"Venganza" contra la prensa
Un disparo tras otro se escuchó en el despacho del director de un medio de comunicación en una de las tantas esquinas del planeta. Su cuerpo cayó lentamente mientras que por la boca le saltó un chorro de sangre y sus ojos abiertos y muertos miraron sorprendidos a su asesino. El disparo había partido desde París y dado en el blanco. La libertad de prensa caía herida de muerte (hasta aquí todo esto ha sido ficción).
Una situación similar, con concecuencias iguales, ocurrió realmente hace pocos días en el despacho de un director de radio en Baltasar Brum, departamento de Artigas. Es que hay periodistas que hablan de más y escriben de más, «calumnian» y «difaman», se pudo haber escuchado desde la embajada uruguaya en Francia, pero el periodista baleado sólo había investigado o dado una opinión.
Sostiene Semino
El pasado viernes el ex secretario de la Presidencia de la República, Miguel Angel Semino, actual embajador en Francia, escribió una columna en Ultimas Noticias bajo el título «Asesinato del director de un diario». Anclado en París discrepó con la Suprema Corte de Justicia de Uruguay que sentó la tesis de que la libertad de prensa y de información son derechos tan trascendentales que «pueden ser ubicados en un plano superior al de otros derechos civiles» y que ambas (las dos libertades) conforman una garantía institucional para la vida en democracia. Sobre lo último dice estar totalmente de acuerdo, pero sobre lo primero tiene «grandes reservas» y son dentro del marco de la hipotética polémica sobre los límites de las libertades de prensa y de información.
Y como tiene reservas el ex secretario de Sanguinetti grafica su pensamiento recordando el asesinato del director de Le Figaro en 1914, provocado por la esposa y ex amante de un político de ese país (ex presidente del Consejo de Ministros) desesperada por las posibles revelaciones de sus intimidades. Según nos cuenta Semino, la señora después fue absuelta por la Justicia, dejando el diplomático uruguayo «las reflexiones del caso a los lectores» (ver nota aparte).
Responde Chifflet
La primera reacción del diputado encuentrista Guillermo Chifflet fue de asombro: «Estamos ante un artículo desafortunado y peligroso», porque a partir de un caso concreto se «pretende extraer conclusiones que pueden indirectamente estimular la venganza contra el periodismo».
Para el legislador, quien tiene una larga trayectoria en el periodismo, si Semino quiere defender la libertad de prensa como una garantía institucional para la democracia «no debiera promover un sentimiento que puede llevar a atacar a periodistas, porque ahí sí se termina atacando a la libertad de prensa». La tesis de la «defensa por sí mismo» ante posibles hechos difamatorios –que es a lo que apunta la anécdota de Francia–«deja de lado todos los textos legales que Semino conoce».
Según Chifflet el delito de difamación «está defendido perfectamente por las disposiciones legales» de nuestro país, mucho más que «el derecho al trabajo que deberían amparar los gobiernos». A la vez recordó que en Uruguay «no toda la prensa tiene el celo por denunciar todo aquello que le llega a la mesa de su redacción, mientras que hay una prensa oficialista que ha incurrido en calumnias, que nosotros (el Frente Amplio) deberíamos haber planteado ante los tribunales y no lo hicimos por respeto a esa libertad de prensa. Sólo se recurre a la Justicia en casos excepcionales, o se recurre al desmentido porque si somos inocentes a la larga esa idea se abre camino».
Chifflet se refirió también a «la tragedia» de Baltasar Brum: «Fue un caso trágico, que dentro de las limitaciones humanas puede darse, pero no se puede a partir de ese caso extraer conclusiones que puedan perjudicar a la prensa en general». Por último, en medio de una reflexión, aseguró que «los periodistas siempre tratamos de no ser injustos, pero tenemos la responsabilidad y el derecho sagrado de hacer conocer denuncias cuando se tiene alguna documentación seria al respecto».
Reflexiona Fernández
El penalista Gonzalo Fernández, profesor grado 5 de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República, dijo que Semino «está equivocado» con ese planteo y recordó que en nuestro país «no hay un vacío legal» sobre los delitos de difamación e injuria. «No hay impunidad para los periodistas», aseguró el profesional.
Al rechazar la tesis de «la defensa por sí mismo» que aparece en el relato del embajador uruguayo en París, reafirmó que se está ante un planteo «muy peligroso» por parte de Semino, que puede llevar a cuestionar la propia libertad de prensa.
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