La Columna de Sherlock
Los ecuatorianos y las gestiones de Spencer
El tema de los ecuatorianos le ha tocado el alma a Sherlock, en tanto tiene familiares uruguayos en Estados Unidos que andan perdidos por algún callejón de una ciudad de ese país.
–¿Cómo están los muchachos?, preguntó Sherlock a un miembro de una ONG que se ha preocupado de los ecuatorianos.
—En esta semana están partiendo para Ecuador y parece que todo se soluciona, dijo la fuente, sin ocultar la amargura por todo lo ocurrido.
–¿Se van satisfechos por las gestiones realizadas?
–Sí, sin duda, pero muy molestos con Alberto Spencer, el cónsul de Ecuador, que no mostró mucho interés por el tema desde un comienzo.
–Lo entiendo, pero se dice que el malestar con Spencer es más de los que creíamos…
–Hay algo de eso. Me aseguraron que Spencer, hace dos años solicitó un permiso en la IMM para vender artesanías ecuatorianas en Villa Biarritz y cuando saltó el problema recibió a los muchachos pero no les dio todo el apoyo.
–Pero eso no tiene, en principio, nada irregular.
–No es un problema de malo o bueno, pero las artesanías que se venden en Uruguay no vienen de las comunidades indígenas, sino que son grandes industrias de Ecuador las que están detrás. En eso de gestionar la comercialización de las artesanías actuó con agilidad, pero para ayudar a estos muchachos fue demasiado lento, ¿me entiende?
–La verdad que todo esto es una lástima inmensa, dijo Sherlock, mientras pensaba en sus familiares que no se sabe dónde fueron a parar, allá donde viven los rubios del norte.
Bordaberry presidente
—¿Vio?–, fue lo primero que escuchó Sherlock de un dirigente de los productores rurales, cuando se lo encontró en un bar céntrico de Montevideo.
–Sí, veo gente, autos, muchachas hermosas, pero ¿qué me quiere decir?, preguntó el investigador, mientras sus ojos apuntaban a la calle.
—Que Bordaberry va a ser presidente.
–Despacito que me viene taquicardia.
–Le digo que Juan María Bordaberry es el nuevo presidente de la Sociedad de Criadores de Hereford, quien sustituye a Pablo Zerbino.
–Si vuelve a hacerme una broma como esa le retiro el saludo, ¿tá?
–Mis disculpas y acépteme que pague yo.
–En ese caso espere que voy a tomar otra, ¿tá?
Mayoría manya en el Ejército
Sherlock, al que le encantan los desfiles militares, se dio una vuelta por el Campo Deportivo del Comando del Ejército, con motivo de los festejos de un nuevo aniversario de La Batalla de Las Piedras.
Poco a poco, como tonteando, se arrimó al palco oficial para presenciar el espectáculo, que tuvo como principal número el saludo que se brindaron mutuamente el doctor Luis Alberto Lacalle y el teniente general (r) Gregorio Alvarez. Se estrecharon la mano, pero Lacalle con su característica mueca de cuando algo no le gusta –la boca bien apretada– y Alvarez serio como en la época del proceso.
Pero lo más interesante fue la polémica que se desató entre los generales y otros altos oficiales, sobre temas de actualidad.
–¿Hablaron de salarios, de la aftosa?, le preguntó un colega a Sherlock.
–Dije de actualidad.
–¿Y?
—Hablaron de fútbol, se dieron manija, y quedó claro que Peñarol manda en el Ejército. Los oficiales de Nacional estaban casi mudos, más serios que cuando tienen que saludar al Presidente y en franca minoría.
La fórmula de 2004
Sherlock siguió con atención todo el seminario que organizó el general Líber Seregni, sobre el Estado y sus posibles reformulaciones.
Una de sus preocupaciones era seguir con la mirada cómo se movían Tabaré Vázquez y Luis Alberto Lacalle, quienes –cada vez que se encuentran– intercambian bromas.
–Se paró el Cuqui, se paró el Cuqui, le dijo un viejo colaborador, conocido porque es flor de chismoso..
–Y se dirige a la mesa donde están Vázquez y Michelini, agregó Sherlock mientras preparaba la cámara digital.
–Y les está diciendo algo, agregó el socio de Sherlock.
–Y los dos se ríen, también Seregni que está cerca.
Y la «toma» visual de aquel encuentro quedó ahí, como una verdadera incógnita a descubrir. Unas horas después, el viejo socio chismoso de Sherlock llegó con la justa.
–El Cuqui Lacalle les dijo, palabras más, palabras menos, que estaba presenciando un momento histórico, porque allí estaban sentados, bien juntitos, los próximos integrantes de la fórmula de la izquierda: Tabaré Vázquez y Rafael Michelini.
–El deschave ya es total, dijo Sherlock, invitando con un rubio a su entreñable amigo por la buena cosecha lograda.
Los novios de zaguán de Ancap
–¿Cómo van los negocios en Ancap?, preguntó Sherlock a un alto funcionario del gobierno.
–Se está hablando con grandes inversores, pero por ahora no se ve la luz.
–Pero hubo algunos contactos importantes, ¿verdad?
–Es así, fue del presidente Jorge Batlle con una delegación de Petrobras y el encuentro fue en Suárez y Reyes.
–¿Algo en concreto?
–Se habla, se habla, se habla, pero se avanza poco y no aparece una propuesta en concreto.
–¿Y?
—Que en el gobierno no queremos un novio de zaguán, queremos que vengan, se presenten, entren a la casa, nos digan qué tienen y qué están dispuestos a dar.
–Buena imagen, dijo Sherlock.
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