en los barrios. No me interesa la forma que haya que darle, me interesa el contenido. Los integrantes del Partido Colorado y Partido Nacional están de acuerdo en buscar la forma jurídica para habilitar esta iniciativa.

«La vida es perversa»

–¿Usted cree que estos llamados a licitación deberían tener un salario mínimo fijado para las contrataciones? Usted plantea «no digo un salario digno», ¿cuál es el salario que debería ser aceptado?

–Por un lado está la normativa jurídica de la libre competitividad. A nosotros nos parece que como Estado podemos discutirlo. Debería plantearse una canasta básica como mínimo pero la vida es perversa. La mano de obra es una mercancía y también cotiza por las leyes del mercado.

Hoy en día estamos pensando en que un jefe de familia pueda llevar a su casa un salario que les permita comer. Nuestros ideales van mucho más allá pero hoy la vida exige resolver estos temas y vamos a trabajar para hacerlo sin renunciar a lo otro. El ideal es la catadura moral que nos permite hacer estos planteos que cualquier desprevenido podría considerar reformistas. Si los quieren llamar reformistas, no me interesa. A mí me interesa que la gente pueda llevar a su casa un plato de comida.

–Ante esta crisis económica no se plantean grandes manifestaciones ni revoluciones. ¿Esto muestra un cierto conformismo o aceptación de la gente?

–No. Creo que muestra sentido común. El pueblo no se aventura a hacer cosas sin recorrer todos los caminos posibles para solucionar estos temas. El uruguayo siempre fue de buscar los cambios y tiene que aprender por experiencia sensible si los que dicen que van a hacer cosas, realmente cumplen.

Uberfil con corbata

–¿Usted mantiene los ideales y considera que puede dárseles cumplimiento pese a la situación que hoy atraviesa el país?

–Los ideales son como la zanahoria que uno tiene para andar. Es el ideal de terminar con la explotación y que haya otro tipo de propiedad que no sé ni cómo va a ser. Eso no lo voy a ver pero todo lo que hago como persona, presidente de la Junta, edil o dirigente gremial, es para cumplir ese anhelo. Es la fuerza moral que tengo.

–¿Por qué cambió su imagen al saco y la corbata?

–Porque me parece que corresponde. Durante muchos años de mi vida creí que el sol daba vueltas alrededor de la Tierra. Precisamente por eso, porque las apariencias engañan, no quisiéramos que la apariencia fuera distinta que la que corresponde a quien debe representar a Montevideo ante otras instituciones. A mi entender tiene que ser así pero yo sigo siendo Uberfil aunque tenga corbata. *

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