Los socialistas de Montevideo debaten en la Tercera Convención Extraordinaria que, culmina hoy

Autocrítica en el PS: baja militancia, estructura dispersa y poco conectada

Los socialistas de Montevideo comenzaron anoche –y continuarán hoy– la Tercera Convención Extraordinaria donde debatirán las «estrategias de construcción del partido» en la capital.

LA REPUBLICA accedió al documento que analiza la situación orgánica del PS y las medidas a estudiar una situación –que sus miembros entienden– no está acorde a su condición de la fuerza más importante de la izquierda en el país.

El texto comienza con una definición de la realidad socio-económica, donde se dice que «la inequidad en la distribución de la riqueza y de los costos de las políticas de ajuste ha posibilitado que sólo pequeños sectores se apropiaran del excedente económico generado, en tanto se acrecientan los signos de deterioro en la situación de la mayoría de la población, con una marcada agudización de la fragmentación social y niveles de pobreza crecientes».

Frente a esa realidad, que impone cambios «impostergables», los socialistas capitalinos encuentran a «la estructura montevideana socialista dispersa, poco concectada entre sí, con baja militancia, crisis en el relacionamiento, escasa discusión política y una mayor discusión por circunstancias que parecen deberse más a motivaciones personales, emocionales, etc., lo que contribuiría a que se alejen las posibilidades de consolidar la estructura partidaria en torno a los objetivos zonales o generales delineados».

Situación, agrega el texto, que ha registrado algunos avances en los últimos dos años, aunque «corresponde señalar que esta caracterización mantiene vigencia, tal como se desprende de los aportes de las Secretarías Política y de Organización departamentales».

Entre las dificultades de funcionamiento recuerda que (el documento cita un memorándum del secretario de organización de Montevideo) que «no está reglamentada ni la forma de elección ni los requisitos para ocupar, ni la duración de los períodos ni la composición mínima que deberían tener (cuántas y cuáles secretarías) (…). Estas debilidades en un Partido, que en algunas zonas ha tenido un crecimiento aluvional, ocasiona mucha dificultades».

Mantenemos una estructura débil y dispersa, pocas direcciones intermedias consolidadas que planifiquen y ejecuten planes de acción para la totalidad de sus zonas, escaso funcionamiento en núcleos o agrupaciones; tenemos decenas de compañeros trabajando «libremente», impulsando la línea general del Partido, pero sin coordinar adecuadamente con el resto de los compañeros de su barrio y de su seccional.

Baja participación

En cuanto a los organismos de base (núcleos), añade el documento central, «se hace difícil un diagnóstico breve y general, analizar cuáles son sus problemas. Los hay que discuten temas a la sociedad, a la interna y elaboran planes de trabajo; serían aquellos con un mejor funcionamiento, o al menos equilibrado. Otros discuten temas vinculados a organizaciones sociales y muestran un peligroso distanciamiento de la vida del Partido; otros inciden y discuten sólo en y de la vida del PS, cosa que es buena, pero muestran un desarraigo muy grande de su frente social».

No obstante, de los conceptos del texto se desprende una valoración positiva de la participación de los núcleos en «las distintas instancias electorales de los últimos dos años, y todos y cada uno de esos compañeros han sido fundamentales para alcanzar esos triunfos, esto no es suficiente para avanzar en un proceso de consolidación de nuestra acción en los múltiples ámbitos en los cuales nuestra condición de primera fuerza nos demanda».

La idea, para los socialistas montevideanos, es «reglamentar normas mínimas de funcionamiento, así como reestructurar el papel del núcleo en cada zona, por ejemplo, en relación a un Comité y determinando límites geográficos en los territoriales. Hay que determinar criterios que eviten la conformación por amistad o sensibilidad. Los funcionales también hay que repensarlos».

En Montevideo, de acuerdo al documento, los socialistas cuentan «con un número de afiliados de los que, con excepción de los períodos electorales, sólo un 15% participa activamente de la vida interna del Partido. Lo que determina «limitaciones» a la hora de orientar el proceso político». Más adelante abunda en las dificultades, señalando que «una vez culminado el largo proceso electoral, nos muestra una realidad en la que sólo 8 de los 25 seccionales cuentan con un buen grado de participación o lo harán en corto plazo, integrando nuevos compañeros».

Crecer en todos lados

En cuanto a las políticas de «vinculación y de afiliación», la opinión de los socialistas se orienta a «adecuar los métodos de trabajo a los diferentes realidades existentes en el Departamento. En consonancia con ello, impulsar con especial énfasis el trabajo político en las nuevas áreas de inserción partidaria, donde últimamente se han registrado los mayores índices de crecimiento, a la vez que se consideran nuevas formas de desarrollo en las ‘áreas tradicionales’ (zonas centro y sur del departamento, seccionales funcionales) donde los mencionados índices muestran signos de estancamientos».

Para los socialistas se debe continuar el «crecimiento estructurado» en las zonas pobres de la capital «donde muchas veces las expectativas de mejora personal parecen estar asociadas casi exclusivamente al emprendimiento colectivo». Pero, «en tanto se da un nuevo impulso a dicha tarea, con creatividad y sentido de la realidad», también debe crecer «en otras zonas donde pueda existir una realidad socio-económica diferente, menos angustiante».

Núcleos sindicales y dirección

El documento, propone desarrollar el Espacio 90, con formas «que posibiliten la incorporación de nuevos compañeros y una mejor articulación zonal, apuntando a potenciarlo no sólo del punto de vista electoral sino también en lo que hace a su ampliación, estructuración e incidencia».

Otra observación del texto, señala la necesidad de reforzar los mecanismos de comunicación existentes entre los organismos de dirección partidarios y los socialistas que militan en el ámbito sindical, «de manera de establecer nuevas vías de intercambio y asegurar que en la adopción de cualquier resolución que concierna a dicho ámbito se cuente con la mayor cantidad de aportes y elementos de juicio».

También, y vinculado al funcionamiento interno: «Deberán instrumentarse mecanimos de horizontalización, entendida ésta como la creación de espacios que posibiliten el intercambio de ideas y experiencias entre compañeros pertenecientes a distintos seccionales o ámbitos de militancia».

Finalmente, el documento central se propone aceitar y perfeccionar los mecanismos de democracia interna, reglamentando «los mecanismos de consulta interna, de forma de posibilitar la toma de posición por el conjunto de los afiliados ante temas considerados trascendentes para la vida del partido y del país».

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