"Como están las cosas hoy, voy a seguir votando para que no ingrese Confa"
RAUL LEGNANI
–¿Después de la implosión de la URSS, en qué cambió Ruben Abrines?
–Primero: me golpeó duramente. Yo salía recién de la cárcel, donde por muchos años no procesábamos algún tipo de información. En lo humano y en lo ideógico no me cambió nada, al contrario reafirmé lo esencial. En algunas cosas quedamos más liberados. Claro que yo me siento muy orgulloso de ser miembro del PCU, porque fue una fuerza política que trabajó durante años para crear una cabeza independiente, marxista leninista e internacionalista, pero propia. Y la vida lo está demostrando, cuando uno ve que nosotros estamos mientras desaparecen muchos partidos comunistas en el mundo. Y eso que mucha gente se pasó con armas y bagajes a combatir a otras trincheras.
—Cuando explota la crisis en la URSS aparecen las mafias rusas, que están integradas en la mayoría de los casos por ex miembros del PCUS. ¿El hombre nuevo se disuelve tan rápido como un terrón de azúcar?
—Oviamente que no se trabajó en la dirección correcta, porque de otra forma no se podrían explicar estas cosas. Creo que la construcción del hombre nuevo era todo un paradigma del siglo XX y fue mucho más abarcador de lo que creímos. Pero no engañamos a nadie y no nos engañaron, pero parecería que necesitábamos más tiempo acá y en el mundo para hacer estas transformaciones. Salvo algunas cosas que van quedando por ahí como lo de Cuba, lo de Vietnam, algunos países africanos y algunas zonas del Asia.
–Ya que nombró Cuba, ¿qué siente cuando Fidel Castro dice que cuando se vaya viene su hermano?
–Si lo medimos con nuestros parámetros, con las ideas de nuestra democracia que las sentimos de verdad, es una cosa. Pero debemos ubicarnos en Cuba, en Centroamérica, en el Caribe, que es otra cabeza, aunque todos dependemos del imperialismo norteamericano. Y además quién duda que Fidel Castro, su hermano, como lo fue el Che, Camilo, son las personalidades de la revolución, donde las políticas y las ideologías se indentifican con los hombres.
–¿En Uruguay admitiría que pasara eso en el Partido Comunista?
—No, en Uruguay, en el PCU, es inaceptable. La monarquía hace rato que la superamos, incluso no aceptaríamos el caciquillo.
–¿Por qué el concepto de imperialismo casi no aparece en los documentos de actualización del Frente Amplio?
—Por eso dijimos que esos documentos eran insuficientes y presentamos otros. Está faltando la caracterización del imperialismo, la definición de la contradicción principal y también está el tema del pacto social.
–Recuerdo que el PCU salió de la dictadura diciendo que rechazaba toda iniciativa similar al pacto de la Moncloa, pero la actualización habla de pactos.
–Del Pacto de la Moncloa ni que me hablen. De lo otro veremos, creo que es bueno que se haya ampliado la comisión que va a debatir esto. Veremos luego qué resuelve el congreso. Hoy el neoliberalismo exige ensanchar la fuerza y la expresión política. La izquierda no puede hacer un pacto con Bensión, ni con los grandes sectores exportadores. Pacto social implica una suerte de acuerdos políticos, institucionales, sobre algunas cosas que queremos saber de qué se trata.
–Cuando llega la crisis del PCU aparecen algunos documentos, entre ellos uno que se llamó el de «Los 24″. Si a esos documentos se les caracterizó como claudicantes, los que hoy tiene el Frente Amplio no sabría cómo los calificarían ustedes…
–En algunas cosas están más a la derecha, por supuesto. A este pueblo frenteamplista no se la van a pasar por el moño, ni por dentro de los caños, por muy dirigente, por muy figura que se sea. Nosotros vamos a aportar en las comisiones, pero también vamos a pelear, a discutir, porque no somos buenitos.
Pero, además. ¿cuál es la ideología del Frente Amplio? El FA es una coalición de partidos y movimientos.
—Me han dicho que el PCU va a jugar fuerte en el Congreso, pero que después va a terminar votando con Tabaré Vázquez.
—No, eso no es correcto. Yo no sé si algunos comunistas votan con Vázquez o no votan con Vázquez. Podremos apoyar las propuestas de Vázquez, del MPP, de Danilo Astori o del Pepe Mujica, pero nosotros nos adjudicamos un papel dentro del FA. Y es el de la unidad. Y en esto no necesitamos carta de presentación, ni le damos la derecha a nadie.
–¿Se sienten responsables de que no haya ingresado Confluencia Frenteamplista al Frente?
—Yo no me sentí responsable de nada. Fui uno más dentro del plenario nacional, de los cinco votos que tiene el PCU. Me parece que a este tema hay que desdramatizarlo. Si alguien lo quiere dramatizar que se vaya al diablo. Demasiados dramas cotidianos tienen los uruguayos como para que la dramatización la entienda por ese lado.
Decir que el PCU le impidió el ingreso a una fuerza al Frente Amplio es un grueso error o es una mala intención. Es que somos cinco votos en 145. Ya vamos a tener 150 votos y vamos a darles ingresos a unos y vamos a echar a otros (se ríe).
–¿Usted qué votó?
—Voté la resolución de nuestro congreso. Además todos los que estábamos en el plenario sabíamos lo que iba a ocurrir en el plenario con el toqueteo de cola del estatuto. Sabíamos que no iba a pasar nada y que no se iban a votar nuevos ingresos. Lo sabíamos todos y me parece bien que lo supiéramos todos. Ya Alicia Pintos dijo que algunas de las fuerzas que pretenden ingresar al Frente Amplio, sabían que esto iba a ocurrir.
Somos una fuerza que tiene un millón de votos, que tal vez tenga, no digo el exclusivo, el mayor caudal ético para presentarse ante la gente. Y el FA sin eso no es nada. No podemos permitir que se toque puntualmente el estatuto, porque se conforma una especie de bloque interno en una instancia como el plenario nacional en que mañana se puede modificar por otro tema. ¿Mañana lo vamos a hacer para expulsarlo a usted en caso de que fuera frenteamplista? Es un problema de principios, porque el FA es un acuerdo político y programático, pero es también sus estatutos y el compromiso económico para solventarlo. Y algunos lo cumplen y otros no lo cumplen. Algún día vamos a sacar la tuba, ¿eh? (golpea la mesa). Lo vamos a poner sobre la mesa. Estuvimos dos años analizando el estatuto y nunca se habló de tocar lo que ahora se quería cambiar. Y no se cambió porque ahí se aseguran muchas cosas y en particular que no se conformen bloques que aplasten a las bases o a un sector de la coalición.
–Usted dice que eran cinco los votos del PCU pero, Abrines, los dirigentes influyen sobre el resto de los comunistas presentes en el plenario. Son más…
–Por supuesto que somos una fuerza influyente.
–Hasta ahora no me ha dicho por qué no votaron el ingreso de Confa…
—Voy a ser muy claro: porque tengo un profundo respeto por los frenteamplistas. Yo fui sujeto a una resolución del PCU. No entendí por qué se montó la «mise en scene» y por qué la mesa habilitó determinado tipo de cosas que estaban fuera del funcionamiento.
–¿Cómo Víctor Rossi, fundador y adherente del FA, habló en el plenario si su fuerza no está en el FA ni fue electo como parlamentario del Frente? El FA sale mal parado cuando no ingresa Confa y también cuando alguien que no fue electo por el FA habla en el plenario… Abrines: todo esto es un escándalo.
—No, no es un escándalo. Vamos a seguir desdramatizando. Para nosotros este tema nunca fue una prioridad en los últimos tres años. Jamás. Las prioridades
estuvieron centradas en otras cosas.
–¿La unidad sin exclusiones no es para ustedes una prioridad?
—Es una prioridad, pero en la medida que se mantengan determinado tipo de cosas. Hay que darle tiempo a estas cosas para que maduren. La unidad sin exclusiones puede ser un objetivo abarcable como el hombre nuevo, acabar con la explotación del hombre por el hombre…
–Con eso Confa no entra más al Frente…
—No sé, porque no depende de nosotros exclusivamente.
–¿Mantienen esta resolución en el Congreso de octubre?
–No sé. Hay que seguir trabajando en esta dirección, porque esto hay que resolverlo de alguna manera. Ya hicimos algo. Esto estaba atado a resoluciones del Congreso del PCU, pero en el último lo transferimos a todos los organismos partidarios. Vamos a tener que explicarle a los 1.500 congresales qué pasó con este tema. No tengo dudas de que esto no fue una prioridad para nosotros y es probable que tengamos que hacer una autocrítica, por no haber abordado este tema en tiempo y forma. Mi opinión personal es que este debate hay que abrirlo.
–¿Dentro del Partido Comunista?
—Hay que abrirlo donde haya que abrirlo, porque los comunistas no ocultamos lo que hacemos. Pero no sólo sobre esa organización, tal vez hay que debatir sobre qué Frente Amplio necesitamos, quiénes queremos que ingresen y quiénes queremos que no ingresen, cuál es el relacionamiento entre el Frente y el Encuentro, qué opinamos de la reunión de los cabeza de listas sobre los organismos.
–Corremos el peligro de que el lector crea que somos autistas si no decimos las cosas por su nombre. Todos sabemos que Confa es, sustancialmente, un desprendimiento del PCU y que es fruto de la crisis del Partido Comunista…
–Nosotros nunca echamos a nadie. Pero también asumimos el hecho de ir al rescate de algunas herencias que nos quedaron: políticas, ideológicas y materiales. Y esto tiene que ver con los individuos, con cuentas, con viviendas, con créditos, con deudas y tiene que ver con lo que nosotros llamamos un intento de vaciamiento ideológico y desestructuración de nuestra organización.
–¿En el próximo congreso del PCU, usted propone que ingrese Confa o no?
–Como están las cosas hoy voy a seguir votando para que no ingrese Confa. *
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