"Los organismos estatales se han convertido en comités políticos"
Todos en Maldonado saben que, a la hora de hablar, Cristina Pérez no tiene pelos en la lengua. Desde 1991 ha estado enfrentada a la conducción municipal ejercida por su propio partido. ¿Las razones? Ella misma las explicó reiteradamente: «Ausencia de transparencia en la gestión». Ahora asegura que «hay desorden administrativo, lo que no quiere decir fuga de dinero», pero, a su juicio, «hay gente vinculada al gobierno que se ha enriquecido durante los últimos diez años».
En 1992 Pérez fue la primera dirigente en denunciar un hecho de corrupción en la administración. El caso La Juanita llevó a la cárcel a un ex escribano y motivó la destitución de dos ediles, uno colorado y otro blanco. Después votó la censura a varios directores municipales; se alineó con la oposición y terminó haciendo público su voto a Tabaré Vázquez en el balotaje de noviembre.
Sin embargo, no ha dejado de ser blanca. «Milité junto a Wilson y su ejemplo humano y político me dejó una huella profunda. Por eso para mí, el partido conducido por Luis Alberto Lacalle es una profunda desilusión. Alcorta es mi última esperanza a escala departamental porque en lo nacional no pienso votar más al partido mientras tenga la actual conducción».
Asegura que un candidato blanco le ha pedido que deje de criticar al candidato de su partido y se dedique a cuestionar a Darío Pérez. Dijo que su respuesta fue: «¿Y por qué? Si Darío Pérez no nos ha hecho nada y es una buena persona. Yo apoyo a otro candidato, pero no por eso voy a descalificarlo. En cambio, en mi partido hay gente que ha hecho mucho daño».
También dijo: «Si en mayo las encuestas no sitúan a Alcorta en el primer lugar, voy a pensarlo mucho porque mi voto vale y no es irracionalmente blanco».
–Desde 1991 a la fecha mantuvo severos enfrentamientos con el gobierno municipal de su partido. ¿En qué se sustentó su actitud?
–Es cierto que tuve esos enfrentamientos. Y siempre creí que lo mejor para mantener esa actitud es no deber ningún favor al partido. Mi partido dejó de ser una herramienta creíble por la dirigencia que se ha encaramado. No dejo de ser blanca, tengo raíces profundamente wilsonistas, mi militancia comenzó en una época muy difícil, con una lucha frontal contra la dictadura y liderada por una persona que merecía toda nuestra confianza, tanto en lo político como en lo personal.
Me enfrenté a este partido, porque crecí políticamente siguiendo determinados ideales y con ese ejemplo de personas, además de los históricos. Mucha gente que por levantar ideas debió pasar por enormes sacrificios personales. Por suerte nadie me puede reclamar o presionar con algo. Lo peor que le puede pasar a una persona es que un partido le reclame conductas de acuerdo al cargo o al puestito o al contratito que tenga. Eso es lo que ha provocado que los partidos tradicionales cada vez tengan menos credibilidad entre la gente.
–Suena como algo extorsivo…
–Pero es así, todos lo sabemos, aunque no puedo decir que ocurra en todos los partidos. Los organismos del Estado han sido convertidos en comités políticos. No se puede jugar así con la gente. Aunque tampoco tiene toda la culpa el dirigente, sino que muchas veces la gente no sabe valorarse.
«No me gustan los clonados burgueñistas»
–Teniendo en cuenta su pasión wilsonista, en su apoyo a Alcorta ¿no pesa que haya sido funcionario de la dictadura o jerarca de primer nivel en el gobierno de Domingo Burgueño?
–No, para nada. Lo conocí trabajando en Por la Patria y sé que su función en ambas instancias fue técnica; él no estaba comprometido ideológicamente con la dictadura. Alcorta ha trabajado para varias intendencias, incluso la de Montevideo con Tabaré Vázquez. Es una persona muy inteligente, profesionalmente muy respetado; su calidad de excelente administrador es reconocida en todo el país.
Fue el creador del plan quinquenal que tuvo la Intendencia de Maldonado entre 1990 y 1995, con lo que marcó un hito departamental, más allá del acuerdo o discrepancias que tengamos con determinadas obras o actitudes.
–Alcorta dice que hay que poner la casa en orden. ¿Qué significa eso para usted?
–Salvo unos pocos involucrados, todos en Maldonado coinciden con que administrativamente la Intendencia deja mucho que desear. Con esto no quiero decir que haya escapes de dinero.
Hace pocos días el intendente dijo que había pedido una auditoría interna y la verdad es que si hay escapes de dinero sería algo muy grave de lo que por ahora no existen pruebas.
Nosotros cuestionamos otro desorden. Por ejemplo lo que ocurre con las carreras administrativas o con el potencial de los funcionarios. Además se nota desorden con los funcionarios que ingresan, con los contratos, en los trámites que se hacen en el municipio; hay expedientes que demoran ocho o nueve meses en salir de la Intendencia.
Durante el primer período de Burgueño, Alcorta casi equilibró el porcentaje que se destinaba a obras con los gastos administrativos.
Alcorta ya demostró que podía; hoy escucho a algunos dirigentes decir que podrán hacerlo, yo tengo dudas que alguien que no conozca desde adentro este monstruo que tenemos, lo logre. Además no me gustan los clonados, la clonación es algo antinatural. Alcorta es Alcorta, no es Alcorta con la boina de Burgueño. Creo que tenemos que votar a un intendente que sea original, porque después ¿le vamos a echar la culpa a la boina o a Burgueño, que ya fue? Si fuera tan fácil, capaz que poniéndonos un poncho volveríamos a tener a Artigas, que tanta falta nos hace.
–¿Hay gente vinculada al gobierno departamental que se ha enriquecido?
–Sí, no tengo dudas. Si bien hay cosas que no se pueden denunciar a la Justicia porque todo ha sido hecho al filo de la legalidad, algunas situaciones son muy evidentes
«Antía maneja el poder en la Intendencia»
–En el balotaje votó a Vázquez y ahora en las municipales apoya a Alcorta. ¿Usted se considera una blanca independiente?
–Yo soy blanca, pero la reforma de la Constitución se hizo para que los ciudadanos lográramos esa independencia. A escala nacional voté para cambiar, aquí quiero un intendente de Maldonado para Maldonado, sin pensar en rendirle cuentas al Directorio del Partido ni a ningún dirigente político nacional, es decir, para cambiar también…
–Enrique Antía dice lo mismo…
–Sí, pero Alcorta es el único que no se dejará manejar por la dirigencia nacional y tampoco convertirá a la Intendencia en un comité político. Ahora Antía dice que si gana va a sacar a una cantidad de directores. Dice lo mismo que Alcorta y por las dudas, para que le crean más, se pone la boina de Burgueño. Debo ser muy clara, hay cosas que no me gustan. Todos sabemos que Antía maneja el poder en la Intendencia, no sé si poco o mucho pero sabemos que lo maneja. El Partido Nacional presenta un único candidato creíble y ese es Alcorta.
–¿Y cree que Alcorta puede modificar la actual cultura de gobierno?
–Mire, durante este tiempo se gobernó para los amigos de quienes están en el poder, ni siquiera para los blancos. Tengo la esperanza que Alcorta modifique eso y haga un gobierno para todos sin importar el partido. Si no fuera así, tendrá en mí a su primera crítica y él lo sabe (se ríe).
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