Analisis Nacional: Compensaciones más allá de la aftosa

En el umbral del desequilibrio

Por Jorge Ellauri

 

La cuota de responsabilidad del Partido Nacional en el paquete tiene que ver con gran parte de sus imperfecciones.

La izquierda, por su parte, sin atisbo alguno de entender qué es lo que está sucediendo en realidad, mantuvo su estrategia de autoexclusión, suponiendo que si los otros continúan equivocándose la insatisfacción que se acumule terminará poniéndole el gobierno en sus manos.

Una tímida devaluación fiscal y otras compensaciones

El proyecto de ley se inicia con la autorización para que la administración imponga un impuesto a la elaboración primaria de un universo grande de bienes industriales y un casi genérico porcentaje de gravamen al FOB de exportación. Se exceptúa la admision temporaria y se sugiere que existirán mecanismos de descuento del impuesto sobre los insumos que utilice la industria exportadora.

La recaudación anual del denominado Cofis* –para que sea lo más similar posible al modelo brasileño– estará destinada a financiar las pérdidas que tendría el BPS por la disminución de los aportes patronales de la industria, el comercio y los servicios, más lo que deje de percibir la DGI por la exoneración del impuesto al patrimonio de las empresas agropecuarias.

Además, la recaudación del nuevo impuesto al consumo debe alcanzar para financiar las pérdidas en las que incurrirán la Tesorería y Ancap por la disminución del precio del gasoil de uso «rural».

Paralelamente, el BROU y los bancos gestionados comenzarán a estudiar una formula «justa» de acceso de todos aquellos productores que deban hasta U$S 200.000, mediante la cual dejarán de percibir intereses durante un año y recibirán en 2004 un bono del tesoro norteamericano que vencerá en 2021, conjuntamente a un compromiso sobre el pago de intereses anuales que oscilaría en el 10% de la deuda refinanciada.

Por su parte la banca privada ha adelantado su intención de instrumentar su cooperación antes que alguien cometiera la ligereza de indicársela y, presumiblemente, también apelará a mecanismos similares a la oficial. Por último, el BCU, estudiará la manera de flexibilizar la rigidez de sus controles del riesgo del sector financiero para permitirle a los bancos redocumentar deudas sin aumentar demasiado las previsiones.

Lo que se viene

El problema esencial de las medidas consiste en que sus efectos presumibles marcharán en dirección contraria a los objetivos para cuyo complimiento han sido anunciadas.

El paquete genera una señal inocultable para los inversores de riesgo: el gobierno tiene problemas y ha comenzado a ceder a las demandas corporativas. Respuesta inmediata: afirmación de las conductas contractivas en materia de inversión y gasto.

La razón deviene de una razón sencilla: ahora no se puede hacer otra cosa que especular con la continuidad de medidas como las proyectadas que, sea como sea continuarán disminuyendo el salario y los costos del complejo agroexportador. Las respuestas empresariales son obvias: ahora no sólo hay que esperar sino que, además es necesario comenzar a movilizarse en los mostradores y ambulatorios.

El presidente Batlle y la coalición se han metido en un callejón peligroso en el cual, además, no tienen demasiado para ganar. Ahora habrá que lidiar los lobies activados en escenarios que exigen una firmeza y una precisión operativa que este gobierno no tiene. La administración del giro interno indicará más debilidades y motivos de especulación.

Pero, además y vale recordarlo, el país se ha quedado sin la esperanza de un realineamiento con el exterior que –más allá de la controversia– quizás hubiera contribuido a mejorar la confianza ya destrabar la inversión. Y este no es un problema menor. Si el Mercosur pasa por su peor momento, la relación de Uruguay con sus dos grandes socios es aun peor.

Ahora hay desconfianza por todos lados e, incluso, no sería díficil que Argentina y Brasil comenzaran a cobrarle al país costos como los de su condición de paraíso físcal del vecino y otros, lo que ahora ha sido el frustrado intento de relacionamiento bilateral con los EEUU.

Está pendiente la protocolorización del convenio automotor en Aladi y en el sector agropecuario hay interrogantes sobre las barreras que pudieran utilizar los vecinos para la normalización de las exportaciones agroindustriales con aquel destino. Incluso es difícil pensar que los precios del ganado en pie que, hasta hace poco, eran los de la paridad exportadora en la región tengan de ahora en más el beneficio de contar con ese piso.

*Editor de BITACORA

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