La columna de Sherlock

 

La «bacteria» del Presidente

Sherlock hizo una recorrida por el Interior, encontrándose con una situación realmente preocupante a causa de los focos aftósicos. En un bar de Rosario, departamento de Colonia, se encontró con un viejo amigo. Veterinario por más datos.

–Don Sherlock, ¿cómo lo trae todo esto?

–Viendo cómo viene la cosa y aprendiendo.

–Lo comprendo, pero mire que hay muy poca rigurosidad científica.

–Si usted lo dice, debe ser por algo. ¿Qué se trae?

–¿No leyó la web de la Presidencia de la República?

–La leo seguido, pero no entiendo el por qué de su sugerencia.

–Me refiero a la entrevista que le realizaron al Presi, en la puerta del Edificio Libertad y publicada el 26 de abril.

–La miré por arriba…

–Allí el Presi se manda un blooper de primera o hay una fe de errata como esas que aparecieron en el Presupuesto.

–Hable.

–Que el Presi habla de que se está ante «una guerra, una guerra contra la bacteria».

–¿Y?… No me diga nada, ya me di cuenta…

–Que no es una bacteria, sino un virus lo que produce la fibre aftósica.

–No me diga nada, me imagino que fue sólo un error y que seguramente lo corrigieron.

–Nada de eso. El domingo a las 16:07, justo cuando el Manteca hacía el gol de Nacional, la bacteria seguía en la web presidencial.

–A otra cosa, por favor…, dijo Sherlock.

 

Sherlock fue el último en retirarse del Congreso de Intendentes. Cuando llegó al atrio de la IMM, tuvo un momento en que quedó inmovilizado. Detrás de una columna se escondía un hombre, quien con un libro se tapaba la cara, mientras hablaba por un celular. Parecía, por lo que se escuchaba, que era alguien que estaba dando un informe radial. Y la verdad que el extraño personaje tenía buena voz.

–Acaba de finalizar el Congreso de Intendentes, luego de una extensa reunión donde los jefes comunales manifestaron su preocupación…, fueron algunas de las palabras que emitía, con seguridad y profesionalismo, el hombre de la columna.

Sherlock caminó unos pasos, se escondió detrás de otra columna, pegó una corridita por detrás de la espalda del hombre, y se encontró con el intendente de Soriano, Gustavo Lapaz, emitiendo un informe para Emisora Soriano.

–Móvil uno, Gustavo Lapaz desde Montevideo…, dijo Sherlock en broma, recordando que el jefe comunal de Soriano es un experiente hombre de radio.

 

«Flaco, el agua»

Viernes en la tarde, la reunión del Congreso de Intendentes estaba caldeada. De tanto hablar, muchos de los jefes comunales reclamaron «algún vasito de agua», para limpiar el garguero. De inmediato se dio la orden, se movilizaron los mozos, y todo parecía comenzar a solucionarse.

–Flaco, rápido, el agua, se escuchó exclamar con voz de alarma a uno de los responsables de la organización del beberaje comunal.

–Acabo de dejar el agua, ¿de qué se quejan?, dijo el mozo con cara de asombro.

–Faltan vasos, Flaco…

–Es que no hay más, tenemos sólo esos, el resto desapareció.

Sherlock, que no podía creer lo que estaba escuchando, se ofreció a ir a comprar algunos en una tienda vecina, «si hacen una colecta». La colecta no prosperó, por lo que se supone que muchos intendentes compartieron los vasos.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje