El mandatario afirmó que "los monopolios no existen", durante el seminario organizado por Seregni

Batlle fustigó a jerarcas de entes y servicios que "no saben nada"

El mandatario aseguró que la soberanía nacional no estuvo en juego cuando, antes de 1950, la mayoría de las empresas que hoy son estatales estaban en manos de países extranjeros.

Batlle sostuvo que es necesario impulsar las transformaciones en los servicios estatales, ya que «lo que está no sirve, de acuerdo al mundo que estamos viviendo».

El jefe de Estado pronunció ayer estas palabras en la inauguración del seminario «Servicios Públicos: aportes hacia una política de Estado», organizado por el Centro de Estudios Estratégicos 1815, que orienta el ex presidente del Frente Amplio, el general Líber Seregni.

En la apertura estuvieron presentes los ex presidentes Luis Alberto Lacalle y Julio María Sanguinetti, el presidente del Encuentro Progresista-Frente Amplio, Tabaré Vázquez, el líder del Nuevo Espacio, Rafael Michelini, el vicepresidente Luis Hierro, así como legisladores, y directores de organismos públicos. Seregni explicó que el seminario busca alcanzar «un criterio nacional sobre la totalidad de los servicios públicos, en cuanto a cómo lo concibe nuestra sociedad, en estas instancias históricas que estamos transitando, en qué marco de competencias deben inscribirse y cuales deben ser las formas y los instrumentos para mejor prestarlos». Batlle manifestó que «una vez más el señor general Seregni le ha hecho un servicio a la nación». «Es el primer paso de las muchas cosas que vamos a resolver entre todos», agregó.

El mandatario sostuvo que si bien el mundo hoy es «otro», todavía «no es global». «No es cierto que exista la globalización, existe en algunos sectores de la vida de las sociedades, fundamentalmente a través de los mecanismos electrónicos; pero en el resto de la actividad del mundo no es cierto que exista la globalización: las regiones viven en compartimentos estancos que han impedido un desarrollo sustentable».

Batlle indicó que el sector público «no puede estar ajeno a esta realidad», y aseguró que ya no se trata de una discusión «ideológica», es un análisis «del deber ser». Señaló que sector público y soberanía no tienen la «misma connotación que para otros. Al fin y al cabo recién en 1950 se hizo propietario de los ferrocarriles, de las aguas corrientes y de muchos servicios públicos, que desde el siglo XIX estuvieron en manos de los sectores privados. No creo que el Uruguay haya tenido más o menos soberanía en función de que los ferrocarriles fueran ingleses o del Estado». Para Batlle todos los que participaron del seminario están de acuerdo «en que algo hay que hacer. Y si hay algo que hacer tiene que ser diferente a lo que está. Y (eso es) porque lo que está no sirve. No es porque no haya servido jamás, no, es porque no sirve de acuerdo al mundo que estamos viviendo. No cumple las tareas de eficiencia, calidad y equidad». Recordó que los monopolios legales «prácticamente han desaparecido» quedando «el monopolio de importación de Ancap y el de la telefonía básica». «Los monopolios no existen más: el que existe no funciona, no hay nadie que tenga interés en tenerlo (telefonía fija), y el otro (refinería de Ancap) va a caer solo sin necesidad de que hagamos ninguna fuerza». Por lo tanto, «tenemos que pensar cómo organizamos estos servicios para que ellos cumplan con la función para la cual fue creado: las necesidades de los usuarios». «Los técnicos serán quienes resuelvan esa realidad. Ellos nos dirán si los caminos mejores son las asociaciones, las concesiones. Esto no quiere decir regalar o vender, quiere decir controlar lo que debemos controlar». Batlle explicó que los usuarios quieren «eficiencia, calidad y equidad, y que la sociedad los controle y los regule». Sostuvo que el país no está preparado para competir en el mundo actual porque «durante los últimos 50 o 60 años hemos vivido en un mundo cerrado».

Por esta razón, dijo, se generó «una deformación en la conducta de esas instituciones –no porque lo quieran hacer– de sentirse como fuera del mundo, como amparados de todo accidente, de todo avatar, como si fueran el eje central de la vida de una sociedad a donde todos tienen que ir a rendir homenaje, a escuchar lo que deciden». Esta situación «ha sido aprovechada por la tesorería del Estado, para transformarse en los más sencillos y fáciles mecanismos de recaudación fiscal. Por tanto, de servir a la sociedad, sirven al ministro de Hacienda y a los funcionarios». Para Batlle hay situaciones dentro de los organismos del Estado que son «horribles». Dijo que «si tuviera fuerza» sacaría «el capítulo entero de los entes autónomos de la Constitución y modificaría totalmente la forma de elegir los directores de los entes autónomos». Recordó que se avanzó un poco en este tema reduciéndose el número de directores de algunos entes a tres miembros. Afirmó que en su opinión varios de esos organismos pueden funcionar incluso con una sola persona. «Con un control político adecuado es bueno tener uno solo que sepa del asunto que tener cinco de los cuales algunos saben mucho y otros no saben nada». Batlle dijo que las transformaciones no pueden esperar 10 años, incluso algunos «no pueden esperar meses» como el puerto o el ferrocarril.

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