Expertos regionales admiten falta de coordinación

Los cuatro miembros del Mercosur resolvieron ayer crear un grupo de vigilancia compuesto por técnicos de diversos países que supervisará la evolución de las campañas de prevención y lucha contra la fiebre aftosa en el bloque regional.

Para los representantes de los cuatro países –reunidos en San Pablo para analizar el problema de la aftosa– una política conjunta basada en la transparencia y en la confianza entre los miembros del Mercosur será el arma más eficaz para ganar la guerra contra la enfermedad en la región.

«Las epidemias no conocen fronteras. No sirve de nada que Brasil esté libre de aftosa y Argentina no. El plan de erradicación de la enfermedad tiene que ser sudamericano, no argentino o uruguayo», declaró el ministro brasileño de Agricultura, Marcos Vinicius Pratini de Moraes a la agencia de noticias AFP.

Los cuatro países del bloque coincidieron en que la falta de política conjunta para prevenir, informar y controlar las fronteras provocó en parte la situación de riesgo que vive la ganadería del cono sur de América.

Ante esta situación, un técnico de Panaftosa se unirá a la campaña de prevención y erradicación de Argentina, donde fueron detectados cerca de 300 focos de fiebre aftosa y 20 millones de cabezas de ganado, de los 50 millones existentes en el país, ya fueron vacunadas. Los expertos de Panaftosa también presentarán una propuesta a Uruguay. Teniendo como base el principio de «regionalizar el problema», los responsables consideraron la posibilidad de realizar una campaña de vacunación conjunta en la frontera Brasil-Uruguay-Argentina. La finalidad sería formar un cinturón sanitario que actuaría como una «zona tapón» que protegería a Brasil de la enfermedad. Bernardo Cané, presidente del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria de Argentina (Senasa), criticó a las anteriores autoridades argentinas por la falta de transparencia que hubiera permitido detener la expansión de la enfermedad. Para los expertos de la región, el éxito de las políticas de prevención y erradicación llegó tan rápido como se fue. En 1988, un 1,7% del ganado bovino de América del Sur estaba en áreas libres de la enfermedad. En 1999, un 60% de este ganado se encontraba en zonas libres del virus. Para Eduardo Correa Melo, presidente de la Cosalfa, América Latina ya demostró que tiene los medios para erradicar la enfermedad, «pero el virus atacó de nuevo ya que los gobiernos y los productores bajaron la guardia, dejaron de destinar suficientes recursos y de poner en marcha sistemas de vigilancia y control».

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