Ex candidatos blancos comenzaron a discutir "actualización ideológica"

Ramírez y Lacalle se dieron la mano

En una sesión pública, cada uno de los ex candidatos lanzó a modo de titulares, lo que consideran deben ser las líneas prioritarias de acción política del Partido Nacional, planteamiento que la mayoría de ellos profundizarán en privado con el Directorio blanco en la sesión del próximo lunes 14, cuando cuenten con 30 minutos para exponer en la sede de la Plaza Matriz.

Como hecho significativo, el presidente del Directorio del Partido Nacional y conductor del Herrerismo, Luis Alberto Lacalle y el líder de Desafío Nacional, Juan Andrés Ramírez, estrecharon ayer su mano en una reunión partidaria, por primera vez desde las pasadas elecciones nacionales de octubre de 1999.

En su intervención ante el Directorio del Partido Nacional, Ramírez aludió directamente a las desavenencias políticas y personales con Lacalle, expresando que «las peleas quedaron atrás» (ver recuadro aparte).

En el caso del senador Carlos Julio Pereyra (Movimiento Nacional de Rocha) marcó la necesidad de «ajustar la parte programática, que los programas sirven para gobernar es necesario pesar políticamente, ganando las elecciones o teniendo detrás una gran fuerza política».

Agregó que el Partido Nacional votó muy mal en las elecciones y «eso obliga a un autoanálisis para ver los errores que se cometieron, y en mayor o menor grado, todos los dirigentes cometimos errores».

En ese sentido, Pereyra alertó que de volver a cometerse los errores «se crea una situación prácticamente sin retorno para el partido, por lo cual, sólo seríamos recogidos en la historia los que determinamos la muerte del partido».

Para Ramírez, no se trata de un «borrón y cuenta nueva» ni «enfrentar a ningún compañero de partido». Se trata, dijo, de «explicitar las ideas. Luego veremos si estamos distantes o no».

El líder de Desafío Nacional precisó que lo fundamental es ubicar ideológicamente al partido.

«¿Dónde estamos, a la izquierda, a la derecha, al centro, en la centroizquierda, la centroderecha? Es importante saber dónde está ubicado el Partido Nacional en el espectro político ideológico», dijo.

Volonté, en tanto, manifestó que el objetivo de la discusión interna es la de «modificar viejas estructuras, establecer nuevas ideas y acompasar las mismas al mundo de hoy». El actual embajador en la República Argentina dijo que lo importante es estar por encima de la política partidaria y mirar los intereses del país. «Lo importante es la nación, hay un gobierno que hay que apoyar, porque la circunstancia y la peripecia, sobre todo a partir de la crisis del agro y de la aftosa obliga a levantar la mirada», afirmó.

En referencia a la baja votación en la última elección, Pereyra sostuvo que «todos tenemos que haber cometido errores, unos en mayor grado y otros en menor grado» e indicó que el propósito es «analizarlos sin personalizar» aunque sí «tenemos que analizarlo a fondo y saber dónde cometimos errores para no volver a cometerlos». En otro orden, Pereyra dijo a LA REPUBLICA que el MNR evaluará en los próximos días la posibilidad de retornar al Directorio del Partido Nacional, luego de que decidiera meses atrás retirar a su representante, el doctor Clavijo. Por su parte, el diputado Arturo Heber (Línea Nacional de Florida) recordó que en el año 1985, el Partido Nacional le dio gobernabilidad al Partido Colorado.

«Le votó una ley que fue traumática (la Ley de Caducidad), pero eso no le quitó independencia ni perdió identidad», porque «en el mismo momento en que se le tendía la mano al Partido Colorado el entonces senador Zumarán interpelaba a un ministro (Roberto Vázquez Platero en Ganadería, Agricultura y Pesca).

Heber expresó que en esas circunstancias, «el partido era el partido y el gobierno era el gobierno; el gobierno podía gobernar porque estaba el Partido Nacional que no necesita obligatoriamente posiciones políticas o integrar el gabinete para darle gobernabilidad».

Para el legislador, el Partido Nacional debe discutir su «identidad, independencia y relacionamiento en la coalición de gobierno, insistiendo en que se debe reconsiderar su presencia en el gabinete ministerial.

Heber estima que la colectividad nacionalista perdió su condición de interlocutor del pueblo y que fue una virtud histórica del Partido Nacional porque la ciudadanía observa «al gobierno por un lado y la oposición por otro». Por tanto, el Partido Nacional, hoy «no es enteramente gobierno ni enteramente oposición».

En ese sentido, señaló que los blancos «han perdido presencia» porque «nosotros cuando empezamos en la política la gente se identificaba y se enamoraba del partido, peleaba por poner una bandera.

Y el partido llegó al gobierno en 1990 e hizo un excelente gobierno».

No obstante, «el problema empieza después».

«El superministro»

Para Alem García (Todo por el Pueblo), abogó porque el Partido Nacional se constituya «en el gran abanderado de la moral administrativa, de la honradez, y la ética».

Asimismo, García señaló que el nacionalismo debe encontrarse con la bandera de «la defensa de la producción y el trabajo nacional».

«Si en algo estamos de acuerdo los nacionalistas es que el sector agropecuario sigue siendo el gran cimiento de todo el sistema económico del país», sostuvo García. El ex legislador se refirió a las iniciativas acordadas entre el presidente Batlle y el Partido Nacional, y señaló que «el Partido Nacional tiene que tener presente un hecho que no se puede admitir que se reitere, y que es que no es posible que como en la instancia presupuestal, legisladores nacionalistas y de gobierno lleguen a acuerdos y esos acuerdos sean vetados por el superministro que dirige la OPP», en clara alusión al contador Ariel Davrieux.

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