A 25 años del asesinato de Michelini, Gutiérrez Ruiz, Barredo y Whitelaw

Un reclamo a 70 mil voces

A las 18 y 45 en punto de ayer, con la noche encima, comenzó la sexta marcha por los desaparecidas bajo la consigna «Sin verdad secuestrada, sin memoria prohibida», que unió según los organizadores y la agencia de noticias francesa AFP, a setenta mil personas.

El punto de partida es en Rivera y Jackson frente a la plaza de los Detenidos-Desaparecidos de América Latina. Allí están los familiares de los desaparecidos portando cada uno la foto de su ser querido. Además, se puede ver a miembros de las organizaciones de derechos humanos, sindicatos y dirigentes políticos, principalmente del Encuentro Progresista-Frente Amplio y del Nuevo Espacio.

El presidente del EP, Tabaré Vázquez, su asesor y miembro de la Comisión para la Paz, Gonzalo Fernández, el sacerdote Jorge Osorio, también de la Comisión, los diputados, Jorge Orrico, Víctor Rossi, Daisy Tourné, Brum Canet, y los senadores José Mujica, Reinaldo Gargano, Alberto Couriel, Mónica Xavier y Alberto Cid. Por el Nuevo Espacio, están Felipe Michelini, Gabriel Courtoisie, Pablo Mieres. Más adelante llegará su líder Rafael Michelini, acompañado por su madre, Elisa Dellepiane.

Cuando la marcha llega a la altura de 18 y Tacuarembó se suma a la caminata el ex presidente del Frente Amplio, el general Líber Seregni.

La marcha se realiza con paso firme y rápido, y el silencio lo domina todo. Este se verá roto por unos instantes cuando un grupo de jóvenes tira algunos petardos y reclama «paredón» para los responsables impunes de las desapariciones. «No es falta de respeto, es rabia acumulada, por eso cantamos y no callamos nada», agregaron. Estos dichos no son acompañados por los demás que reclaman silencio.

Durante el trayecto que culminará en la Plaza Libertad, varias de las personas que están al borde de la vereda deciden integrarse lentamente a la procesión.

Poco después de pasar la explanada de la Intendencia de Montevideo, se comienzan a leer uno a uno los nombres de los más de 170 desaparecidos por la dictadura. A cada nombre la multitud responde: «Presente». Esta palabra suena con más fuerza cuando se menciona a Elena Quinteros, cuya madre murió a principios de año, y Simón Riquelo, hijo de Sara Méndez.

«¿Dónde están?», vuelve a reclamar el locutor y da paso a que se escuche el Himno Nacional. Como todos los años, como siempre, muchos de los presentes alzan el brazo izquierdo y gritan con fuerza: «Tiranos temblad».

Después una enorme tela blanca de más de una cuadra de longitud se tiende sobre la principal avenida del país con los rostros de los desaparecidos. Alrededor de las imágenes hay varias frases, algunas de las que ya están un poco desteñidas debido a que fueron escritas el año anterior. Pero como todavía queda espacio varios se sientan en el piso y con una lapicera o un marcador dejan su mensaje. La mayoría es reclamando justicia y verdad, otras asegurando que se continuará en la lucha que iniciaron los que ya no están.

Pasadas las ocho y media, la multitud se comienza a dispersar.

Un año de la Comisión

El coordinador del Servicio de Paz y Justicia, Raúl Martínez, consideró que el tema de los desaparecidos es de «toda la sociedad, y por lo tanto debe buscarse una solución». Afirmó que existe una expectativa respecto al resultado que brindará el trabajo de la Comisión para la Paz, que en agosto próximo cumplirá un año de instalada.

«Nosotros no tenemos muchas expectativas respecto a grandes avances, pero eso lo dijimos desde el comienzo. La Comisión no tiene facultades coercitivas y entonces hay que contar con la buena voluntad de los que cometieron los delitos, cosa que por lo general no ocurre. Entonces, si bien es cierto que la comisión hará un aporte importante en cuanto a oficializar una lista de desaparecidos, seguramente quedará muchísimo por hacer. Decimos que se avanzó en un reconocimiento oficial, pero de aquí en adelante se realizarán algunas series de acciones, naturalmente que tendrán que pasar por el Parlamento, para adecuar la legislación en cuanto a los avances regionales».

«La comisión ha aportado algunos elementos para identificar restos de personas que ya se habían ubicado tiempo atrás. Ha trabajado bien, pero si no hay recursos de otro tipo, sobre todo firme respaldo político y del jefe de Estado, no se va a avanzar mucho».

Martínez se refirió además al reclamo de Sara Méndez para encontrar a su hijo Simón Riquelo. Sostuvo que este es uno «de los que más ofenden el sentimiento de todos en cuanto a que la información está ahí, se sabe dónde está, hasta el momento en que fueron secuestrados, y sin embargo no se avanza». Martínez cifró esperanzas en la presión internacional que se comenzará a ejercer dentro de poco tiempo, tras la gira por Europa de Sara Méndez (ver nota aparte).

«Vamos a lograr resultados»

Por su parte, el integrante de la Comisión para la Paz Gonzalo Fernández se refirió a los dichos del senador del Nuevo Espacio, Rafael Michelini, quien en entrevista con LA REPUBLICA planteó un procedimiento «alternativo» si no se logran avances en esa Comisión.

«Yo creo que vamos a lograr resultados, de manera que no me planteo nada alternativo», dijo González.

«Respeto la posición de todo el mundo, y mucho más cuando se trata de familiares que han sufrido enormemente todo esto. Estamos extremando esfuerzos para que la comisión dé resultado. Algunos están dando, darán más, para alguna gente será suficiente y para otra será insuficiente».

Fernández afirmó que se está buscando que los militares hablen sobre el tema. «Buscamos persuadirlos para que hablen a lo largo de muchas reuniones que estamos manteniendo con ellos».

«Han pasado 25 años»

El senador y líder del Nuevo Espacio Rafael Michelini expresó que «la sociedad tiene un sentimiento muy profundo para saber la verdad de lo que ha sucedido y para con este silencio de la marcha romper el silencio de aquellos que puedan aportar información, para que la Comisión de la Paz y todo la sociedad se encuentren con la verdad y podamos recorrer el camino de la reconciliación

Consultado sobre sus dichos a LA REPUBLICA respecto a que si los militares no aportan información habrá que buscar salidas más conflictivas, comentó que «han pasado 25 años, yo creo que este tiene que ser un llamado bien importante y la Comisión para la Paz asegura anonimato completo. Si a pesar de eso los militares no tienen el coraje de dar la información, parece lógico que entonces la Comisión para la Paz no va a poder dar las respuestas. Entonces tendremos que buscar otros caminos».

En relación a esos otros caminos señaló que no importa cuáles serán y que sus declaraciones son «un llamado a que reflexionen sobre este camino que emprendió la sociedad uruguaya, si no quieren dar respuestas el sentimiento profundo de la sociedad uruguaya no se va a quedar tranquilo en su espíritu y en su alma si no podemos lograr la verdad».

Añadió que «los militares tienen que tener una actitud de coraje, no se puede aceptar esta cobardía. Los famiiares necesitan una respuesta y quienes las tienen son los militares, la Comisión de la Paz es un instrumento adecuado para garantizar el anominato para que esa información llegue. Si no llega habrá que pensar otros mecanismos, lo que no podemos hacer es torcer un sentimiento profundo de la sociedad uruguaya de reencontrarse con la verdad. Lo que queremos es que aporten la información. Son 25 años, basta», concluyó Michelini.

«Aplicar el artículo 4°»

Raúl Olivera, de la Secretaría de Derechos Humanos del PIT-CNT, destacó que «esta marcha es a 25 años
del asesinato de cuatro compañeros el 20 de mayo, pero también este año se cumplen 25 años de una serie de hechos que hay que incorporar al recuerdo y que creo explican esta presencia. Me refiero a los 43 uruguayos desaparecidos en la Argentina, los 5 niños desaparecidos en el 76 de los cuales nos queda Simón por recuperar, los nueve muertos en prisión, los seis desaparecidos en Uruguay. Más allá de que aparentemente muchos se preguntaban si esta marcha tenía sentido, en la medida en que supuestamente existe un ámbito que debería restablecer la verdad, la presencia de la gente y la consigna ha demostrado que la ciudadanía uruguaya no quiere que la verdad siga secuestrada, ni la memoria perdida».

En relación a si hay que tomar otros caminos además del de la Comisión para la Paz para llegar a la verdad, Olivera dijo: «Nosotros desde la Secretaría de Derechos Humanos del PIT-CNT pensamos que las características de los objetivos que tiene la Comisión para la Paz son insuficientes desde el punto de vista de lo que han sido los reclamos históricos del movimiento sindical y del movimiento por los desaparecidos. Es decir, nosotros reclamábamos cuando se aplicó la Ley de Caducidad, el cumplimiento del artículo cuarto, lo que implicaba una investigación exhaustiva y un conocimiento público de toda la verdad, el dónde, cuándo, quién y por qué, y eso no va a ser posible por la Comisión para la Paz. Por lo tanto, nosotros estamos recorriendo otros caminos, como fue el recurso de amparo por el caso Tota Quinteros, como van a ser las causas penales que vamos a presentar dentro de poco en relación al caso de Simón Riquelo y otros casos que estamos estudiando. Rechazamos aquellas ideas de que las otras cosas que se hagan cuando no están hechas en el marco de la Comisión para la Paz son contradictorias; creemos que son complementarias y que hay que romper ese cerco de impunidad que se ha mantenido durante todos estos años por parte de los militares. A esta altura hemos esperado demasiado tiempo y no parece que eso se rompa solamente pidiéndoles que hablen; hay que obligarlos para que hablen y si siguen sin hablar por lo menos que estén presos».

El ex diputado y dirigente del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) Hugo Cores declaró que «la convocatoria de esta marcha ha encontrado un eco realmente emocionante. La masividad de la concurrencia hoy es un dato hasta sorprendente, porque no hay niveles de movilización tan intensos y sin embargo la gente siente que tiene que estar aquí, reclamando tras esta consigna tan intensa y clara.

Reclamar por una verdad que está secuestrada, por una cantidad de hechos sobre los cuales se está esperando que el Estado diga lo que ocurrió y la necesidad de la recuperación de la memoria, de saber lo que pasó y no que siga prevaleciendo la versión de las Fuerzas Armadas o la oficina de prensa de las Fuerzas Armadas sigue dando sobre estos episodios». Respecto a los dichos de Michelini a este medio, Cores comentó: «Nosotros desde todo punto de vista y desde hace muchos años ensayamos todos los caminos. El de la Comisión para la Paz es uno, pero creemos que aquí están faltando otros protagonistas fundamentales como la Justicia y como el propio Poder Ejecutivo, que tienen que decir lo que saben».

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