Lacalle y Ramírez se vuelven a ver cara a cara el próximo 30 de mayo

El presidente del Directorio del Partido Nacional, Luis Alberto Lacalle y el líder de Desafío Nacional, Juan Andrés Ramírez, volverán a encontrarse cara a cara el próximo 30 de mayo, en el marco del proceso de discusión de actualización ideológica del Partido Nacional, propuesta por éste último e impulsada por Luis Alberto Heber (Herrerismo) en la Convención blanca.

En la víspera, asistieron los referentes Carlos Julio Pereyra (Movimiento Nacional de Rocha), Arturo Heber (Línea Nacional de Florida), y Nicolás Storace (Manos a la Obra), quienes profundizaron durante una intervención de media hora los aspectos delineados en forma sintética durante la pasada sesión del Directorio blanco del lunes 7 de mayo, en la que asistieron exponentes de diferentes sectores.

En la víspera, el senador Carlos Julio Pereyra (MNR) profundizó en su idea en que la colectividad de Oribe debe realizar «una profunda autocrítica» sobre los errores que determinaron la magra votación electoral de octubre de 1999.

Según confiaron fuentes políticas a LA REPUBLICA, Pereyra sostuvo que todos los dirigentes deben encarar la tarea con «valor y humildad».

A los efectos de munirse de mayores elementos de juicio, Pereyra estimó conveniente conocer la opinión de «compañeros que nos ven desde afuera», aludiendo a politólogos y sociólogos vinculados al Partido Nacional.

En otro orden, Pereyra abogó por lograr un clima de respeto hacia las internas partidarias, «en las cuales aparezcan los matices pero no los agravios» que después tienen como consecuencia «la imposible conjunción de vencidos y vencedores».

 

Acción política

En tanto, el diputado Heber (Línea Nacional de Florida) sostuvo que la prioridad del Partido Nacional debe ser la de definir «la acción política» en virtud de que el mismo «se ha desdibujado en la opinión pública y en su propia gente», y eso significó un escaso respaldo electoral.

Asimismo, Heber indicó que el Partido Nacional «ha asumido el rol de gobierno sin ser gobierno y no asumió el papel de oposición porque en muchos casos coincide con el Poder Ejecutivo».

«Por tanto», agregó Heber, «el partido se diluye y se autoimpone limitaciones», señaló. Según el parlamentario, «no se trata de quitar el apoyo al gobierno», pero sí de tomar el ejemplo de la gobernabilidad de 1985 cuando «el Partido Nacional respaldaba al Poder Ejecutivo y al mismo tiempo el senador Zumarán interpelaba un ministro».

En la actual legislatura, Heber expuso como ejemplo que el Partido Nacional se oponía al aumento de los combustibles y así lo dejó sentado en el Directorio de Ancap, y los propios legisladores habíamos acordado un proyecto en el Presupuesto con el objetivo de «evitar la tentación de usar los incrementos para proveer de fondos a Rentas Generales».

Sin embargo, el ministro del partido firmó la resolución de aumento de los combustibles, «no tuvimos la posibilidad de intepelar al ministro Bensión, y una semana después lo hizo el Encuentro Progresista». «No se hizo valer lo que se pensaba y la gente no supo distinguir que el Partido Nacional estaba en contra de ese aumento», enfatizó Heber, quien es partidario de rever la forma de participación de los blancos en el gabinete.

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