El tachero presidencial
El Presidente de los uruguayos se salió una vez más del protocolo para cumplir con una promesa. Estando en plena campaña preelectoral, Batlle le había dicho a Julián Gardarian, un taxista con muchos años de trabajo, que si era electo como Presidente, quería ser trasladado en taxi, con la banda presidencial, hacia la casa de su madre. El taxista Julián Gardarian –que de un día a otro pasó del anonimato a la popularidad– señaló que estaba «viviendo un sueño»: «Nunca creí que podía darse una posibilidad como esta», precisó.
Dijo que en un primer momento pensó que la promesa «no se iba a cumplir»: «Pero antes de ayer, cuando me reuní con el –explicó–, me confirmó que mantenía la promesa en pie y que efectivamente se iba a trasladar en taxi desde el Palacio Estévez hasta la casa de su mamá».
Gardarian dijo que la familia ni los amigos «podían creer que trasladara al Presidente. Incluso cuando conté la promesa que me había hecho Batlle, todos se rieron… Pensaron que estaba loco».
«Hoy, con orgullo, les puedo decir que fui el primero que trasladó al Presidente luego de colocarse la banda presidencial. Es un honor que un taxista de patronal sea el que lo lleve hasta la casa de su mamá».
Para Gardarian, Batlle será «el Presidente del siglo, es un fenómeno, ya se ve en gestos pequeños como éste. Se acuerda de un humilde taxista».
A las 19 y 45, el taxista recibió a los pasajeros: Batlle, su señora y el edecán. Previo a la partida, Gardarian aclaró que él le bajaría la bandera: «No sé cómo reaccionará cuando le diga lo que tiene que pagar. Es un viaje bastante importante, unos 40 pesos, y yo tengo una familia que mantener», dijo sonriente el obrero.
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